Introducción
Clanes policiales. Errores de la Policía Española. Descoordinación entre la Policía y Guardia Civil. Devaluación de las Comisarías Generales. El fracaso de la Subdirección General de Inspección. Ejes policiales considerados en la obra. Unidad de pensamiento organizacional en la Policía. El demiurgo policial.
Capítulo I: Socialistas y Populares
Triunfo del PSOE, elecciones generales de 1986. Errores del socialismo en el Ministerio del Interior. Origen y maduración de ETA desde la perspectiva policial. Antecedentes, origen y actividades del GAL, 1983-1987. Fractura en el PSOE. Huida de Luis Roldán, 1994, Director General de la Guardia Civil. El desastre en Interior con Belloch, 1995. El PP ganador de las elecciones de 1996 y 2000.
Capítulo II: Modelo Policial Español
Nivel de Autonomía de la Policía con las Administraciones Socialista y Popular. Competencias policiales del Cuerpo Nacional de Policía, asumidas por la Guardia Civil. Pérdida de territorios del Cuerpo Nacional de Policía. Unidades Básicas operativas policiales en 1987, 1995 y 1997. Funciones del modelo policial Socialista y Popular. Intervención en el modelo de dirección policial en las Administraciones de Seguridad Socialista y Popular. Valores policiales que incorporan Socialistas y Populares.
Capítulo III: Objetivos policiales del Modelo
Unificación de Cuerpos policiales. Tutela del Programa de Contactos Ciudadanos. Los Comisarios como gestores de participación ciudadana. La inversión en formación policial. La batalla de los sindicatos policiales. Policía de Proximidad. La civilización de los uniformados. Anulación del Subcomisariado. La investigación de delitos por los uniformados. La escala ejecutiva ocupa el mando de los uniformados. Desaparición de las Compañías de Reserva General. Creación de los GEOS y GOES. Los Coordinadores de Seguridad. Observatorio de la droga. Las raíces de la Policía Comunitaria. El Servicio de Relaciones Ciudadanas de la Policía. El Consejo Nacional de Seguridad Ciudadana. Vecinos y Policías. Las Juntas de Seguridad. El libro de Atención al ciudadano. El barrio y la Policía. La experiencia policial de Entrevías. La uniformidad de la policía. Consideración universitaria de la carrera policial. Los Delegados provinciales de la División de Formación y Perfeccionamiento. El problema de Jueces y Policías. Adscripción de unidades policiales a Comunidades Autónomas. Sistemas de control de la actividad policial. Los Ficheros policiales. El problema de la plantilla policial.
Capítulo IV: Organización y estructuras policiales
La Junta de Gobierno. Directores Generales de Policía en la Administración de Seguridad Socialista y Popular. Funciones de los Gabinetes Técnicos en la Administración de Seguridad Socialista y Popular. Los gestores policiales. El Consejo Asesor de la Policía. Las Comisarías zonales y Comisarías de Distritos. Incidencia en la Policía de la Delegación de Gobierno para la Extranjería y la Inmigración. Nuevas pérdidas de competencias policiales. La reconversión y modernización del Cuerpo Nacional de Policía. El modelo territorial de la Policía. Roces de competencias entre la Policía y la Guardia Civil.
Capítulo V: ¿Quién manda en la Policía Española?
El Ministro Corcuera. El Comisario Jesús Martínez Torres. Factores que contribuyen a la generación de clanes o familias policiales. El Comisario estrella, Enrique de Federico. El reformador de la Policía, Agustín Linares. El clan policial de Barcelona. Los últimos militares en la Policía. Los apoyos policiales y zonas de influencias. La Cúpula policial en la Administración de Seguridad Socialista y Popular. Renovaciones de la Cúpula policial.
Capítulo VI: Marco legal
La disciplina en el Cuerpo Nacional de Policía. La actividad policial en los espectáculos deportivos. La retención policial a efectos de comprobación de las personas. Seguridad Privada y Pública. Acuerdo de Schengen. Actividad policial con los extranjeros. La Segunda Actividad. Protección de testigos y peritos en causas criminales. El uso de las videocámaras en las calles por la Policía. El Plan 2000-2008 de la droga. Tratamiento del menor.
Capítulo VII: Actuaciones policiales
El Comisario Ballesteros. La Inspección General de Servicios en 1988. Comisarías Locales de Morón y Dos Hermanas, precursoras del programa de contactos ciudadanos. El Instituto de Estudios de Policía, gestor nacional de la participación ciudadana. Prevención de los malos tratos a la mujer en la Policía. Neutralización de la escolta policial en Zarzuela. Colectivos contactados por la policía de alta dificultad: asociaciones vecinales, gitanos, mujeres prostitutas, federación de discotecas. La promoción de Comisarios Pablo Iglesias. Jefes Superiores de Policías asertivos. La libre designación. El aparcamiento de los Comisarios Principales. El catálogo de puestos de trabajo en la Dirección General de la Policía. La Policía Comunitaria y la Dirección por objetivos en 1991. Tribus juveniles urbanas. Problemas sindicales en Comisarías. La Ruta del Bakalao. Detención de San Epifanio, alias Pepi, y López Resina, alias Lola, integrantes de ETA en 1994. Europol. Las revelaciones de Amedo y Michel Domínguez en 1994. El Informe Perote sobre el GAL en 1995. El calvario de los Comisarios de Distrito en 1995 y 1996. La ausencia de objetivos policiales en 1996. Las reuniones de la Secretaría de Estado para la Seguridad en 1996/1997. Los Comisarios en los pasillos. Lanzamiento de la Policía de Proximidad en 1997. El grupo policial de Manchester. La Kale Borroka en 1999. La experiencia 6x6 de la Policía de Proximidad. El Plan 2000 de la Policía. El asunto criminal de Rabadán y el asesinato de Clara por dos compañeras en la provincia de Cádiz. Atentados de ETA en el 2000. La desaparición de La Celsa, hipermercado de la droga. Sustitución en la Policía de Proximidad de la gorra de plato. La nueva estructura policial.
Capítulo VIII: ¿Hacia dónde va la Policía Española?
La ciudad basura. Incremento de microcriminalidad. Aparición de nuevas Tribus juveniles urbanas. Los flujos migratorios. Fenómenos Ravers y Fence. La inseguridad ontológica. Expansión de la criminalidad internacional. La cultura del silencio criminal. Bancos policiales de familias criminógenas. Tratamiento policial del espacio urbano. Mapas de Riesgo. Actuaciones policiales prioritarias. Concepciones de lo policial por Martí Fluxá, Rodolfo Martín Villa, Denis Szabo, Jesús de Miguel, J. L. Fernández Dopico, Juan Vicente Herrera, Juan Diez Nicolás, Santiago Cuadro Jaén, Jurguen Storbeck, Miguel Chamorro García, Iván Nedev, Mayor Oreja, Izquierda Unida y PSOE.
Capítulo IX: Programa de Calidad Policial
Ciudadanos insatisfechos. La satisfacción del ciudadano por el servicio extra-ordinario. Motivos de insatisfacción ciudadana derivados del quehacer policial. Niveles de confianza del ciudadano sobre la Policía. Círculos de calidad policial.
Capítulo X: Fondo Documental Normativo
Sistema de promoción interna. Accesos a la Policía. Facultativos y Técnicos de la Policía. Horario de los servicios policiales. La Turnicidad policial. Normas de aseo y uniformidad policial. El saludo policial. La Jefatura de Servicios en la noche. Cómputo por comparecencias judiciales. Baremo de méritos. Puestos por concurso específico de méritos. Misiones de las UIP. La conducción de detenidos. Absentismo laboral y salud ocupacional. La Circular 67/90 sobre Participación Ciudadana. Reuniones Sindicales. Oficinas de Extranjeros en Gobiernos Civiles. Restricciones en los medios de comunicación social a policías. Condiciones de trabajo del Cuerpo Nacional de Policía en 1995. Procesos selectivos en el Cuerpo Nacional de Policía. Funciones de la Oficina de denuncias. Normas de asignación de vehículos del parque policial. Asistencia letrada a policías en 1996. Normativa de detenidos con ocasión de desnudos integrales. Tarjeta de extranjeros. Normas sobre elaboración de Atestados 1997. Adaptación de los distritos policiales a los Municipales, 1998. Los Centros de Internamiento de Extranjeros, 1999. El Fichero Locupol. Convenio Dirección General de la Policía y cercanías Renfe. Cruces Rojas en Kosovo.
Epílogo
Unificación de la Policía y Guardia Civil. Ventajas de la unificación de Cuerpos Policiales. La Superintendencia General de Seguridad. Eliminación de competencias policiales de Delegados/Subdelegados del Gobierno. El nuevo Cuerpo de Seguridad del Estado.
en el presente blog se recogen artículos y capítulos de publicaciones del autor , JULIO DE ANTÓN , ASI COMO CONTENIDOS VINCULADOS A CUALQUIER TIPO DE VIOLENCIA , singularmente la juvenil, escolar , de género y aquella que victimiza a los mayores.
lunes, 11 de junio de 2007
SOBRE LA JUVENTUD
El tiempo que viene, el nuevo milenio, será una época repleta de incertidumbres e inseguridades. Todos estamos situados en la edad de la crisis, donde se comprobarán mutaciones culturales, introduciéndose un remix de comportamientos y múltiples procesos de hibridación actitudinal, que urgirán a adaptaciones complejas, asociados éstas a una nueva ética sin valores, donde la economía sumergida y la comunicación no comercial, marcarán conductas y experiencias, que determinarán a la creación de imágenes más negativas de los jóvenes, etiquetándolos ya no como consumistas y amorales, sino como grandes mamones e hijos de la gran hermana.
El término juventud, es una construcción moderna, que tiene su origen a partir de la primera industrialización. En otras épocas fueron llamados púberes, efebos, adolescentes, mozos y muchachos. Los muchachos, último concepto previo a lo que hemos llamado juventud, fueron estudiados por la escuela de Chicago, interesada ésta en conocer las transformaciones que la industria había producido en la generación de las nuevas ciudades, surgiendo entonces el concepto de subculturas juveniles, analizándose a fondo las bandas juveniles que proliferaban en los espacios intersticiales de las ciudades industriales y megaciudades.
A mediados de los cincuenta, del siglo XX, asociado con el rock, surge una nueva cultura juvenil conectada a la música, que será asumida por la industria cultural, hecho, suficientemente interesante que permitiría la emergencia de un nuevo fenómeno, hasta aquel momento desconocida, las tribus juveniles, éstas, de otro calibre, y muy diferentes de las bandas juveniles de delincuentes, estudiadas por aquella escuela de Chicago. Por último, recientemente, en los setenta, del siglo XX, un nuevo enfoque ha surgido entre los estudiosos de las culturas juveniles, destacándose entre ellas la oposición de los jóvenes, o de ciertos jóvenes a permanecer en la modernidad y en la racionalidad, apostando por movimientos contraculturales.
En cualquier caso, si hiciéramos abstracción de lo que significa ser joven, diferenciándolo del mundo adulto, caeríamos en la cuenta de que es una resultante de varias connotaciones, que etiquetan y significan para diferenciar. Entre esas connotaciones destacan, sin priorizar, aparte de una edad concreta, el consumo de una música, que les hace ser aculturizados y/o sobreculturizados; el pandilleo, en el sentido de constituir grupos muy abiertos y flexibles, donde sólo tienen cabida sus iguales; y la fuerza de un “Ello”, que actúa impulsado por el principio del placer y evitar el displacer.
Una edad singular (15 a 35 años), consumo musical, en sus diversas modalidades (electroclash, metálico, hardcore, tecno, italo-house, blues, etc.), pandilleo y dominancia del “Ello” dejan sobre la personalidad diferenciada del joven algunas actitudes o posiciones muy importantes a considerar por los adultos, entre otras: rechazo de lo que no es joven y/o no se presenta como joven, fenómeno que explica la apetencia o ansia en poseer cosas/prendas que vengan determinadas por una marca, y que se reflejan en pantalones, sueters, chupas, calzados y amuletos; sordomudez, en el sentido de que escuchan muy poco, y muy especialmente a las instancias que simbolizan a la Autoridad (padres, profesores y poderes públicos), así como tienden a hablar menos, sea por falta de palabra o porque lo sugerente en la comunicación sea el mimo, la expresión corporal, el gesto y la empatía intuitiva; y muy especialmente, cierta predisposición al aburrimiento, hecho que cada día se constata en la realidad social.
Tal vez, lo más puntual de un joven o de ciertos jóvenes, y nos entristece afirmar esta hipótesis de trabajo, consiste en que están o se sitúan en una incapacidad de sorprenderse, sea porque los estímulos (personas, cosas, ideas, etc.) no llaman a la atención suficientemente y/o pasan sencillamente de ellos, incrementando aquella incapacidad, que determina un momento o situación de aburrimiento.
Una primera conclusión de lo que venimos diciendo consiste en que ser joven, es una etiqueta de variadas lecturas, dependiendo de la edad, profesión, clase social, experiencias y demás factores de menor peso, por parte de quien percibe aquélla etiqueta.
En este orden, una de las lecturas básicas que hay que hacer sobre la juventud, consiste en el hecho de su carácter diferencial, determinado por la situación. A pesar de la contracultura y/o subcultura dominantes no puede afirmarse desde el rigor las siguientes cuestiones:
- Que los valores de la juventud inglesa, alemana, italiana y española, entre otras, sean coincidentes.
- Que las actitudes de aquellas juventudes respecto de marcos de referencia, tiendan a ser idénticas o estén en las mismas cotas de un proceso.
- Que los comportamientos inadaptados y marginales sean de la misma naturaleza.
Desde la perspectiva del matiz citado, las últimas encuestas reflejan que la sociedad española considera a sus jóvenes, alegres, tolerantes, solidarios, sinceros, contestatarios, sin perjuicios, independientes e inmaduros. El 71% de los entrevistados está en la opinión de que los jóvenes se interesan, en “pasárselo bien”, y también en la creencia de que deberían interesarse más por el estudio y el trabajo, a fin de prepararse para el futuro. La imagen que la sociedad española tiene de su juventud se resume en que estos no se interesan por la política; se guían por las modas; y que la sociedad les exige demasiado. Según las encuestas, más del 70% de los jóvenes españoles (15-35 años) viven con sus padres, básicamente por razones económicas. En cuanto al ocio los jóvenes dedican la mayor parte del tiempo libre a ver televisión, oír música, y salir con amigos. Sólo el 12% está integrado en una asociación.
De otro lado, el Instituto de la Juventud ha publicado informes recientes donde destaca que los jóvenes españoles se perciben inmaduros, contestatarios, tolerantes, complicados y con la carga sentimental generalizada de que las necesidades materiales están cubiertas por sus padres, intuyendo un futuro personal incierto, de lo que coligen que hay que vivir al día. Desconfía, la juventud, además, en alcanzar el bienestar personal trabajando duramente, (trabajo y sacrificio fueron valores de sus padres), y consecuentemente no creen que valga la pena volcarse en el trabajo o dejarse la vista en los libros, (el braguetazo, la pareja rica, o confiar en la fortuna pueden ser soluciones alternativas).
Se añade en los informes la inculpación a los otros “sin caras”, sus dificultades e impotencias. Se trata de una juventud extrapunitiva. Son muy “morales” en el sentido de condenar conductas o negocios turbios como la droga.
Resumiendo, la juventud española:
- Sitúa como valores fundamentales el saber, el amor y la independencia. No obstante, se observa que hay ribetes de particularismo y etnocentrismo, que dibujan y determinan una cierta insolidaridad respecto de sus semejantes.
- Manifiesta poco interés por la vida pública y menos en las actividades políticas. Desconfían de todas las instituciones sean administrativas, políticas o religiosas.
- Las personas que no les gustarían tener como vecinos, entre otras: drogadictos 39%; alcohólicos 9%; con antecedentes penales 9%; inestables emocionalmente 8%; con sida 7%; de extrema derecha 6%; sectas 3%; homosexuales 3%; y de otra raza el 1%.
- Se considera inferior a alemanes y norteamericanos, y superiores a portugueses, marroquíes, rumanos y latinoamericanos, derivadas éstas por razones económicas, culturales y educativas. Los principales motivos de orgullo de los jóvenes españoles consisten en “el modo de ser” un 44%; cultura, historia y lengua, 29%; y la belleza del país 14%.
- Las acciones que menos justifican son entre otras: tomar drogas, suicidarse, aceptar sobornos, prostituirse y abortar.
Se añaden a estas consideraciones:
- Gran rotación laboral.
- Muy lento el ritmo de emancipación económica, sólo el 18% de los jóvenes son económicamente independientes; y en consecuencia, las dificultades en la emancipación hacen propasar el retraso de la salida del hogar.
Consideradas estas actitudes/posiciones de la juventud española, que aparece como dulce, interesa destacar algunos comportamientos que pueden ser problemáticos de inmediato, y que se añadirían a las que a continuación mencionaremos sobre masificación juvenil, a saber:
- Continuismo en el seno familiar de los jóvenes por precariedad de trabajo, desempleo prolongado, desmotivación, ausencia de expectativas, etc..., que alimentan el etnocentrismo y generan una posible carga de conflictos familiares, que pueden acabar en maltrato de mayores.
El término juventud, es una construcción moderna, que tiene su origen a partir de la primera industrialización. En otras épocas fueron llamados púberes, efebos, adolescentes, mozos y muchachos. Los muchachos, último concepto previo a lo que hemos llamado juventud, fueron estudiados por la escuela de Chicago, interesada ésta en conocer las transformaciones que la industria había producido en la generación de las nuevas ciudades, surgiendo entonces el concepto de subculturas juveniles, analizándose a fondo las bandas juveniles que proliferaban en los espacios intersticiales de las ciudades industriales y megaciudades.
A mediados de los cincuenta, del siglo XX, asociado con el rock, surge una nueva cultura juvenil conectada a la música, que será asumida por la industria cultural, hecho, suficientemente interesante que permitiría la emergencia de un nuevo fenómeno, hasta aquel momento desconocida, las tribus juveniles, éstas, de otro calibre, y muy diferentes de las bandas juveniles de delincuentes, estudiadas por aquella escuela de Chicago. Por último, recientemente, en los setenta, del siglo XX, un nuevo enfoque ha surgido entre los estudiosos de las culturas juveniles, destacándose entre ellas la oposición de los jóvenes, o de ciertos jóvenes a permanecer en la modernidad y en la racionalidad, apostando por movimientos contraculturales.
En cualquier caso, si hiciéramos abstracción de lo que significa ser joven, diferenciándolo del mundo adulto, caeríamos en la cuenta de que es una resultante de varias connotaciones, que etiquetan y significan para diferenciar. Entre esas connotaciones destacan, sin priorizar, aparte de una edad concreta, el consumo de una música, que les hace ser aculturizados y/o sobreculturizados; el pandilleo, en el sentido de constituir grupos muy abiertos y flexibles, donde sólo tienen cabida sus iguales; y la fuerza de un “Ello”, que actúa impulsado por el principio del placer y evitar el displacer.
Una edad singular (15 a 35 años), consumo musical, en sus diversas modalidades (electroclash, metálico, hardcore, tecno, italo-house, blues, etc.), pandilleo y dominancia del “Ello” dejan sobre la personalidad diferenciada del joven algunas actitudes o posiciones muy importantes a considerar por los adultos, entre otras: rechazo de lo que no es joven y/o no se presenta como joven, fenómeno que explica la apetencia o ansia en poseer cosas/prendas que vengan determinadas por una marca, y que se reflejan en pantalones, sueters, chupas, calzados y amuletos; sordomudez, en el sentido de que escuchan muy poco, y muy especialmente a las instancias que simbolizan a la Autoridad (padres, profesores y poderes públicos), así como tienden a hablar menos, sea por falta de palabra o porque lo sugerente en la comunicación sea el mimo, la expresión corporal, el gesto y la empatía intuitiva; y muy especialmente, cierta predisposición al aburrimiento, hecho que cada día se constata en la realidad social.
Tal vez, lo más puntual de un joven o de ciertos jóvenes, y nos entristece afirmar esta hipótesis de trabajo, consiste en que están o se sitúan en una incapacidad de sorprenderse, sea porque los estímulos (personas, cosas, ideas, etc.) no llaman a la atención suficientemente y/o pasan sencillamente de ellos, incrementando aquella incapacidad, que determina un momento o situación de aburrimiento.
Una primera conclusión de lo que venimos diciendo consiste en que ser joven, es una etiqueta de variadas lecturas, dependiendo de la edad, profesión, clase social, experiencias y demás factores de menor peso, por parte de quien percibe aquélla etiqueta.
En este orden, una de las lecturas básicas que hay que hacer sobre la juventud, consiste en el hecho de su carácter diferencial, determinado por la situación. A pesar de la contracultura y/o subcultura dominantes no puede afirmarse desde el rigor las siguientes cuestiones:
- Que los valores de la juventud inglesa, alemana, italiana y española, entre otras, sean coincidentes.
- Que las actitudes de aquellas juventudes respecto de marcos de referencia, tiendan a ser idénticas o estén en las mismas cotas de un proceso.
- Que los comportamientos inadaptados y marginales sean de la misma naturaleza.
Desde la perspectiva del matiz citado, las últimas encuestas reflejan que la sociedad española considera a sus jóvenes, alegres, tolerantes, solidarios, sinceros, contestatarios, sin perjuicios, independientes e inmaduros. El 71% de los entrevistados está en la opinión de que los jóvenes se interesan, en “pasárselo bien”, y también en la creencia de que deberían interesarse más por el estudio y el trabajo, a fin de prepararse para el futuro. La imagen que la sociedad española tiene de su juventud se resume en que estos no se interesan por la política; se guían por las modas; y que la sociedad les exige demasiado. Según las encuestas, más del 70% de los jóvenes españoles (15-35 años) viven con sus padres, básicamente por razones económicas. En cuanto al ocio los jóvenes dedican la mayor parte del tiempo libre a ver televisión, oír música, y salir con amigos. Sólo el 12% está integrado en una asociación.
De otro lado, el Instituto de la Juventud ha publicado informes recientes donde destaca que los jóvenes españoles se perciben inmaduros, contestatarios, tolerantes, complicados y con la carga sentimental generalizada de que las necesidades materiales están cubiertas por sus padres, intuyendo un futuro personal incierto, de lo que coligen que hay que vivir al día. Desconfía, la juventud, además, en alcanzar el bienestar personal trabajando duramente, (trabajo y sacrificio fueron valores de sus padres), y consecuentemente no creen que valga la pena volcarse en el trabajo o dejarse la vista en los libros, (el braguetazo, la pareja rica, o confiar en la fortuna pueden ser soluciones alternativas).
Se añade en los informes la inculpación a los otros “sin caras”, sus dificultades e impotencias. Se trata de una juventud extrapunitiva. Son muy “morales” en el sentido de condenar conductas o negocios turbios como la droga.
Resumiendo, la juventud española:
- Sitúa como valores fundamentales el saber, el amor y la independencia. No obstante, se observa que hay ribetes de particularismo y etnocentrismo, que dibujan y determinan una cierta insolidaridad respecto de sus semejantes.
- Manifiesta poco interés por la vida pública y menos en las actividades políticas. Desconfían de todas las instituciones sean administrativas, políticas o religiosas.
- Las personas que no les gustarían tener como vecinos, entre otras: drogadictos 39%; alcohólicos 9%; con antecedentes penales 9%; inestables emocionalmente 8%; con sida 7%; de extrema derecha 6%; sectas 3%; homosexuales 3%; y de otra raza el 1%.
- Se considera inferior a alemanes y norteamericanos, y superiores a portugueses, marroquíes, rumanos y latinoamericanos, derivadas éstas por razones económicas, culturales y educativas. Los principales motivos de orgullo de los jóvenes españoles consisten en “el modo de ser” un 44%; cultura, historia y lengua, 29%; y la belleza del país 14%.
- Las acciones que menos justifican son entre otras: tomar drogas, suicidarse, aceptar sobornos, prostituirse y abortar.
Se añaden a estas consideraciones:
- Gran rotación laboral.
- Muy lento el ritmo de emancipación económica, sólo el 18% de los jóvenes son económicamente independientes; y en consecuencia, las dificultades en la emancipación hacen propasar el retraso de la salida del hogar.
Consideradas estas actitudes/posiciones de la juventud española, que aparece como dulce, interesa destacar algunos comportamientos que pueden ser problemáticos de inmediato, y que se añadirían a las que a continuación mencionaremos sobre masificación juvenil, a saber:
- Continuismo en el seno familiar de los jóvenes por precariedad de trabajo, desempleo prolongado, desmotivación, ausencia de expectativas, etc..., que alimentan el etnocentrismo y generan una posible carga de conflictos familiares, que pueden acabar en maltrato de mayores.
TRIBUS JUVENILES
En la Roma clásica, cualquier individuo, aparte del nombre, incluía en su filiación a la tribu que pertenecía, de manera que los Magistrados registraban, bajo juramento, ésta atribución tribal. Roma al actuar así y registrar en documentos la dependencia de individuos a una tribu lo hacían por definir territorios, así, la ciudad se organizaría en cuatro tribus urbanas, donde se distribuían libertos, personas nacidas en la infamia, hijos ilegítimos, y extranjeros, sin que se tuviera en cuenta los lugares de nacimiento de aquellos.
En este orden, se hace evidente, desde la perspectiva histórica, y como primera aproximación al fenómeno que pretendemos analizar, que las tribus juveniles podrían contextualizarse en tres dimensiones:
- Ubicación en ciudades/megaciudades, en su mayoría, resultado de intensas migraciones a la zona metropolitana de gentes de municipios aledaños, determinadas aquéllas por ser impracticable y casi imposible la interacción, evaporándose, al mismo tiempo la imagen física de las mismas. (1)
En nuestros días la modernidad, cargada de globalización, implementada de racionalidad y funcionalidad, ha provocado la desintegración de las ciudades y fracturas en las relaciones primarias, contribuyendo a ello los embates de la comunicación global que no hacen más que destruir a los pequeños espacios culturales locales, desestabilizando antiguas formas establecidas, que generaban identidad y cultura, siendo reemplazados éstos por nuevos espacios, la mayoría subculturizados y contraculturales. En este sentido, y desde la perspectiva de Durkhein, la aldea global, la cultura hegemónica, han encontrado su respuesta con la aparición de microculturas y sociedades primitivas, que emergen en los grandes espacios urbanos, constituyéndose, en su mayoría en agrupaciones contestatarias y resistentes, de donde surgen las tribus juveniles urbanas. (2)
- Territorialización, que integraría lugares donde postulan sus sellos y marcas, así como espacios y rutas en movimiento; y los no lugares, entre los que destacan las zonas chats, ravers, botellones, viajes virtuales, circuitos en red, etc.
- Conformadas por fronterizos o marginales juveniles. (3)
La primera impresión ante el enunciado tribus juveniles, desvela a cualquier observador sensaciones/percepciones, en tonos de energía, movimiento, vida, desplazamiento, grupo y ciudad, conceptos éstos contrarios a calma, quietud, muerte, sedentarismo, individualismo y rural, quedando como actividad valor esencial el término de corretear, andar y deambular de un lado a otro la ciudad, sea para facilitar identificaciones de nuevos espacios e iguales, sea para encontrarse violentamente con otros distintos y allí depositar sus marcas y catálogos.
El fenómeno de las tribus, ha interesado y ocupa de modo omnipresente y omnisapiente a antropólogos, sociólogos, semióticos, sicólogos, demógrafos, economistas, comunicadores sociales, institutos policiales, siendo aquél motivo de reuniones y convocatorias internacionales a efectos de análisis y descripción, por su enorme impacto en las tramas urbanas, música, moda, lenguaje, etc.
En la literatura antropológica el concepto de tribu se define tradicionalmente como grupo autónomo de extensión definida, de homogeneidad cultural y organización social unificada que habita en un territorio, teniendo éste toda la carga de pertenencia. En este sentido, las tribus se remitirían a lo primitivo, a clanes compuestos por lazos sociales, religiosos y parentela. Hoy, el concepto de tribu, desde la antropología, se asocia esencialmente al ámbito urbano y referida a jóvenes. En este orden, tanto la Antropología como la Semiótica, están de acuerdo en considerar a las ciudades no sólo como espacios físicos, sino como lugares donde ocurren fenómenos expresivos que entran en tensión por la actividad de los jóvenes o de algunos jóvenes, estructurados en tribus, en desacuerdo con los procesos de racionalización y de industrialización de la cultura. La mirada social de la Antropología respecto de las tribus juveniles, consiste en verlas como formas novedosas de expresión, identificándolas en calidad de fuentes de peligro y de riesgo, etiquetándolas, al igual que hiciera la escuela de Chicago, como posibles espacios de delincuentes, drogadictos, pandilleros, agentes todos ellos de inseguridad en la que se vive, en el marco de grandes territorios urbanos. (4)
Después de estas consideraciones, debe quedar claro que el fenómeno de las tribus juveniles son una de las respuestas mas cualificadas a la aldea global, a la globalización, al racionalismo y al estructuralismo, constituyéndose aquéllas en microculturas heterogéneas, a la manera de las sociedades más primitivas, donde lo elemental, lo simple, lo natural, imperan sobre lo complejo y artificial, surgiendo en consecuencia aquellas microculturas, en su mayoría contestatarias y violentas respecto de la cultura dominante. Esta sería una primera hipótesis que explicaría el origen de las tribus juveniles, ya defendida por los seguidores de Stuart Hall (1983), mantenida en su estudio “Resistencia mediante rituales”, donde emplea reiteradamente la noción de subcultura juvenil como expresión de resistencia de jóvenes trabajadores o sin empleo que refuerzan la vivencia de identidad de iguales, de clase, y también de espacios, esquinas, calles, curvas, discos, música, etc., y que habitualmente están en la urgencia de transgredir, confrontándose con los patrones de la cultura hegemónica.
Esa primera hipótesis daría explicación a un motivo fundamental que explicaría la creación de las tribus juveniles, consistente en la búsqueda de nuevos afectos, de nuevos tipos de relaciones, que dejan fuera a aquéllas derivadas de la racionalidad o de la división del trabajo. En definitiva, se trata de una respuesta, de una nostalgia de lo perdido que conlleva la vuelta a los terrenos de lo afectivo-emocional, que son propios a la comunidad primitiva.
Otra hipótesis de trabajo que explicaría el fenómeno de las tribus juveniles se situaría en modos o alternativas de expresión, describiéndose las mismas como formas de alejamientos de la normalidad, trasladándose aquéllas a espacios nuevos o no lugares para encontrar intensificaciones de vivencias y logros de afectos gratificantes, sitios éstos donde se cobijan sentimientos que no se encuentran en la familia.
Una hipótesis más explicaría el fenómeno de las tribus juveniles como expresión de una crisis de disidencia cultural en forma de violencia, debido al desencantamiento que ha producido la sociedad globalizadora, llena ella de masificación e hipertrofia funcional, donde reina el consumismo, la alienación y se vende basuras de éxitos personales.
En la década de los setenta, la explicación del fenómeno tribal juvenil descansaba sobre la teoría impactante del desarrollo social y económico de la comunidad, de la gran urbe, que aplastaba las espectativas de los jóvenes no sobradamente preparados, licenciando la sociedad mercantil, pomposa ella, la zanahoria del fácil éxito personal con escasos esfuerzos, situando al mismo tiempo símbolos, entre músicos, deportistas y otras ventanas que al modo del “gran hermano” y “operaciones triunfo” alocaban a dispararse a los más desposeidos y carentes, entre los jóvenes. El concepto de anomia, abogado por Durkeim y Merton, lleno la boca a muchos casposos salidos de las facultades semióticas y de las ciencias sociales, escupiendo por ahí y publicando aquello sobre la facilidad de logro y de éxito en la sociedad que se estaba construyendo, picando los más jóvenes infelices en el anzuelo para que luego cayeran en la basura.
Según Michel Maffessoli (1988), las tribus juveniles surgen como reacción al auge de la masificación, que es la expresión de carencia de identidad, necesitando la gente/masa de desprocesarse en momentos de individualización, fortaleciendo así los papeles de cada persona en el interior de agrupaciones pequeñas, que ofrecen ventajas de afirmar subjetividades, defender territorios y símbolos, todos ellos constituyentes de identidad, donde dominan experiencias y vivencias estéticas, y también sensibilidades, que llenan a los descarriados, a los jóvenes más infelices y a todos aquellos que pretenden salir de la gentitud o de la masa. Para Maffessoli las tribus juveniles están cargadas de componentes emotivos, donde es posible frenar o limitar la racionalidad de fuera, añadiendo que aquéllas surgen desde abajo, desde dentro, y algunas, en las cloacas, para dirigirse luego hacia arriba y hacia la periferia, armándose en su invasión continua con léxicos, metalenguajes, discursos, éstos, discontinuos, fragmentarios, dionisiacos, parciales, todos ellos muy difíciles de descifrar y codificar por sabedores apolineos, globalizadores y hegemónicos. Aquél autor afirma que las tribus juveniles tienden a ubicarse en las urbes, implementando su cuantía, variedad y recorrido en la medida que aquéllas se traman, y se globalizan.
Frente a esta teoría de Maffessoli, se situaría Costa P., Perez, Tropea (1997) en su trabajo Tribus urbanas, que explican el fenómeno no tanto como grupo sino como reafirmaciones de compromisos personales en el grupo, donde se tiene imagen, rituales, símbolos con los que compartir, funcionando todo como un mito o pequeña historia que contribuye a la construcción de la individualidad perdida, proveyendo a los jóvenes de instrumentos y esquemas de comportamiento que permiten salir del anonimato para constituirse en disidentes sociales y rompedores de cultura hegemónica, desestabilizando así, de modo personal, el orden de los adultos, y especialmente la seguridad de la masa.
La presencia de las tribus juveniles, con su lenguaje, cultura, experiencias y saberes, fueron también analizadas tangencialmente por Michel Foucault, que afirmaría que si la sociedad, la gran cultura, tienen y mantienen los discursos generales de la verdad, en su doble sentido, el científico y el de la masa, deben también incorporar aquellos saberes descalificados y marginales, saberes éstos que son memorias de contradicciones, enfrentamientos, conflictos, resistencias, heridas y autoafirmación de las diferencias. En este orden, Foucault, entiende y comparte la disidencia necesaria de grupos, como es el caso de las tribus juveniles, que se resisten al poder del lenguaje y discurso de aquellos que se declaran cultos y forman parte de la masa, éstos situados en la paranoia de que su cultura siempre es verdadera e irrefutable. Consecuentemente, las tribus urbanas juveniles no se ejercitan en el sometimiento a esos saberes, constituyéndose en primera línea en calidad de resistentes, poniendo y exponiendo sus mundos, sus verdades y saberes, que en contradicción lucharán, algunas veces con violencia, por imponerse, al objeto de descabalgar a los mitos de la cultura hegemónica, instrumentando para ello unas veces la música, graffittis, estilos de vida y otras, el enfrentamiento más crudo que puede segar vidas. Consecuentemente, las tribus juveniles, con su presencia y acción, aparte de torpedear a la gran cultura y a la aldea global, están desconstruyendo no sólo los saberes científicos y populares, sino también el oficial y público, constatándose con ello la debilidad de algunas instituciones, antes muy cerradas a éste fenómeno. (5)
García Ganclini (1995), llega a decir que hay que dejar hablar a las ciudades más que hablarlas; escuchar lo que se dice en ellas y potenciar que los discursos nacidos se expresen con su ritmo, surgidos éstos en los territorios de las esquinas y de las curvas a efectos de colocar en vértigo y velocidad la información globalizadora. Desde ésta perspectiva, la presencia de las tribus juveniles son una apuesta más, no sólo como objetivo de estudio, sino un medio para conocer los desajustes que hacen estallar los discursos concebidos por la masa y los aldeanos globalizados.
Mario Margulis (1994), por último define a las tribus juveniles como receptáculos en los que se agrupan aquéllos que se identifican mediante un look, en el que se entremezclan, ropas, peinados, accesorios, gustos musicales, manera de hablar, lugares de encuentro, ídolos, expectativas comunes e ilusiones compartidas. Según éste autor las tribus funcionan esencialmente como mecanismos de identificación y de segregación de diferencias.
Una característica singular entre las tribus juveniles consiste en que el espacio donde ellas se ocupan, siempre tiene lugar un juego de representaciones, a la manera de un teatro que golpea con sus símbolos e iconos, donde se veta a cualquier individuo que no sea un igual. Pertenecer a una tribu juvenil significa una contradicción asumida que consiste en fugarse de la uniformidad de todos y de la masa, y no dudar en vestirse y arroparse con uniformes que identifiquen, extremando la imagen personal y su look de tribu, lo menos convencional posible, todo ello para definir y revelar una actitud, la mayoría de las veces agresiva y violenta.
En este sentido, el estilo de vida sería uno de los distintivos esenciales de las tribus juveniles, expresión de un conjunto, muchas veces incoherentes, de elementos materiales e inmateriales que los jóvenes consideran representativos de su identidad como grupo. Las tribus juveniles tienden por lo general a resignificar símbolos, objetos, palabras, discursos, iconos, interviniendo sobre ellos a la manera del bricolaje, dándoles concepciones diferentes de aquéllos que los tuvieran en su origen, léase cruces esvásticas, cruces heavy, chupas de cuero, etc. En las tribus juveniles, las personas, las cosas y las ideas tienden a cambiar sus significados.
En este orden es muy importante, cuando se analiza una tribu juvenil, conocer su estilo de vida, compuesto en un principio por su lenguaje, esencialmente oral o mímico, distinto de los adultos; de la música que consume; de su estética; y de sus producciones culturales, entre las que destacan los fanzines, graffittis, tatuajes, murales, videos, chateos, etc.
Brake (1985), sostuvo que el estilo de una tribu juvenil se definía por su imagen, es decir, por su apariencia, que integraría vestido y accesorios, aparte de la postura y el modo de andar, añadiendo, también, su jerga y los modos de pronunciación de la misma.
Consecuentemente de lo escrito hasta aquí, las claves para entender a cualquier tribu juvenil deberían pasar por los siguientes procesos:
1º Conocer sus territorios y recorridos alternativos, entendidos éstos como suyos, tanto a nivel físico como simbólico.
Sobre este aspecto cuando un joven habla de su discoteca, donde oye su música, no dice sólo de espacios y afinidades, sino también de afectos y vivencias que refuerzan las posesiones aludidas, que apoyan las expresiones de reafirmación. Así, la discoteca, el bar, la esquina; la calle y la curva, son lugares poseidos, donde se establecen relaciones de reconocimiento de identidades grupales, donde se generan representaciones, algunas, insospechables y originales.
2º Conocer la música que consumen y la estética integral de sus expresiones, elementos éstos esenciales que significan al grupo, todos ellos fuera del mercado de la tienda comercial y de la marca franquiciada, apostando y poniendo énfasis en lograr lo ya usado o que está en los rastros de las calles y que ha tenido experiencia de trasiego en andaduras de paraterritorios, ajeno por evidente a centros comerciales del centro y de moda, pretendiendo con ello y siempre, la búsqueda de lo alternativo.
3º Conocer sus discursos, en su mayoría ausentes de palabra, de conversaciones, y por el contrario, repletos de formas donde actúan el cuerpo, la expresividad y la representación.
A través de la corporidad las tribus juveniles mandan mensajes tanto en posiciones estáticas o dinámicas, todas ellas secuencias aprehendidas en la interacción.
Por medio de la imagen combinan vestidos, colores, reciclando lo retro y haciendo remix con el mañana, siendo peculiar en su hacerse el reciclar comportamientos y apariencias al objeto de ser mirados como extraños y gentes con onda, sugiriendo muchas veces, y en el espacio de algunas tribus, la otra sexualidad que se encuentra en cada uno de ellos, perdiéndose algunos individuos entre papeles masculino y femenino.
Una de las tribus juveniles presentes de manera episódica, confrontándose con el poder económico, y que resume lo escrito hasta aquí, es la de los Blackblocs, etiquetada así por primera vez en la década de los ochenta del pasado siglo, e identificada por la policía alemana, calificando a sus miembros de extrema izquierda y radical.
Actualmente, uno de los ideólogos de la tribu juvenil Blachbocs y de los jóvenes antiglobalizadores, es Susan George, Presidenta del Observatorio de la Mundialización, autora del “Informe Lugano”, donde afirma que las premisas de los mercados financieros y grandes empresas transnacionales conducen hacia un fascismo mundial, al que los ciudadanos deben reaccionar. En el citado informe aquella autora expone las contradicciones del capitalismo que incide en la ecología, sociedad, política y economía, denunciando que el neoliberalismo imperante no podrá sostener a los ocho mil millones de personas que habitarán en el 2020, apostando aquélla por la redistribución de la riqueza, grabando a escala internacional todas las ventas. Añade Susan George que las crisis financieras producen impactos económicos en las bolsas de valores, implementando el desempleo, aumento de precios, cierre de empresas, destrucción de los recursos para el desarrollo social, empobrecimiento de las clases medias y mayores cargas para los pobres.
Susan George es vicepresidente de ATAAC (Asociación por una tasación de las transacciones financieras para la ayuda de los ciudadanos), que es un movimiento surgido recientemente en Francia por iniciativa de la Revista internacional “Le monde diplomatique” que ha analizado las crisis financieras y el impacto producido por las mismas en Méjico (1994), países del Sudeste Asiático (1997), Rusia (1998), Brasil (1999), Argentina (2000) y USA (2002), atribuyéndolas a maniobras especulativas de capitales. Atacc propone que de los 1,5 billones de dólares que se mueven diariamente por el mundo, especulando sobre las variaciones en la cotización de divisas, se cree un impuesto del 0,5 %, tasa TOBIN (Premio Nobel de economía en 1972), sobre cada movimiento de los capitales
En este orden, se hace evidente, desde la perspectiva histórica, y como primera aproximación al fenómeno que pretendemos analizar, que las tribus juveniles podrían contextualizarse en tres dimensiones:
- Ubicación en ciudades/megaciudades, en su mayoría, resultado de intensas migraciones a la zona metropolitana de gentes de municipios aledaños, determinadas aquéllas por ser impracticable y casi imposible la interacción, evaporándose, al mismo tiempo la imagen física de las mismas. (1)
En nuestros días la modernidad, cargada de globalización, implementada de racionalidad y funcionalidad, ha provocado la desintegración de las ciudades y fracturas en las relaciones primarias, contribuyendo a ello los embates de la comunicación global que no hacen más que destruir a los pequeños espacios culturales locales, desestabilizando antiguas formas establecidas, que generaban identidad y cultura, siendo reemplazados éstos por nuevos espacios, la mayoría subculturizados y contraculturales. En este sentido, y desde la perspectiva de Durkhein, la aldea global, la cultura hegemónica, han encontrado su respuesta con la aparición de microculturas y sociedades primitivas, que emergen en los grandes espacios urbanos, constituyéndose, en su mayoría en agrupaciones contestatarias y resistentes, de donde surgen las tribus juveniles urbanas. (2)
- Territorialización, que integraría lugares donde postulan sus sellos y marcas, así como espacios y rutas en movimiento; y los no lugares, entre los que destacan las zonas chats, ravers, botellones, viajes virtuales, circuitos en red, etc.
- Conformadas por fronterizos o marginales juveniles. (3)
La primera impresión ante el enunciado tribus juveniles, desvela a cualquier observador sensaciones/percepciones, en tonos de energía, movimiento, vida, desplazamiento, grupo y ciudad, conceptos éstos contrarios a calma, quietud, muerte, sedentarismo, individualismo y rural, quedando como actividad valor esencial el término de corretear, andar y deambular de un lado a otro la ciudad, sea para facilitar identificaciones de nuevos espacios e iguales, sea para encontrarse violentamente con otros distintos y allí depositar sus marcas y catálogos.
El fenómeno de las tribus, ha interesado y ocupa de modo omnipresente y omnisapiente a antropólogos, sociólogos, semióticos, sicólogos, demógrafos, economistas, comunicadores sociales, institutos policiales, siendo aquél motivo de reuniones y convocatorias internacionales a efectos de análisis y descripción, por su enorme impacto en las tramas urbanas, música, moda, lenguaje, etc.
En la literatura antropológica el concepto de tribu se define tradicionalmente como grupo autónomo de extensión definida, de homogeneidad cultural y organización social unificada que habita en un territorio, teniendo éste toda la carga de pertenencia. En este sentido, las tribus se remitirían a lo primitivo, a clanes compuestos por lazos sociales, religiosos y parentela. Hoy, el concepto de tribu, desde la antropología, se asocia esencialmente al ámbito urbano y referida a jóvenes. En este orden, tanto la Antropología como la Semiótica, están de acuerdo en considerar a las ciudades no sólo como espacios físicos, sino como lugares donde ocurren fenómenos expresivos que entran en tensión por la actividad de los jóvenes o de algunos jóvenes, estructurados en tribus, en desacuerdo con los procesos de racionalización y de industrialización de la cultura. La mirada social de la Antropología respecto de las tribus juveniles, consiste en verlas como formas novedosas de expresión, identificándolas en calidad de fuentes de peligro y de riesgo, etiquetándolas, al igual que hiciera la escuela de Chicago, como posibles espacios de delincuentes, drogadictos, pandilleros, agentes todos ellos de inseguridad en la que se vive, en el marco de grandes territorios urbanos. (4)
Después de estas consideraciones, debe quedar claro que el fenómeno de las tribus juveniles son una de las respuestas mas cualificadas a la aldea global, a la globalización, al racionalismo y al estructuralismo, constituyéndose aquéllas en microculturas heterogéneas, a la manera de las sociedades más primitivas, donde lo elemental, lo simple, lo natural, imperan sobre lo complejo y artificial, surgiendo en consecuencia aquellas microculturas, en su mayoría contestatarias y violentas respecto de la cultura dominante. Esta sería una primera hipótesis que explicaría el origen de las tribus juveniles, ya defendida por los seguidores de Stuart Hall (1983), mantenida en su estudio “Resistencia mediante rituales”, donde emplea reiteradamente la noción de subcultura juvenil como expresión de resistencia de jóvenes trabajadores o sin empleo que refuerzan la vivencia de identidad de iguales, de clase, y también de espacios, esquinas, calles, curvas, discos, música, etc., y que habitualmente están en la urgencia de transgredir, confrontándose con los patrones de la cultura hegemónica.
Esa primera hipótesis daría explicación a un motivo fundamental que explicaría la creación de las tribus juveniles, consistente en la búsqueda de nuevos afectos, de nuevos tipos de relaciones, que dejan fuera a aquéllas derivadas de la racionalidad o de la división del trabajo. En definitiva, se trata de una respuesta, de una nostalgia de lo perdido que conlleva la vuelta a los terrenos de lo afectivo-emocional, que son propios a la comunidad primitiva.
Otra hipótesis de trabajo que explicaría el fenómeno de las tribus juveniles se situaría en modos o alternativas de expresión, describiéndose las mismas como formas de alejamientos de la normalidad, trasladándose aquéllas a espacios nuevos o no lugares para encontrar intensificaciones de vivencias y logros de afectos gratificantes, sitios éstos donde se cobijan sentimientos que no se encuentran en la familia.
Una hipótesis más explicaría el fenómeno de las tribus juveniles como expresión de una crisis de disidencia cultural en forma de violencia, debido al desencantamiento que ha producido la sociedad globalizadora, llena ella de masificación e hipertrofia funcional, donde reina el consumismo, la alienación y se vende basuras de éxitos personales.
En la década de los setenta, la explicación del fenómeno tribal juvenil descansaba sobre la teoría impactante del desarrollo social y económico de la comunidad, de la gran urbe, que aplastaba las espectativas de los jóvenes no sobradamente preparados, licenciando la sociedad mercantil, pomposa ella, la zanahoria del fácil éxito personal con escasos esfuerzos, situando al mismo tiempo símbolos, entre músicos, deportistas y otras ventanas que al modo del “gran hermano” y “operaciones triunfo” alocaban a dispararse a los más desposeidos y carentes, entre los jóvenes. El concepto de anomia, abogado por Durkeim y Merton, lleno la boca a muchos casposos salidos de las facultades semióticas y de las ciencias sociales, escupiendo por ahí y publicando aquello sobre la facilidad de logro y de éxito en la sociedad que se estaba construyendo, picando los más jóvenes infelices en el anzuelo para que luego cayeran en la basura.
Según Michel Maffessoli (1988), las tribus juveniles surgen como reacción al auge de la masificación, que es la expresión de carencia de identidad, necesitando la gente/masa de desprocesarse en momentos de individualización, fortaleciendo así los papeles de cada persona en el interior de agrupaciones pequeñas, que ofrecen ventajas de afirmar subjetividades, defender territorios y símbolos, todos ellos constituyentes de identidad, donde dominan experiencias y vivencias estéticas, y también sensibilidades, que llenan a los descarriados, a los jóvenes más infelices y a todos aquellos que pretenden salir de la gentitud o de la masa. Para Maffessoli las tribus juveniles están cargadas de componentes emotivos, donde es posible frenar o limitar la racionalidad de fuera, añadiendo que aquéllas surgen desde abajo, desde dentro, y algunas, en las cloacas, para dirigirse luego hacia arriba y hacia la periferia, armándose en su invasión continua con léxicos, metalenguajes, discursos, éstos, discontinuos, fragmentarios, dionisiacos, parciales, todos ellos muy difíciles de descifrar y codificar por sabedores apolineos, globalizadores y hegemónicos. Aquél autor afirma que las tribus juveniles tienden a ubicarse en las urbes, implementando su cuantía, variedad y recorrido en la medida que aquéllas se traman, y se globalizan.
Frente a esta teoría de Maffessoli, se situaría Costa P., Perez, Tropea (1997) en su trabajo Tribus urbanas, que explican el fenómeno no tanto como grupo sino como reafirmaciones de compromisos personales en el grupo, donde se tiene imagen, rituales, símbolos con los que compartir, funcionando todo como un mito o pequeña historia que contribuye a la construcción de la individualidad perdida, proveyendo a los jóvenes de instrumentos y esquemas de comportamiento que permiten salir del anonimato para constituirse en disidentes sociales y rompedores de cultura hegemónica, desestabilizando así, de modo personal, el orden de los adultos, y especialmente la seguridad de la masa.
La presencia de las tribus juveniles, con su lenguaje, cultura, experiencias y saberes, fueron también analizadas tangencialmente por Michel Foucault, que afirmaría que si la sociedad, la gran cultura, tienen y mantienen los discursos generales de la verdad, en su doble sentido, el científico y el de la masa, deben también incorporar aquellos saberes descalificados y marginales, saberes éstos que son memorias de contradicciones, enfrentamientos, conflictos, resistencias, heridas y autoafirmación de las diferencias. En este orden, Foucault, entiende y comparte la disidencia necesaria de grupos, como es el caso de las tribus juveniles, que se resisten al poder del lenguaje y discurso de aquellos que se declaran cultos y forman parte de la masa, éstos situados en la paranoia de que su cultura siempre es verdadera e irrefutable. Consecuentemente, las tribus urbanas juveniles no se ejercitan en el sometimiento a esos saberes, constituyéndose en primera línea en calidad de resistentes, poniendo y exponiendo sus mundos, sus verdades y saberes, que en contradicción lucharán, algunas veces con violencia, por imponerse, al objeto de descabalgar a los mitos de la cultura hegemónica, instrumentando para ello unas veces la música, graffittis, estilos de vida y otras, el enfrentamiento más crudo que puede segar vidas. Consecuentemente, las tribus juveniles, con su presencia y acción, aparte de torpedear a la gran cultura y a la aldea global, están desconstruyendo no sólo los saberes científicos y populares, sino también el oficial y público, constatándose con ello la debilidad de algunas instituciones, antes muy cerradas a éste fenómeno. (5)
García Ganclini (1995), llega a decir que hay que dejar hablar a las ciudades más que hablarlas; escuchar lo que se dice en ellas y potenciar que los discursos nacidos se expresen con su ritmo, surgidos éstos en los territorios de las esquinas y de las curvas a efectos de colocar en vértigo y velocidad la información globalizadora. Desde ésta perspectiva, la presencia de las tribus juveniles son una apuesta más, no sólo como objetivo de estudio, sino un medio para conocer los desajustes que hacen estallar los discursos concebidos por la masa y los aldeanos globalizados.
Mario Margulis (1994), por último define a las tribus juveniles como receptáculos en los que se agrupan aquéllos que se identifican mediante un look, en el que se entremezclan, ropas, peinados, accesorios, gustos musicales, manera de hablar, lugares de encuentro, ídolos, expectativas comunes e ilusiones compartidas. Según éste autor las tribus funcionan esencialmente como mecanismos de identificación y de segregación de diferencias.
Una característica singular entre las tribus juveniles consiste en que el espacio donde ellas se ocupan, siempre tiene lugar un juego de representaciones, a la manera de un teatro que golpea con sus símbolos e iconos, donde se veta a cualquier individuo que no sea un igual. Pertenecer a una tribu juvenil significa una contradicción asumida que consiste en fugarse de la uniformidad de todos y de la masa, y no dudar en vestirse y arroparse con uniformes que identifiquen, extremando la imagen personal y su look de tribu, lo menos convencional posible, todo ello para definir y revelar una actitud, la mayoría de las veces agresiva y violenta.
En este sentido, el estilo de vida sería uno de los distintivos esenciales de las tribus juveniles, expresión de un conjunto, muchas veces incoherentes, de elementos materiales e inmateriales que los jóvenes consideran representativos de su identidad como grupo. Las tribus juveniles tienden por lo general a resignificar símbolos, objetos, palabras, discursos, iconos, interviniendo sobre ellos a la manera del bricolaje, dándoles concepciones diferentes de aquéllos que los tuvieran en su origen, léase cruces esvásticas, cruces heavy, chupas de cuero, etc. En las tribus juveniles, las personas, las cosas y las ideas tienden a cambiar sus significados.
En este orden es muy importante, cuando se analiza una tribu juvenil, conocer su estilo de vida, compuesto en un principio por su lenguaje, esencialmente oral o mímico, distinto de los adultos; de la música que consume; de su estética; y de sus producciones culturales, entre las que destacan los fanzines, graffittis, tatuajes, murales, videos, chateos, etc.
Brake (1985), sostuvo que el estilo de una tribu juvenil se definía por su imagen, es decir, por su apariencia, que integraría vestido y accesorios, aparte de la postura y el modo de andar, añadiendo, también, su jerga y los modos de pronunciación de la misma.
Consecuentemente de lo escrito hasta aquí, las claves para entender a cualquier tribu juvenil deberían pasar por los siguientes procesos:
1º Conocer sus territorios y recorridos alternativos, entendidos éstos como suyos, tanto a nivel físico como simbólico.
Sobre este aspecto cuando un joven habla de su discoteca, donde oye su música, no dice sólo de espacios y afinidades, sino también de afectos y vivencias que refuerzan las posesiones aludidas, que apoyan las expresiones de reafirmación. Así, la discoteca, el bar, la esquina; la calle y la curva, son lugares poseidos, donde se establecen relaciones de reconocimiento de identidades grupales, donde se generan representaciones, algunas, insospechables y originales.
2º Conocer la música que consumen y la estética integral de sus expresiones, elementos éstos esenciales que significan al grupo, todos ellos fuera del mercado de la tienda comercial y de la marca franquiciada, apostando y poniendo énfasis en lograr lo ya usado o que está en los rastros de las calles y que ha tenido experiencia de trasiego en andaduras de paraterritorios, ajeno por evidente a centros comerciales del centro y de moda, pretendiendo con ello y siempre, la búsqueda de lo alternativo.
3º Conocer sus discursos, en su mayoría ausentes de palabra, de conversaciones, y por el contrario, repletos de formas donde actúan el cuerpo, la expresividad y la representación.
A través de la corporidad las tribus juveniles mandan mensajes tanto en posiciones estáticas o dinámicas, todas ellas secuencias aprehendidas en la interacción.
Por medio de la imagen combinan vestidos, colores, reciclando lo retro y haciendo remix con el mañana, siendo peculiar en su hacerse el reciclar comportamientos y apariencias al objeto de ser mirados como extraños y gentes con onda, sugiriendo muchas veces, y en el espacio de algunas tribus, la otra sexualidad que se encuentra en cada uno de ellos, perdiéndose algunos individuos entre papeles masculino y femenino.
Una de las tribus juveniles presentes de manera episódica, confrontándose con el poder económico, y que resume lo escrito hasta aquí, es la de los Blackblocs, etiquetada así por primera vez en la década de los ochenta del pasado siglo, e identificada por la policía alemana, calificando a sus miembros de extrema izquierda y radical.
Actualmente, uno de los ideólogos de la tribu juvenil Blachbocs y de los jóvenes antiglobalizadores, es Susan George, Presidenta del Observatorio de la Mundialización, autora del “Informe Lugano”, donde afirma que las premisas de los mercados financieros y grandes empresas transnacionales conducen hacia un fascismo mundial, al que los ciudadanos deben reaccionar. En el citado informe aquella autora expone las contradicciones del capitalismo que incide en la ecología, sociedad, política y economía, denunciando que el neoliberalismo imperante no podrá sostener a los ocho mil millones de personas que habitarán en el 2020, apostando aquélla por la redistribución de la riqueza, grabando a escala internacional todas las ventas. Añade Susan George que las crisis financieras producen impactos económicos en las bolsas de valores, implementando el desempleo, aumento de precios, cierre de empresas, destrucción de los recursos para el desarrollo social, empobrecimiento de las clases medias y mayores cargas para los pobres.
Susan George es vicepresidente de ATAAC (Asociación por una tasación de las transacciones financieras para la ayuda de los ciudadanos), que es un movimiento surgido recientemente en Francia por iniciativa de la Revista internacional “Le monde diplomatique” que ha analizado las crisis financieras y el impacto producido por las mismas en Méjico (1994), países del Sudeste Asiático (1997), Rusia (1998), Brasil (1999), Argentina (2000) y USA (2002), atribuyéndolas a maniobras especulativas de capitales. Atacc propone que de los 1,5 billones de dólares que se mueven diariamente por el mundo, especulando sobre las variaciones en la cotización de divisas, se cree un impuesto del 0,5 %, tasa TOBIN (Premio Nobel de economía en 1972), sobre cada movimiento de los capitales
LA MÚSICA DE LOS JÓVENES
La música, tanto comercial como alternativa, en sus innumerables estilos, es un componente esencial que define personalidades y comportamientos entre los jóvenes, siendo éstos sus más cualificados consumidores, aportando al mundo discográfico cuantiosas ganancias, susceptibles de manipular en el mercado, ligando los diseñadores de aquellos productos con el parking de la moda, equipamientos, mobiliarios y tecnologías que acompañan a la juventud, incluso, perturbando la transmisión de sus ideas, algunas de ellas cargadas de elementos emotivos, que incendian los modos de ser de los adolescentes, a efectos de constituir adicciones, fanatismos e integrismos, evidenciados éstos en tribus juveniles urbanas, algunas situadas en que el modo de su música es suyo, y por supuesto no compatible con otras tribus que sean diferentes.
Antes de entrar en la diversidad de estilos musicales identitarias de manadas de jóvenes, es necesario considerar una serie de precisiones constatadas por la dinámica y sucesión de los hechos que ayuden a comprender éste complejo fenómeno, entre otras, las que siguen:
.- Que las músicas comerciales/alternativas, son consumidas de manera masiva en discotecas, recitales, ravers, rutas, mediando altas densidades de gentes jóvenes, siendo esa masividad un valor añadido, hasta el punto de que cuando un estilo musical no concentra a jóvenes en demasía, éste se desinfla, y consecuentemente muere, matando con ello a la posible tribu juvenil que se enganche.
.- Que las músicas consumidas por jóvenes se hacen presentes a través de tres modelos: las electrónicas, fundamentalmente basadas en máquinas, sustentadas en equipos informáticos que permiten sintetizar sonidos, reproducirlos, equalizarlos y cambiar tonos y ritmos; las espirituales, algunas, también con base electrónica, pero con el matiz diferencial de que persiguen más el éxtasis, la hipnosis y la relajación, bajando la velocidad, atonando sonidos y desplazando a la clientela a espacios ecológicos y/o celestiales; las alternativas, que se suceden en función del mercado y de la moda, evolucionando acorde con el gancho y la masividad que logren.
.- Que la música comercial emitida por cadenas de radio y televisión no motivan tanto como aquellas consumidas de manera masiva y estimadas como alternativas o rompientes, siendo su satisfacción completamente individualizada, sin conexión o proximidad emotiva de otros que comparten idénticas preferencias.
.- Que la red de discotecas, bares-pistas, disco-pub, integran, con ocasión de los fines de semana, aproximadamente a un setenta por ciento de la movida juvenil urbana, entre dieciséis y treinta y cinco años de edad, especializándose aquellos establecimientos en manufacturar el estilo musical que más encaje con las motivaciones, intereses y actitudes de la población juvenil, y singularmente entre sus tribus.
.- Que las discotecas se han revolucionado por la fuerza del sonido, que golpea y sacude con insistencia, extinguiendo el afuera, como silencio general, y el adentro, en significación de ruido celestial, en su caso, o tenebroso. Traspasar las puertas de las discos representa penetrar en territorios de otro mundo, así la luz, acompaña al potente ruido, que se hace presente con colores, entre intermitencias y largas ausencias, eliminando de éste modo la luz blanca y de día que simbolizan y recuerdan de continuo a los jóvenes las zonas de trabajo. A éstos sonidos rompedores y/o hipnóticos acompañan la mayor parte de las veces proyecciones de videoclips que contribuyen a animar la fiesta en las pistas y escenarios.
.- Que la edad modal de presencia en las discotecas se sitúa entre los veinticuatro y veinticinco años, siendo las veintitrés horas de la noche el momento que separa la presencia de menores-mayores de esa edad. Para una gran mayoría de los jóvenes la noche es su compañera, siendo ella misma joven y está ahí para ser violada. En la noche los jóvenes construyen sus no lugares, colonizando sus espacios y tiempos. No obstante ésta concepción de la noche está cambiando en nuestros días, en el sentido de que ya en las primeras horas los padres no duermen, motivados por la preocupación de la vigilia de sus hijos, prefiriendo los jóvenes las madrugadas, debido a que a esas horas las instancias paternas y represoras, incluso la policía, descansan. Estamos en ciudades donde las madrugadas son exclusivas de los jóvenes.
.- Que existe en el sector de las discotecas un fenómeno novedoso, surgido a principio de los noventa, de rechazo a individuos que requieren agua para consumir, etiquetando los gestores de las mismas a estos consumidores como posibles adictos a sintéticos y estupefacientes, tildando la expresión de que un joven que bebe agua es un consumidor de droga.
.- Que la ruta de las discotecas está tejida en una constante mutación por la flotación (el flipe), la ingesta de alcohol, presencia de estimulantes, el llenazo de pantallas, cañones de luz y sonidos, y además el trance y traqueteo de la danza, circuito éste que es concéntrico, derivándose de ello sendas automovilísticas que traen consigo tráficos de drogas, tráficos de sentimientos y afinidades, y al final, en las madrugadas múltiples vomiteras y cuajadas, depositadas en aledaños y vehículos del Samur.
.- Que las rutas discotequeras explican la articulación incipiente de modos de agrupamientos juveniles, en un contexto de ausencia de espacios propios, al ser la cultura juvenil una civilización sin sitio, debido a su instantaneidad, y urgencia, constituyéndose aquéllas en “comunidades de deseos y paraterritorios de afectos”.
Con éstas consideraciones, la música, entre los jóvenes, ha desplazado el valor y peso de los representantes sociales e iconos de la política y de la ética hacia autores y promotores musicales, que son los que más se identifican con sus estilos de vida, constituyéndose éstos, a través de sus letras y mensajes, en estandartes y pautas de filosofía, integrándose éstas en las estructuras de la personalidad de los jóvenes.
La música, en sí misma, es un refuerzo de identificación con un grupo de iguales, siendo al tiempo un vehículo de proximidad y de concordia, y también un posible artefacto trasgresivo de la comunidad o rompiente de lo convenido por las gentes. Nadie puede negar que la música hasta la aparición del rock and roll (años cincuenta del pasado siglo) integraba parte de la cultura de un país. A partir de ese momento y fenómeno, la música se internacionalizó, sustentándose en la aldea global, por la incidencia de los medios y fuerza del mercado de los jóvenes, modificando con ello valores que primaban la competencia, eficacia, rendimiento, status social, belleza, etc. sustituyéndolos por otros, entre los que destacan el éxito rápido, satisfacción sexual, consumismo, cultivo de la amistad, necesidad de cambio y velocidad, y descubrir el poder de la imagen, vinculada a la música. Estos nuevos valores produjeron un vértigo entre los jóvenes, alcanzado su cenit mediante el uso de amplificadores y distorsionadores audiovisuales, introduciendo la máquina, que perturbaba y modificaba los niveles de conciencia individual y reunía masivamente a muchos jóvenes, con ocasión de recitales de ésta guisa.
La música desempeña un papel de aprendizaje y cultura, influyendo en costumbres, hábitos y emociones. Los jóvenes utilizan la música como refuerzo identitario de tribus urbanas, expresando con ello actitudes agresivas/violentas, y en este orden, ser admirador de una música o fan de un grupo musical no solo significa expresión de gustos y estética, sino también posicionamientos radicales de carácter ético y moral, donde se comparten valores y compromisos.
Al lado de la música se ha situado el fenómeno de los disck jockeys que se inició a mediados de los setenta, en calidad de dominadores de las pistas de las discotecas, remezclando canciones y acentuando sus ritmos, y prolongando la duración de los surcos musicales, acabando por concebir, diseñar y crear música propia, fundando compañías discográficas y empresas alternativas en carpas para mover a los jóvenes en los transcurso de fines de semana, llenando los locales masivamente a principios de los noventa. En éstas fechas los disck jockeys empiezan a ser las estrellas de la música, cotizándose a la altura de los divos, cobrando por sesión de dos horas la cantidad de medio millón de pesetas, perdiendo su influencia a partir de 1997, fecha en la que los mercados musicales alternativos, especialmente el rock, disminuyen los niveles de venta, fosilizándose éste estilo musical, cayendo los nirvana y los stone temple pilots, surgiendo los dance beat y rap festivos.
Los disck jockeys están detrás de megarecitales y megadiscotecas, así como ravers, donde se ofrece a los jóvenes la fuerza del sonido que contribuye a potenciar escisiones de adentros y afueras, bañando a los mismos con tormentas de luz en zonas de escenario, cargándolos de excesiva iluminación e incandescencia, brillando éstas con intermitencias que colaboran a los rompimientos de adentros y afueras. Las músicas de los disck jockeys y las luces de la técnica se acompañan, encendiéndose y apagándose al ritmo de sonidos, creando atmósferas que favorecen la quiebra en las personas facilitando la idea de flotar o de descuartizarse, incluyendo proyecciones de vídeo clips, que facilitan ambientes de vértigo.
Consideradas éstas matizaciones, pasamos a describir la diferencia de estilos musicales vinculados a la manada juvenil, destacando entre ellas el funky house, música americana, exportada a Europa y vinculada a los “morenos”. En las discotecas que ofrecen esta música, aproximadamente hasta las tres de la madrugada, se observa la presencia de jóvenes mayores de veintiséis años y preferentemente de color. Es música que engancha por igual a chicos/chicas, favoreciendo el baile suelto por parejas donde no se observan ritmos acelerados.
Por todos es conocido que primero fue el funky y luego el house (años 80-90). El house (música del 94) se deriva del funky, pero tiene más ritmo y no engancha en el segmento menor de dieciocho años. En definitiva, el funky-house es una música dulce, para niños de élite, con dinero, de clase media alta, que se consume en barrios limpios de los espacios urbanos, exigiendo por parte de los jóvenes de una filia por la buena música.
El acid house, tuvo su origen en Chicago, en 1987, luego consagrado en Ibiza, año 1988 y siguientes. El acid house es un resultado de mix musicales logrados por disckjockeys con máquinas electrónicas, donde se defienden temas cuyos discursos caminan por la paz, el amor y buenas vibraciones, experimentadas éstas con sustancias. El acid house se extendería a finales de los 80 en Londres, generando el acid jazz.
La música trance tiene su origen en Francfort, 1992, fundamentándose en la construcción de melodías, promovidas por disckjockeys holandeses, vinculadas al consumo de éxtasis y otras drogas de diseño. Fue la música psicodélica de los años 60, a la que se ha añadido en estos últimos años ingredientes de mística, hipnosis y relax. Combina ésta música ritmos minimalistas y obsesivos con largas e hipnóticas secuencias, a efectos de inducir el trance. La conjunción del consumo de éxtasis más la cultura trance producen fenómenos hipnóticos, generando de este modo flash en los muchachos, que activan de forma excepcional los sentidos y sentimientos. El trance promueve la cultura del feeling.
La música garaje es una modalidad del house pero cantada, que se ha lanzado en los garajes, ubicados en los espacios urbanos y constituidos por grupos de jóvenes que entrenan en alternativa músicas de guitarra. La música garaje conlleva una actitud contra la música comercial, fomentada por la radio y promocionada por listas de hit-parade.
Los rituales trance-garaje, se inician el 13 de noviembre de 1994, en la Sala Velvet Undergrund, entrando muy recientemente en discotecas de renombre de áreas metropolitanas, por encima del millón de habitantes. El reclamo publicitario de los rituales trance-garaje proceden de Londres, generando una filosofía así como una cultura novedosa en la juventud, que se mueve en los aspectos/matices que siguen: hacer invocaciones al bien; tendencia a la espiritualidad, mediante la introducción de músicas ad-hoc, integrando voces búlgaras, música gregoriana, Silos, etc.
El ritual trance-garaje está diseñado para consumidores juveniles situados entre los 24-25 años. El trance-garaje es una iniciativa de algunos disck jockeys, que pretenden cambiar de rollo, promoviendo entre los jóvenes menos agresividad/violencia. Se trata de una música sencilla, que exige de poco público y escaso espacio; en consecuencia es casi imposible que esta música se instale en las macrodiscotecas. El trance-garaje coincide con los tiempos místicos que corren, donde se favorece el sentimiento, la vivencia y la comunicación íntima persona a persona.
En esta música alternativa se parte de la idea, según sus escénicos y promotores de que las discotecas pueden dedicarse a ser “templos de culto”, mediante el alimento de una música que comporta a un cuerpo y a un alma, en diversión entretenida, entendiendo el ocio/divertimiento como la religión del milenio que viene. La idea que promueve el ritual trance-garaje consiste en crear un ambiente y un climax de felicidad integral que conduzca a los jóvenes a una especie de nirvana, donde las alas y el incienso son ingredientes imprescindibles.
Los rituales trance-garaje promueven entre los jóvenes la activación de todos los sentidos, favoreciendo en los individuos la armonía y el sentimiento de grupo cuando aquéllos se mueven/bailan en las pistas. En este orden, los decorados y ambientes de escena se montan con tules/sábanas blancas, instrumentándose a la par proyecciones con fragancias exóticas, al modo de ángeles flotando, demostrando así un interés/curiosidad por los “ángeles”, que son por ellos considerados como seres misteriosos y etéreos. Esta música está en la opinión de que los ángeles bajen a las discotecas para reconvertir a estos muchachos y dirigirles hacia lo celestial y al cultivo del espíritu. La tarea de los disck jockeys consiste en combinar música, escenografía, inciensos, etc. pinchando continuamente hasta dejar a los jóvenes en situación de éxtasis.
La expresión tecno-bakalao responde a una música de bombo caja, más melodía máquina, que reitera algo conocido para recordar; a la que se introduce velocidad en el disco, con el objeto de que los jóvenes vibren y entren en la marcha de la pista. El concepto de bakalao es un término incorporado en el área levantina singularmente por los disckjockeys valencianos cuando se refieren a esta música etiquetándola como muy buena, generalizando aquella expresión popular “que bakalao más rico”.
Los caracteres que identifican esta música son los que siguen: Se introduce por ordenador. Se trata de música en un aparato máquina; es una música de teclas y ecualizadores; es una música industrial, que refleja el deterioro del barrio urbano industrial en las grandes metrópolis; expresa o pretende expresar la pérdida de espiritualidad en la sociedad de consumo; su técnica es el machaqueo y consecuentemente muy fácil de integrar/aceptar por jóvenes de 16-17 años que es el segmento de edad dominante y usuario de esta peculiar música.
Una varianza del bakalao es el hard-core, de procedencia belga-alemana, que se sitúa más arriba del bakalao en el sentido de inaudible. Curiosamente, ésta música, se vincula a la música-máquina tecno fascista, de consumo alternativo para los skin-heads del IV Reich y/o de características nacional-socialistas.
Es preciso diferenciar dentro de ésta música entre el tecno y el techno. Se trata de una cuestión de edad que tiene repercusiones estéticas. El techno engloba toda la música baile construida con máquinas, surgida en Detroit y que estallará en Europa, en 1991, con el hardcore. El techno se sitúa en su origen en el año 1965, fecha en la que Robert Moog sacó a la luz el primer sintetizador de sonidos. No obstante su puesta a punto se debe a dos alemanes Ralf Hutter y F. Schenider mediante la introducción de los conceptos de hombre máquina y sonoridad repetitiva. En definitiva el techno es una música teutona.
Bruce Springteen, en 1995, improvisó en Berlín un concierto, donde varios cientos de miles de jóvenes participaron en un carnaval de techno, que atronaba desde unas carrozas anunciando al mundo la muerte del rock, expresión de una música caduca.
Berlín es la ciudad meca de la música techno, diseñada por sus legendarios locales, montados ellos a la manera de centrales eléctricas, cámaras acorazadas y búnkers. Berlín, después de la caída del muro favoreció un nuevo espíritu hedonista que se cobijó en esos clubs, donde abundaban y proliferaban estimulantes ilegales, a base de guaranas, ginseys y marihuanas, donde mafias étnicas, entre ellos rusos serbios y turcos, hacían su agosto. El techno que se consume, a través de Berlín al ser música preferentemente instrumental, no requiriendo del dominio de la lengua inglesa, postulaba en sus surcos de tres elementos básicos, pintas raras, sexo y drogas que hacen estragos en fiestas multitudinarias al aire libre o espacios abandonados, que ha provocado en algunos gobiernos legislaciones draconianas.
Dentro del techno se pueden diferenciar varios subestilos:
- El Ambient, es una música que intenta reflejar paisajes melódicos, con sonidos y ritmos casi inexistentes y es en sí mismas una evolución, a través de la tecnología, del estilo New Age. El Ambient es una respuesta a los excesos del hardcore, al frenesí de canciones velocísimas con ritmos implacables. Es una música con ausencia de ritmo, que crea atmósferas evanescentes/placenteras, no románticas o tristes. En definitiva es una música donde puede hartarse de escuchar baladas de rebaños de ovejas o pasos de trenes, y/o de cualquier efecto sonoro incidental.
- El New Age, que persigue atmósferas placenteras, relajadoras y románticas, promoviendo actitudes cercanas a la cultura hipppie, redescubierta por el humanismo tecnológico, que pretende unir de la frialdad etiquetada a las máquinas.
El sello extremoduro, diseñado por Robe Iniesta, nacido en Plasencia, Cáceres, y residente en Lezama, Vizcaya, ha lanzado al rock a su cima más alta, gracias a la combinación de guitarras y a las amplificaciones, discurseando en sus letras todo lo anti “quien va a meterte por el culo / mi libertad de expresión / cuando digo que me cago en la Constitución / nadie puede escaparse si todo es una prisión / porqué coño hay tantos maderos a mi alrededor”. Robe y su extremoduro hacen un rock trasgresivo, juntando versos de Machado y de Cela, fuera del discurso comercial, aunque cualquiera de sus discos han superado las 200.000 copias, singularmente aquél disco lanzado en 1996 con el título “Iros todos a tomar por culo”.
Kurt Cobain, notorio drogadicto fue líder indiscutible de Nirvana, tal vez el grupo de rock más influyente en los años noventa del pasado siglo, y que acabaría suicidándose, dejando un legado, no sólo a los fans rockeros sino también a los grunges, constituyéndose aquél en uno de sus mitos.
El nuevo rock de la ciudad mezcla voces y estilos, singularmente electro-pop, y punk, pasando por el neogaraje, antifolk y el dance rock, sonido peculiar representado por el grupo Strokes. A finales del 2002, desaparecidos los efectos del 11-S, y tras el cerrojazo de la era Guiliani, el rock, ha vuelto a reconquistar Nueva York, abanderando a sus fans esa banda de los Strokes, que han recorrido Europa cantando aquello “de fiesta en fiesta hasta que vomites”.
El jamband es una variante del rock, surgido después del 11-S y es el nuevo fenómeno musical del presente milenio que estamos estrenando y que está entusiasmando a los nuevos hippies y grunges de nueva hornada. Esta música es alternativa a la comercial por ser muy difícil de encapsular en vídeo y ser poco apreciada en la radio por la excesiva longitud de sus temas, aparte de generar sentim
Antes de entrar en la diversidad de estilos musicales identitarias de manadas de jóvenes, es necesario considerar una serie de precisiones constatadas por la dinámica y sucesión de los hechos que ayuden a comprender éste complejo fenómeno, entre otras, las que siguen:
.- Que las músicas comerciales/alternativas, son consumidas de manera masiva en discotecas, recitales, ravers, rutas, mediando altas densidades de gentes jóvenes, siendo esa masividad un valor añadido, hasta el punto de que cuando un estilo musical no concentra a jóvenes en demasía, éste se desinfla, y consecuentemente muere, matando con ello a la posible tribu juvenil que se enganche.
.- Que las músicas consumidas por jóvenes se hacen presentes a través de tres modelos: las electrónicas, fundamentalmente basadas en máquinas, sustentadas en equipos informáticos que permiten sintetizar sonidos, reproducirlos, equalizarlos y cambiar tonos y ritmos; las espirituales, algunas, también con base electrónica, pero con el matiz diferencial de que persiguen más el éxtasis, la hipnosis y la relajación, bajando la velocidad, atonando sonidos y desplazando a la clientela a espacios ecológicos y/o celestiales; las alternativas, que se suceden en función del mercado y de la moda, evolucionando acorde con el gancho y la masividad que logren.
.- Que la música comercial emitida por cadenas de radio y televisión no motivan tanto como aquellas consumidas de manera masiva y estimadas como alternativas o rompientes, siendo su satisfacción completamente individualizada, sin conexión o proximidad emotiva de otros que comparten idénticas preferencias.
.- Que la red de discotecas, bares-pistas, disco-pub, integran, con ocasión de los fines de semana, aproximadamente a un setenta por ciento de la movida juvenil urbana, entre dieciséis y treinta y cinco años de edad, especializándose aquellos establecimientos en manufacturar el estilo musical que más encaje con las motivaciones, intereses y actitudes de la población juvenil, y singularmente entre sus tribus.
.- Que las discotecas se han revolucionado por la fuerza del sonido, que golpea y sacude con insistencia, extinguiendo el afuera, como silencio general, y el adentro, en significación de ruido celestial, en su caso, o tenebroso. Traspasar las puertas de las discos representa penetrar en territorios de otro mundo, así la luz, acompaña al potente ruido, que se hace presente con colores, entre intermitencias y largas ausencias, eliminando de éste modo la luz blanca y de día que simbolizan y recuerdan de continuo a los jóvenes las zonas de trabajo. A éstos sonidos rompedores y/o hipnóticos acompañan la mayor parte de las veces proyecciones de videoclips que contribuyen a animar la fiesta en las pistas y escenarios.
.- Que la edad modal de presencia en las discotecas se sitúa entre los veinticuatro y veinticinco años, siendo las veintitrés horas de la noche el momento que separa la presencia de menores-mayores de esa edad. Para una gran mayoría de los jóvenes la noche es su compañera, siendo ella misma joven y está ahí para ser violada. En la noche los jóvenes construyen sus no lugares, colonizando sus espacios y tiempos. No obstante ésta concepción de la noche está cambiando en nuestros días, en el sentido de que ya en las primeras horas los padres no duermen, motivados por la preocupación de la vigilia de sus hijos, prefiriendo los jóvenes las madrugadas, debido a que a esas horas las instancias paternas y represoras, incluso la policía, descansan. Estamos en ciudades donde las madrugadas son exclusivas de los jóvenes.
.- Que existe en el sector de las discotecas un fenómeno novedoso, surgido a principio de los noventa, de rechazo a individuos que requieren agua para consumir, etiquetando los gestores de las mismas a estos consumidores como posibles adictos a sintéticos y estupefacientes, tildando la expresión de que un joven que bebe agua es un consumidor de droga.
.- Que la ruta de las discotecas está tejida en una constante mutación por la flotación (el flipe), la ingesta de alcohol, presencia de estimulantes, el llenazo de pantallas, cañones de luz y sonidos, y además el trance y traqueteo de la danza, circuito éste que es concéntrico, derivándose de ello sendas automovilísticas que traen consigo tráficos de drogas, tráficos de sentimientos y afinidades, y al final, en las madrugadas múltiples vomiteras y cuajadas, depositadas en aledaños y vehículos del Samur.
.- Que las rutas discotequeras explican la articulación incipiente de modos de agrupamientos juveniles, en un contexto de ausencia de espacios propios, al ser la cultura juvenil una civilización sin sitio, debido a su instantaneidad, y urgencia, constituyéndose aquéllas en “comunidades de deseos y paraterritorios de afectos”.
Con éstas consideraciones, la música, entre los jóvenes, ha desplazado el valor y peso de los representantes sociales e iconos de la política y de la ética hacia autores y promotores musicales, que son los que más se identifican con sus estilos de vida, constituyéndose éstos, a través de sus letras y mensajes, en estandartes y pautas de filosofía, integrándose éstas en las estructuras de la personalidad de los jóvenes.
La música, en sí misma, es un refuerzo de identificación con un grupo de iguales, siendo al tiempo un vehículo de proximidad y de concordia, y también un posible artefacto trasgresivo de la comunidad o rompiente de lo convenido por las gentes. Nadie puede negar que la música hasta la aparición del rock and roll (años cincuenta del pasado siglo) integraba parte de la cultura de un país. A partir de ese momento y fenómeno, la música se internacionalizó, sustentándose en la aldea global, por la incidencia de los medios y fuerza del mercado de los jóvenes, modificando con ello valores que primaban la competencia, eficacia, rendimiento, status social, belleza, etc. sustituyéndolos por otros, entre los que destacan el éxito rápido, satisfacción sexual, consumismo, cultivo de la amistad, necesidad de cambio y velocidad, y descubrir el poder de la imagen, vinculada a la música. Estos nuevos valores produjeron un vértigo entre los jóvenes, alcanzado su cenit mediante el uso de amplificadores y distorsionadores audiovisuales, introduciendo la máquina, que perturbaba y modificaba los niveles de conciencia individual y reunía masivamente a muchos jóvenes, con ocasión de recitales de ésta guisa.
La música desempeña un papel de aprendizaje y cultura, influyendo en costumbres, hábitos y emociones. Los jóvenes utilizan la música como refuerzo identitario de tribus urbanas, expresando con ello actitudes agresivas/violentas, y en este orden, ser admirador de una música o fan de un grupo musical no solo significa expresión de gustos y estética, sino también posicionamientos radicales de carácter ético y moral, donde se comparten valores y compromisos.
Al lado de la música se ha situado el fenómeno de los disck jockeys que se inició a mediados de los setenta, en calidad de dominadores de las pistas de las discotecas, remezclando canciones y acentuando sus ritmos, y prolongando la duración de los surcos musicales, acabando por concebir, diseñar y crear música propia, fundando compañías discográficas y empresas alternativas en carpas para mover a los jóvenes en los transcurso de fines de semana, llenando los locales masivamente a principios de los noventa. En éstas fechas los disck jockeys empiezan a ser las estrellas de la música, cotizándose a la altura de los divos, cobrando por sesión de dos horas la cantidad de medio millón de pesetas, perdiendo su influencia a partir de 1997, fecha en la que los mercados musicales alternativos, especialmente el rock, disminuyen los niveles de venta, fosilizándose éste estilo musical, cayendo los nirvana y los stone temple pilots, surgiendo los dance beat y rap festivos.
Los disck jockeys están detrás de megarecitales y megadiscotecas, así como ravers, donde se ofrece a los jóvenes la fuerza del sonido que contribuye a potenciar escisiones de adentros y afueras, bañando a los mismos con tormentas de luz en zonas de escenario, cargándolos de excesiva iluminación e incandescencia, brillando éstas con intermitencias que colaboran a los rompimientos de adentros y afueras. Las músicas de los disck jockeys y las luces de la técnica se acompañan, encendiéndose y apagándose al ritmo de sonidos, creando atmósferas que favorecen la quiebra en las personas facilitando la idea de flotar o de descuartizarse, incluyendo proyecciones de vídeo clips, que facilitan ambientes de vértigo.
Consideradas éstas matizaciones, pasamos a describir la diferencia de estilos musicales vinculados a la manada juvenil, destacando entre ellas el funky house, música americana, exportada a Europa y vinculada a los “morenos”. En las discotecas que ofrecen esta música, aproximadamente hasta las tres de la madrugada, se observa la presencia de jóvenes mayores de veintiséis años y preferentemente de color. Es música que engancha por igual a chicos/chicas, favoreciendo el baile suelto por parejas donde no se observan ritmos acelerados.
Por todos es conocido que primero fue el funky y luego el house (años 80-90). El house (música del 94) se deriva del funky, pero tiene más ritmo y no engancha en el segmento menor de dieciocho años. En definitiva, el funky-house es una música dulce, para niños de élite, con dinero, de clase media alta, que se consume en barrios limpios de los espacios urbanos, exigiendo por parte de los jóvenes de una filia por la buena música.
El acid house, tuvo su origen en Chicago, en 1987, luego consagrado en Ibiza, año 1988 y siguientes. El acid house es un resultado de mix musicales logrados por disckjockeys con máquinas electrónicas, donde se defienden temas cuyos discursos caminan por la paz, el amor y buenas vibraciones, experimentadas éstas con sustancias. El acid house se extendería a finales de los 80 en Londres, generando el acid jazz.
La música trance tiene su origen en Francfort, 1992, fundamentándose en la construcción de melodías, promovidas por disckjockeys holandeses, vinculadas al consumo de éxtasis y otras drogas de diseño. Fue la música psicodélica de los años 60, a la que se ha añadido en estos últimos años ingredientes de mística, hipnosis y relax. Combina ésta música ritmos minimalistas y obsesivos con largas e hipnóticas secuencias, a efectos de inducir el trance. La conjunción del consumo de éxtasis más la cultura trance producen fenómenos hipnóticos, generando de este modo flash en los muchachos, que activan de forma excepcional los sentidos y sentimientos. El trance promueve la cultura del feeling.
La música garaje es una modalidad del house pero cantada, que se ha lanzado en los garajes, ubicados en los espacios urbanos y constituidos por grupos de jóvenes que entrenan en alternativa músicas de guitarra. La música garaje conlleva una actitud contra la música comercial, fomentada por la radio y promocionada por listas de hit-parade.
Los rituales trance-garaje, se inician el 13 de noviembre de 1994, en la Sala Velvet Undergrund, entrando muy recientemente en discotecas de renombre de áreas metropolitanas, por encima del millón de habitantes. El reclamo publicitario de los rituales trance-garaje proceden de Londres, generando una filosofía así como una cultura novedosa en la juventud, que se mueve en los aspectos/matices que siguen: hacer invocaciones al bien; tendencia a la espiritualidad, mediante la introducción de músicas ad-hoc, integrando voces búlgaras, música gregoriana, Silos, etc.
El ritual trance-garaje está diseñado para consumidores juveniles situados entre los 24-25 años. El trance-garaje es una iniciativa de algunos disck jockeys, que pretenden cambiar de rollo, promoviendo entre los jóvenes menos agresividad/violencia. Se trata de una música sencilla, que exige de poco público y escaso espacio; en consecuencia es casi imposible que esta música se instale en las macrodiscotecas. El trance-garaje coincide con los tiempos místicos que corren, donde se favorece el sentimiento, la vivencia y la comunicación íntima persona a persona.
En esta música alternativa se parte de la idea, según sus escénicos y promotores de que las discotecas pueden dedicarse a ser “templos de culto”, mediante el alimento de una música que comporta a un cuerpo y a un alma, en diversión entretenida, entendiendo el ocio/divertimiento como la religión del milenio que viene. La idea que promueve el ritual trance-garaje consiste en crear un ambiente y un climax de felicidad integral que conduzca a los jóvenes a una especie de nirvana, donde las alas y el incienso son ingredientes imprescindibles.
Los rituales trance-garaje promueven entre los jóvenes la activación de todos los sentidos, favoreciendo en los individuos la armonía y el sentimiento de grupo cuando aquéllos se mueven/bailan en las pistas. En este orden, los decorados y ambientes de escena se montan con tules/sábanas blancas, instrumentándose a la par proyecciones con fragancias exóticas, al modo de ángeles flotando, demostrando así un interés/curiosidad por los “ángeles”, que son por ellos considerados como seres misteriosos y etéreos. Esta música está en la opinión de que los ángeles bajen a las discotecas para reconvertir a estos muchachos y dirigirles hacia lo celestial y al cultivo del espíritu. La tarea de los disck jockeys consiste en combinar música, escenografía, inciensos, etc. pinchando continuamente hasta dejar a los jóvenes en situación de éxtasis.
La expresión tecno-bakalao responde a una música de bombo caja, más melodía máquina, que reitera algo conocido para recordar; a la que se introduce velocidad en el disco, con el objeto de que los jóvenes vibren y entren en la marcha de la pista. El concepto de bakalao es un término incorporado en el área levantina singularmente por los disckjockeys valencianos cuando se refieren a esta música etiquetándola como muy buena, generalizando aquella expresión popular “que bakalao más rico”.
Los caracteres que identifican esta música son los que siguen: Se introduce por ordenador. Se trata de música en un aparato máquina; es una música de teclas y ecualizadores; es una música industrial, que refleja el deterioro del barrio urbano industrial en las grandes metrópolis; expresa o pretende expresar la pérdida de espiritualidad en la sociedad de consumo; su técnica es el machaqueo y consecuentemente muy fácil de integrar/aceptar por jóvenes de 16-17 años que es el segmento de edad dominante y usuario de esta peculiar música.
Una varianza del bakalao es el hard-core, de procedencia belga-alemana, que se sitúa más arriba del bakalao en el sentido de inaudible. Curiosamente, ésta música, se vincula a la música-máquina tecno fascista, de consumo alternativo para los skin-heads del IV Reich y/o de características nacional-socialistas.
Es preciso diferenciar dentro de ésta música entre el tecno y el techno. Se trata de una cuestión de edad que tiene repercusiones estéticas. El techno engloba toda la música baile construida con máquinas, surgida en Detroit y que estallará en Europa, en 1991, con el hardcore. El techno se sitúa en su origen en el año 1965, fecha en la que Robert Moog sacó a la luz el primer sintetizador de sonidos. No obstante su puesta a punto se debe a dos alemanes Ralf Hutter y F. Schenider mediante la introducción de los conceptos de hombre máquina y sonoridad repetitiva. En definitiva el techno es una música teutona.
Bruce Springteen, en 1995, improvisó en Berlín un concierto, donde varios cientos de miles de jóvenes participaron en un carnaval de techno, que atronaba desde unas carrozas anunciando al mundo la muerte del rock, expresión de una música caduca.
Berlín es la ciudad meca de la música techno, diseñada por sus legendarios locales, montados ellos a la manera de centrales eléctricas, cámaras acorazadas y búnkers. Berlín, después de la caída del muro favoreció un nuevo espíritu hedonista que se cobijó en esos clubs, donde abundaban y proliferaban estimulantes ilegales, a base de guaranas, ginseys y marihuanas, donde mafias étnicas, entre ellos rusos serbios y turcos, hacían su agosto. El techno que se consume, a través de Berlín al ser música preferentemente instrumental, no requiriendo del dominio de la lengua inglesa, postulaba en sus surcos de tres elementos básicos, pintas raras, sexo y drogas que hacen estragos en fiestas multitudinarias al aire libre o espacios abandonados, que ha provocado en algunos gobiernos legislaciones draconianas.
Dentro del techno se pueden diferenciar varios subestilos:
- El Ambient, es una música que intenta reflejar paisajes melódicos, con sonidos y ritmos casi inexistentes y es en sí mismas una evolución, a través de la tecnología, del estilo New Age. El Ambient es una respuesta a los excesos del hardcore, al frenesí de canciones velocísimas con ritmos implacables. Es una música con ausencia de ritmo, que crea atmósferas evanescentes/placenteras, no románticas o tristes. En definitiva es una música donde puede hartarse de escuchar baladas de rebaños de ovejas o pasos de trenes, y/o de cualquier efecto sonoro incidental.
- El New Age, que persigue atmósferas placenteras, relajadoras y románticas, promoviendo actitudes cercanas a la cultura hipppie, redescubierta por el humanismo tecnológico, que pretende unir de la frialdad etiquetada a las máquinas.
El sello extremoduro, diseñado por Robe Iniesta, nacido en Plasencia, Cáceres, y residente en Lezama, Vizcaya, ha lanzado al rock a su cima más alta, gracias a la combinación de guitarras y a las amplificaciones, discurseando en sus letras todo lo anti “quien va a meterte por el culo / mi libertad de expresión / cuando digo que me cago en la Constitución / nadie puede escaparse si todo es una prisión / porqué coño hay tantos maderos a mi alrededor”. Robe y su extremoduro hacen un rock trasgresivo, juntando versos de Machado y de Cela, fuera del discurso comercial, aunque cualquiera de sus discos han superado las 200.000 copias, singularmente aquél disco lanzado en 1996 con el título “Iros todos a tomar por culo”.
Kurt Cobain, notorio drogadicto fue líder indiscutible de Nirvana, tal vez el grupo de rock más influyente en los años noventa del pasado siglo, y que acabaría suicidándose, dejando un legado, no sólo a los fans rockeros sino también a los grunges, constituyéndose aquél en uno de sus mitos.
El nuevo rock de la ciudad mezcla voces y estilos, singularmente electro-pop, y punk, pasando por el neogaraje, antifolk y el dance rock, sonido peculiar representado por el grupo Strokes. A finales del 2002, desaparecidos los efectos del 11-S, y tras el cerrojazo de la era Guiliani, el rock, ha vuelto a reconquistar Nueva York, abanderando a sus fans esa banda de los Strokes, que han recorrido Europa cantando aquello “de fiesta en fiesta hasta que vomites”.
El jamband es una variante del rock, surgido después del 11-S y es el nuevo fenómeno musical del presente milenio que estamos estrenando y que está entusiasmando a los nuevos hippies y grunges de nueva hornada. Esta música es alternativa a la comercial por ser muy difícil de encapsular en vídeo y ser poco apreciada en la radio por la excesiva longitud de sus temas, aparte de generar sentim
SKINERS
La cultura juvenil skiner surgió a finales de los sesenta del pasado siglo, momento en el que los mods contactan con los rudiboys jamaicanos, que aportarán al movimiento skin la música ska y el reggae y mucho de los atuendos y vestimentas que acompañan a estos rapados.
La música ska es un producto jamaicano resultado de un mix entre el blue americano y la música autóctona jamaicana, exportada por los rastafaris, ubicados en los suburbios de las ciudades inglesas, en la década de los sesenta, inspirada aquélla por Marcus Garvey. Esta música negra y jamaicana se transformaría en Inglaterra, a través de los rudiboys en reggae, también llamada babilónica, en referencia a la Biblia, por invocar a la lucha contra la esclavitud y la vuelta a Africa de los jamaicanos, constituyéndose tanto el ska como el reggae en símbolos e iconos esenciales de liberalización y sublevación de esclavos, promoviendo entre los rastas, en Jamaica, y entre los rudiboys en Inglaterra, un sentimiento radical nacionalista que bordearía el integrismo patriotero, valor éste que incorporaría, con especial sello la tribu juvenil skinheads, haciéndose presente en los suburbios ingleses contra los paquistaníes y cualquier extranjero que ensuciara con su presencia las calles, añadiendo los skiners respecto de los extraños y extranjeros que éstos les robaban sus trabajos, viviendo aquéllos en ghetos, entre basuras, firmando su xenofobia desde entonces con las consignas “sangre y honor”, que expresan limpieza y dominio de la raza blanca. En este orden, entre las músicas que consume la tribu skiner está la OI, el reggae y ska britanico de two tonner y recientemente el hardcore de procedencia belgo-alemana, vinculada a música máquina y señalada como consumo alternativo entre los skiners del cuarto Reich. Entre los grupos musicales preferidos por los skiners se encuentran Estirpe Imperial, El Clan, División 250 y Brutal Attack.
Un antecedente remoto de los skiners fueron estos mods, que en sus inicios eran jóvenes que escuchaban modern jazz, un nuevo estilo de jazz alternativo, y eran jóvenes sofisticados que pretendían vivir a tope, muy motivados en coleccionar música negra americana del tipo blues, soul y el ya citado ska jamaicano. Los mods llevaban flequillo, y gafas oscuras al estilo Elvis Costelo, vaqueros de pata estrecha, cazadora bomber y botas safari, usando de chapas al estilo de los Who para identificar su militancia, decantándose ellos en Gran Bretaña, década de los sesenta del pasado siglo, por la elegancia, prefiriendo el uso del traje y corbata.
Los mods se distinguían en los años sesenta por ir en pandillas vehiculizadas con vespas y scouters encaminándose hacia las costas concurriendo allí a bailes y clubes, para atiborrarse de anfetaminas, enfrentándose desde un principio a la tribu juvenil Rocker, haciéndose eco de sus frecuentes batallas en los medios de comunicación a mediados de los sesenta. Los mods inaugurarían en sus rutas, con vespas y scouters, las ahora denominadas rutas del bacalao y destroyers, siendo reprimidas las bandas de rodadores a través de controles policiales, hecho que determinaría el refugio de éstos individuos en sus barrios, olvidando su indumentaria, sustituyéndola por vaqueros y polos, dando así paso a los hardmods, iniciando éstos sus rutas acompañando a sus clubes de fútbol en el torneo de la liga inglesa.
En España tenemos constancia de presencia de mods en marzo de 1985, enfrentados éstos a un grupo de rockeros en la discoteca Rockola, Madrid, en una madrugada de marzo, y que con ocasión de riña tumultuaria fue muerto un tal Demetrio Jesús, mulato, tildado por los mods como “el negro”, miembro de los rockers, fallecido éste por heridas incisas en varias partes del cuerpo producida con navaja automática, interviniendo la Policía a los dos presuntos autores, Leo y Ángel, estudiantes en la Facultad de Derecho, cazadoras de cuero de colores azul y verde, botas tipo militar, marca Segarra, y emblemática al uso.
La nomenclatura skinhead, usada por primera vez en 1969 en el Reino Unido, sustituye y hereda una tradición de tribus juveniles entre las que destacan los lemonhead, peanunt (ruidosos en motos) y hardmods (chicos de barrio), respondiendo aquella etiqueta a cabezas rapadas y no afeitadas, icono éste que desde su implantación ha permanecido como elemento distintivo de la tribu, enfrentado aquél a la cresta de pelo que enarbolan y esgrimen los punkees, la tribu rival, por excelencia, de los skiners.
Los skiners nacen/surgen en las megaciudades que tienen capacidad para integrar e extranjeros y también a aquellos marginales, mendigos, enfermos y desiguales, sujetos éstos que aquella tribu rechaza a nivel de sentimiento y comportamiento violento, siendo su respuesta única y distintiva en el marco de las tribus urbanas juveniles, que se mueven por otro tipo de interés. Los skiners emergen en conurbaciones de carácter contestatario, violento y radical, superando al resto de las tribus en su posición contestataria y resistente. En este orden, la persecución del extraño es una cuestión sustantiva para un skiner, creando alrededor de su idea y comportamiento una homogeneidad cultural entre los suyos, identificándolos como iguales, más iguales entre sí que en cualquier tribu.
El Rash (Red and Anarchist Skinhead) nace primero en New York 1984 y luego se extiende por Brooklyn en 1988, constituyendo un movimiento antirracista, definiéndose como una organización que rechaza la violencia gratuita y que surge con la motivación de reunir a todos los skiners para limpiar la imagen de esta tribu en relación a su significación nazi, convocando bajo su manto a comunistas y anarquistas, y aquellos jóvenes de esta tendencia, con valores de izquierdas.
Otra familia skinhead, ya citada anteriormente, antirracista, aparece en esa década de los ochenta, etiquetada como red skins, tribu juvenil que fundamenta sus valores en la solidaridad, el antirracismo y el internacionalismo, con bases marxistas y troskistas.
El proceso de maduración de la tribu juvenil skiner arranca en la década de los sesenta del pasado siglo, recabando cierta cultura rastafari en la década de los setenta, con ocasión del contacto continuado con los rudyboys jamaicanos, compartiendo con ellos la cabeza rapada, los tirantes, las botas militares con punta de cuero y también la cultura de la pobreza, constituyéndose junto con los jamaicanos en una tribu interetnica, e intercultural, en definitiva, no nazi. A principios de la década de los setenta, en el Reino Unido, vuelven a renacer los skiners en 1977, con ocasión de la explosión de la tribu juvenil punk y el nacimiento del frente nacional británico situado en la extrema derecha, que está en el momento de mayor expansión y que acoge y recupera a los elementos más reaccionarios del movimiento skiner, inyectando en ellos actitudes nacionalsocialistas, persiguiendo a paquistaníes en los barrios de las ciudades. Es a partir de la década de los ochenta cuando la tribu skiner se divide en escénicos, nazis (bone heards) y rojos (reds skiners). En ésta década de los ochenta surgen los sharps, organización internacional de skiners antirracistas, siendo esta agrupación muy apoyada por skiners vinculados a la música ska.
El movimiento skiner apareció, entre otros motivos, como respuesta al amaneramiento de algunos mods que se acercaron al mundo hippy, dejándose crecer el pelo, vistiéndose con camisa de flores y calzar botines, optando los hardmods y nuevos skiners por extremar y radicalizar el machismo y la bravura, introduciendo en su estética los tirantes, prenda típica de los obreros, y presentar así una imagen dura, viril, corajuda y machista, adoptando de ésta forma una estética que expresaría beligerancia frente a los homosexuales, invertidos y hippies, que serían sus primeros adversarios.
Son situaciones de riego frente a un skiner, ser homosexual, negro, árabe, aficionado al fútbol, exhibir flequillo demasiado largo, llevar calzado o vestir una prenda de determinada marca, y además, si se es rocker, heavy, okupa, libertario, ácrata, melenudo, punky, pringao, pijo, rojo, peludo, drogadicto, delincuente, lesbiana, travesti, ecologista, gitano, inmigrante, prostituta, gay, camello y cualquier grupo o tribu que pretenda rivalizar en la defensa del territorio, singularmente su barrio, su grada de fútbol, su ciudad, y su nación.
Aparte de estos riesgos y situaciones que acompañan, suelen los skiners atacar a voluntarios de la Cruz Roja y realizar en sus rutas de limpieza racias contras la basura, donde se incluye el paquete de prostitutas, gays y negros, dañando al paso el mobiliario urbano y los vehículos que se hallaren en la vía pública, y en ese itinerario, aparte de dañar, provocar alteración de orden público y enfrentarse, buscando, a tribus rivales contrarias.
Los skiners se sienten soberanos en las gradas que ocupan en los recintos deportivos del fútbol, singularmente sus fondos de portería, colonizando, si la directiva de los clubes lo consienten, los laterales, en sus posiciones más altas y alejadas, constituyéndose éstos en verdaderos puntos negros, de auténtico interés para los responsables de seguridad de los clubes y fuerzas del orden. Las gradas del fútbol es uno de los territorios básicos de los skiners y las rutas de otros tiempos en los scouters de los hardmods han sido sustituidos por ingentes desplazamientos en trenes, autobuses y coches particulares, acompañando los skiners a los clubes de fútbol, con los que están identificados, realizando racias en las ciudades adonde se desplazan, añadiendo a aquellos espacios los territorios urbanos limpios, considerados como suyos, entre otros jardines, parques, barrios emblemáticos, zonas históricas y centros históricos, y aquellos otros residuales donde los skiners se reúnen o convocan para beber sus copas, cantar, oír su música, y otros, donde celebran reuniones, preferentemente bunkers, facilitados por viejos nazis o tutores (el mundo skin siempre tiene detrás un tutor).
Desde una perspectiva fenomenológica el escenario que se nos hace más presente ante la perspectiva de un skiner o una tribu de esta índole se resuelve con la ecuación limpieza, orden y acción, constituyendo estos valores o contravalores, según se mire, en la usía que caracterizan a la citada tribu. Cuando hablamos de limpieza en el mundo skiner hacemos referencia al propio sujeto, al grupo o comando, y al entorno más próximo, es decir espacios donde se reúnen para tomar copas o escuchar música y ya en un terreno más mediato, su barrio, percibiéndose ellos como celadores, para que no haya basura, vinculándose este concepto a los hardmods (chicos de barrio), aquellos mods elegantes y limpios, refugiados en los barrios derivado de la presión de excesivos controles policiales. En sus barrios y por la realización de la limpieza, no consentirán, los skiners, la presencia de gentes que ensucien las calles o generen basura, léase, mendigos vagamundos, pobres de solemnidad, cartoneros, putas rancias y pervertidos de la calle; extendiéndose este concepto de limpieza a otras zonas de su barrio, en el espacio de sus rutas, singularmente cuando se dirigen a los centros históricos, coincidentes con los centros urbanos, lugares éstos, que por extensión, son asumidos como suyos, no permitiendo allí la presencia, estancia y residencia de gente de la basura y menos, de extranjeros, que se caracterizan por ser desiguales, singularmente por el color, idioma y religión.
Otra característica para entender al skiner y a la tribu que le cobija, consiste en la actitud que la propia tribu alienta sobre el concepto de Orden, integrando este valor aspectos muy esenciales en esta tribu, como son la disciplina y la camaradería, reflejándose los mismos en su estética, en sus discursos morales, en su lenguaje, en la relación de compañía y amistad, en sus entrenamientos y algunas veces en la estratificación piramidal de algunas de sus estructuras, cuando éstas están organizadas; y referente a la Acción, ésta debe ser siempre violenta, capaz de producir miedo en el entorno y entre gentes adversarias, entre aquellas tribus que se caracterizan por buscar logro de valores distintos, entre ellos punkees, heavys, okupas, etc.
La indumentaria de un skiner consiste en una braga que es una bufanda cerrada que se usa en el ejército para cubrir la cara y ocultar el rostro cuando conviene; cazadora bomber o scouter, siendo los modelos más apreciados la cwv, nzb y ma1; polos oscuros que aportan motivos alegóricos a la violencia o alguna guerra donde son victimizados negros o árabes; cinturones con hebillas de grandes dimensiones y botas militares marca Doctor Martens.
Si la limpieza, el orden y la acción son las características mas definitorias de la tribu juvenil skiner, otro hecho determina la peculiaridad de éstos rapados que defino como iguales frente al extraño, idea ésta que configura a los skiners la calidad de militantes que se estructuran en grupos o comandos, interactuando con un gran feeling y viviendo bajo el paraguas de lo que llamaríamos planteamientos de derechas, donde la solidaridad o la caridad con el extraño nunca son relevantes. Los skiners son los más iguales en la medida que hay extraños, en calidad, diversidad y cantidad, y en este orden, se produce una regla muy evidente, aumenta la presencia, energía y violencia de la tribu skiner cuanto mayor es la diversidad y cantidad de extraños en un espacio.
Desde éstas consideraciones entiendo que para conocer y analizar a los skiners hay que partir de la clave, ya citada, limpieza, orden y acción, conceptos éstos, a la par que valores / contravalores, que concitarán en el mundo skin actitudes, motivaciones, sentimientos y comportamientos, destacando en primer lugar y en el marco de la limpieza el rechazo de la basura, oler a ajo y tener nombre bíblico; odiar a segmentos basuras de la población; perseguir y machacar al extranjero que ocupan sus territorios y que además te roban el trabajo y las mujeres, y por demás reciben ayudas y prestaciones sociales; recorrer la ciudad en grupos de cinco por la noche buscando extranjeros y segmentos de población basura al objeto de restablecer la limpieza y mantenerse felices ante las perspectivas de días ocupados en el desempeño de limpiar, extendiéndose esta limpieza a la literatura basura, quemando librerías con tendencias anarquistas y trosquistas. En segundo lugar y en el marco del Orden, los skiners están de acuerdo que la disciplina y el orden proporcionan fortaleza, significando este discurso con aspectos rúnicos donde continuamente se señalan las palabras “orden, fuerza y camaradería”. A través del orden y la camaradería, los skiners tienen la percepción y el sentimiento de que su paso de tribu por la calle y en la noche produce pánico entre los extraños, disfrutando los integrantes de esta tribu al observar el rostro del miedo en las caras de sus adeversarios, y por último, y en referencia a la Acción, los skiners rechazan el pensamiento, razonamiento y dar vuelta a las cosas, menospreciando a quienes ejerciten estas actividades, apreciando ellos la acción pura y esencialmente si ésta es violenta. Muchas de sus acciones consisten en conseguir banderas con cruces gamadas, obtener viejos uniformes, galones, hebillas de cinturones de las SA, insignias de los panzers con hojas de roble, cruces de hierro, canciones nazis y discursos de antiguos líderes del nacionalsocialismo, estando todos de acuerdo en que cantar es mejor que pensar, y ser de derechas, sentimientos éstos que les proporciona una identidad y disfrute.
Son actividades esenciales de un skiner ensayar miradas asertivas y de odio al extranjero, hablar respecto de ellos y darles de buenas hostias, a la par que disfrutar consumiendo altas dosis de cerveza y whisky, bebiendo ávidamente y buscando bronca de continuo, armándose con bates de béisbol, navajas, sprays, puños americanos, cadenas, munchacos, pitones, etc, llegando algunas de sus acciones violentas a la profanación de tumbas y cementerios.
La tribu juvenil a la que encomienda toda la violencia posible los skiners, son los punkys, y sobre ellos lanzan el mensaje que sigue “sucio punk de ciudad / te voy a dar de palos / no me gusta tu forma / ni tu chupa / ni tus pelos / toma acero / toma acero para tu boca / voy kortandote la kresta / borrando tu A de anarquía / toma acero / toma acero para tu boca” y referente a los sharps dicen el mensaje “ni los putos sharps ni los putos reds skins, solo sois basura, movido por los judíos, los verdaderos skinheads somos los nacionalsocialistas que luchamos por nuestra raza y nación.
La presencia de la mujer en el mundo skiner es muy reducida y escasamente relevante y si aparece como fenómeno es siempre de la mano de un compañero o familiar, no obstante entre aquellas que se significan como integrantes o pertenecientes a esta tribu se observa en relación a su estética el pelo muy corto sin rapar, al uno, resaltando mucho el maquillaje en la línea de los ojos y de las cejas, con pendientes en cada oreja en forma de aro, vistiendo camisas de cuadros Ben Sherman, polos Fred Perry y chalecos y jerseys con cuellos en forma de uve. Las skiners mantienen igual que los varones de su tribu, tirantes, pero éstos con profusos colores y también usan de cazadoras Bomber, Alfa, MA1 y también de la marca Harrinton, prefiriendo ellas el color burdeos y faldas con dos centímetros por encima de la rodilla, en colores negro/gris y también con cuadros escoceses, que usan en alternativa a los pantalones vaqueros y con zapatos náuticos de suela gruesa, tiras de cuero y lazo en el empeine, de colores.
La música ska es un producto jamaicano resultado de un mix entre el blue americano y la música autóctona jamaicana, exportada por los rastafaris, ubicados en los suburbios de las ciudades inglesas, en la década de los sesenta, inspirada aquélla por Marcus Garvey. Esta música negra y jamaicana se transformaría en Inglaterra, a través de los rudiboys en reggae, también llamada babilónica, en referencia a la Biblia, por invocar a la lucha contra la esclavitud y la vuelta a Africa de los jamaicanos, constituyéndose tanto el ska como el reggae en símbolos e iconos esenciales de liberalización y sublevación de esclavos, promoviendo entre los rastas, en Jamaica, y entre los rudiboys en Inglaterra, un sentimiento radical nacionalista que bordearía el integrismo patriotero, valor éste que incorporaría, con especial sello la tribu juvenil skinheads, haciéndose presente en los suburbios ingleses contra los paquistaníes y cualquier extranjero que ensuciara con su presencia las calles, añadiendo los skiners respecto de los extraños y extranjeros que éstos les robaban sus trabajos, viviendo aquéllos en ghetos, entre basuras, firmando su xenofobia desde entonces con las consignas “sangre y honor”, que expresan limpieza y dominio de la raza blanca. En este orden, entre las músicas que consume la tribu skiner está la OI, el reggae y ska britanico de two tonner y recientemente el hardcore de procedencia belgo-alemana, vinculada a música máquina y señalada como consumo alternativo entre los skiners del cuarto Reich. Entre los grupos musicales preferidos por los skiners se encuentran Estirpe Imperial, El Clan, División 250 y Brutal Attack.
Un antecedente remoto de los skiners fueron estos mods, que en sus inicios eran jóvenes que escuchaban modern jazz, un nuevo estilo de jazz alternativo, y eran jóvenes sofisticados que pretendían vivir a tope, muy motivados en coleccionar música negra americana del tipo blues, soul y el ya citado ska jamaicano. Los mods llevaban flequillo, y gafas oscuras al estilo Elvis Costelo, vaqueros de pata estrecha, cazadora bomber y botas safari, usando de chapas al estilo de los Who para identificar su militancia, decantándose ellos en Gran Bretaña, década de los sesenta del pasado siglo, por la elegancia, prefiriendo el uso del traje y corbata.
Los mods se distinguían en los años sesenta por ir en pandillas vehiculizadas con vespas y scouters encaminándose hacia las costas concurriendo allí a bailes y clubes, para atiborrarse de anfetaminas, enfrentándose desde un principio a la tribu juvenil Rocker, haciéndose eco de sus frecuentes batallas en los medios de comunicación a mediados de los sesenta. Los mods inaugurarían en sus rutas, con vespas y scouters, las ahora denominadas rutas del bacalao y destroyers, siendo reprimidas las bandas de rodadores a través de controles policiales, hecho que determinaría el refugio de éstos individuos en sus barrios, olvidando su indumentaria, sustituyéndola por vaqueros y polos, dando así paso a los hardmods, iniciando éstos sus rutas acompañando a sus clubes de fútbol en el torneo de la liga inglesa.
En España tenemos constancia de presencia de mods en marzo de 1985, enfrentados éstos a un grupo de rockeros en la discoteca Rockola, Madrid, en una madrugada de marzo, y que con ocasión de riña tumultuaria fue muerto un tal Demetrio Jesús, mulato, tildado por los mods como “el negro”, miembro de los rockers, fallecido éste por heridas incisas en varias partes del cuerpo producida con navaja automática, interviniendo la Policía a los dos presuntos autores, Leo y Ángel, estudiantes en la Facultad de Derecho, cazadoras de cuero de colores azul y verde, botas tipo militar, marca Segarra, y emblemática al uso.
La nomenclatura skinhead, usada por primera vez en 1969 en el Reino Unido, sustituye y hereda una tradición de tribus juveniles entre las que destacan los lemonhead, peanunt (ruidosos en motos) y hardmods (chicos de barrio), respondiendo aquella etiqueta a cabezas rapadas y no afeitadas, icono éste que desde su implantación ha permanecido como elemento distintivo de la tribu, enfrentado aquél a la cresta de pelo que enarbolan y esgrimen los punkees, la tribu rival, por excelencia, de los skiners.
Los skiners nacen/surgen en las megaciudades que tienen capacidad para integrar e extranjeros y también a aquellos marginales, mendigos, enfermos y desiguales, sujetos éstos que aquella tribu rechaza a nivel de sentimiento y comportamiento violento, siendo su respuesta única y distintiva en el marco de las tribus urbanas juveniles, que se mueven por otro tipo de interés. Los skiners emergen en conurbaciones de carácter contestatario, violento y radical, superando al resto de las tribus en su posición contestataria y resistente. En este orden, la persecución del extraño es una cuestión sustantiva para un skiner, creando alrededor de su idea y comportamiento una homogeneidad cultural entre los suyos, identificándolos como iguales, más iguales entre sí que en cualquier tribu.
El Rash (Red and Anarchist Skinhead) nace primero en New York 1984 y luego se extiende por Brooklyn en 1988, constituyendo un movimiento antirracista, definiéndose como una organización que rechaza la violencia gratuita y que surge con la motivación de reunir a todos los skiners para limpiar la imagen de esta tribu en relación a su significación nazi, convocando bajo su manto a comunistas y anarquistas, y aquellos jóvenes de esta tendencia, con valores de izquierdas.
Otra familia skinhead, ya citada anteriormente, antirracista, aparece en esa década de los ochenta, etiquetada como red skins, tribu juvenil que fundamenta sus valores en la solidaridad, el antirracismo y el internacionalismo, con bases marxistas y troskistas.
El proceso de maduración de la tribu juvenil skiner arranca en la década de los sesenta del pasado siglo, recabando cierta cultura rastafari en la década de los setenta, con ocasión del contacto continuado con los rudyboys jamaicanos, compartiendo con ellos la cabeza rapada, los tirantes, las botas militares con punta de cuero y también la cultura de la pobreza, constituyéndose junto con los jamaicanos en una tribu interetnica, e intercultural, en definitiva, no nazi. A principios de la década de los setenta, en el Reino Unido, vuelven a renacer los skiners en 1977, con ocasión de la explosión de la tribu juvenil punk y el nacimiento del frente nacional británico situado en la extrema derecha, que está en el momento de mayor expansión y que acoge y recupera a los elementos más reaccionarios del movimiento skiner, inyectando en ellos actitudes nacionalsocialistas, persiguiendo a paquistaníes en los barrios de las ciudades. Es a partir de la década de los ochenta cuando la tribu skiner se divide en escénicos, nazis (bone heards) y rojos (reds skiners). En ésta década de los ochenta surgen los sharps, organización internacional de skiners antirracistas, siendo esta agrupación muy apoyada por skiners vinculados a la música ska.
El movimiento skiner apareció, entre otros motivos, como respuesta al amaneramiento de algunos mods que se acercaron al mundo hippy, dejándose crecer el pelo, vistiéndose con camisa de flores y calzar botines, optando los hardmods y nuevos skiners por extremar y radicalizar el machismo y la bravura, introduciendo en su estética los tirantes, prenda típica de los obreros, y presentar así una imagen dura, viril, corajuda y machista, adoptando de ésta forma una estética que expresaría beligerancia frente a los homosexuales, invertidos y hippies, que serían sus primeros adversarios.
Son situaciones de riego frente a un skiner, ser homosexual, negro, árabe, aficionado al fútbol, exhibir flequillo demasiado largo, llevar calzado o vestir una prenda de determinada marca, y además, si se es rocker, heavy, okupa, libertario, ácrata, melenudo, punky, pringao, pijo, rojo, peludo, drogadicto, delincuente, lesbiana, travesti, ecologista, gitano, inmigrante, prostituta, gay, camello y cualquier grupo o tribu que pretenda rivalizar en la defensa del territorio, singularmente su barrio, su grada de fútbol, su ciudad, y su nación.
Aparte de estos riesgos y situaciones que acompañan, suelen los skiners atacar a voluntarios de la Cruz Roja y realizar en sus rutas de limpieza racias contras la basura, donde se incluye el paquete de prostitutas, gays y negros, dañando al paso el mobiliario urbano y los vehículos que se hallaren en la vía pública, y en ese itinerario, aparte de dañar, provocar alteración de orden público y enfrentarse, buscando, a tribus rivales contrarias.
Los skiners se sienten soberanos en las gradas que ocupan en los recintos deportivos del fútbol, singularmente sus fondos de portería, colonizando, si la directiva de los clubes lo consienten, los laterales, en sus posiciones más altas y alejadas, constituyéndose éstos en verdaderos puntos negros, de auténtico interés para los responsables de seguridad de los clubes y fuerzas del orden. Las gradas del fútbol es uno de los territorios básicos de los skiners y las rutas de otros tiempos en los scouters de los hardmods han sido sustituidos por ingentes desplazamientos en trenes, autobuses y coches particulares, acompañando los skiners a los clubes de fútbol, con los que están identificados, realizando racias en las ciudades adonde se desplazan, añadiendo a aquellos espacios los territorios urbanos limpios, considerados como suyos, entre otros jardines, parques, barrios emblemáticos, zonas históricas y centros históricos, y aquellos otros residuales donde los skiners se reúnen o convocan para beber sus copas, cantar, oír su música, y otros, donde celebran reuniones, preferentemente bunkers, facilitados por viejos nazis o tutores (el mundo skin siempre tiene detrás un tutor).
Desde una perspectiva fenomenológica el escenario que se nos hace más presente ante la perspectiva de un skiner o una tribu de esta índole se resuelve con la ecuación limpieza, orden y acción, constituyendo estos valores o contravalores, según se mire, en la usía que caracterizan a la citada tribu. Cuando hablamos de limpieza en el mundo skiner hacemos referencia al propio sujeto, al grupo o comando, y al entorno más próximo, es decir espacios donde se reúnen para tomar copas o escuchar música y ya en un terreno más mediato, su barrio, percibiéndose ellos como celadores, para que no haya basura, vinculándose este concepto a los hardmods (chicos de barrio), aquellos mods elegantes y limpios, refugiados en los barrios derivado de la presión de excesivos controles policiales. En sus barrios y por la realización de la limpieza, no consentirán, los skiners, la presencia de gentes que ensucien las calles o generen basura, léase, mendigos vagamundos, pobres de solemnidad, cartoneros, putas rancias y pervertidos de la calle; extendiéndose este concepto de limpieza a otras zonas de su barrio, en el espacio de sus rutas, singularmente cuando se dirigen a los centros históricos, coincidentes con los centros urbanos, lugares éstos, que por extensión, son asumidos como suyos, no permitiendo allí la presencia, estancia y residencia de gente de la basura y menos, de extranjeros, que se caracterizan por ser desiguales, singularmente por el color, idioma y religión.
Otra característica para entender al skiner y a la tribu que le cobija, consiste en la actitud que la propia tribu alienta sobre el concepto de Orden, integrando este valor aspectos muy esenciales en esta tribu, como son la disciplina y la camaradería, reflejándose los mismos en su estética, en sus discursos morales, en su lenguaje, en la relación de compañía y amistad, en sus entrenamientos y algunas veces en la estratificación piramidal de algunas de sus estructuras, cuando éstas están organizadas; y referente a la Acción, ésta debe ser siempre violenta, capaz de producir miedo en el entorno y entre gentes adversarias, entre aquellas tribus que se caracterizan por buscar logro de valores distintos, entre ellos punkees, heavys, okupas, etc.
La indumentaria de un skiner consiste en una braga que es una bufanda cerrada que se usa en el ejército para cubrir la cara y ocultar el rostro cuando conviene; cazadora bomber o scouter, siendo los modelos más apreciados la cwv, nzb y ma1; polos oscuros que aportan motivos alegóricos a la violencia o alguna guerra donde son victimizados negros o árabes; cinturones con hebillas de grandes dimensiones y botas militares marca Doctor Martens.
Si la limpieza, el orden y la acción son las características mas definitorias de la tribu juvenil skiner, otro hecho determina la peculiaridad de éstos rapados que defino como iguales frente al extraño, idea ésta que configura a los skiners la calidad de militantes que se estructuran en grupos o comandos, interactuando con un gran feeling y viviendo bajo el paraguas de lo que llamaríamos planteamientos de derechas, donde la solidaridad o la caridad con el extraño nunca son relevantes. Los skiners son los más iguales en la medida que hay extraños, en calidad, diversidad y cantidad, y en este orden, se produce una regla muy evidente, aumenta la presencia, energía y violencia de la tribu skiner cuanto mayor es la diversidad y cantidad de extraños en un espacio.
Desde éstas consideraciones entiendo que para conocer y analizar a los skiners hay que partir de la clave, ya citada, limpieza, orden y acción, conceptos éstos, a la par que valores / contravalores, que concitarán en el mundo skin actitudes, motivaciones, sentimientos y comportamientos, destacando en primer lugar y en el marco de la limpieza el rechazo de la basura, oler a ajo y tener nombre bíblico; odiar a segmentos basuras de la población; perseguir y machacar al extranjero que ocupan sus territorios y que además te roban el trabajo y las mujeres, y por demás reciben ayudas y prestaciones sociales; recorrer la ciudad en grupos de cinco por la noche buscando extranjeros y segmentos de población basura al objeto de restablecer la limpieza y mantenerse felices ante las perspectivas de días ocupados en el desempeño de limpiar, extendiéndose esta limpieza a la literatura basura, quemando librerías con tendencias anarquistas y trosquistas. En segundo lugar y en el marco del Orden, los skiners están de acuerdo que la disciplina y el orden proporcionan fortaleza, significando este discurso con aspectos rúnicos donde continuamente se señalan las palabras “orden, fuerza y camaradería”. A través del orden y la camaradería, los skiners tienen la percepción y el sentimiento de que su paso de tribu por la calle y en la noche produce pánico entre los extraños, disfrutando los integrantes de esta tribu al observar el rostro del miedo en las caras de sus adeversarios, y por último, y en referencia a la Acción, los skiners rechazan el pensamiento, razonamiento y dar vuelta a las cosas, menospreciando a quienes ejerciten estas actividades, apreciando ellos la acción pura y esencialmente si ésta es violenta. Muchas de sus acciones consisten en conseguir banderas con cruces gamadas, obtener viejos uniformes, galones, hebillas de cinturones de las SA, insignias de los panzers con hojas de roble, cruces de hierro, canciones nazis y discursos de antiguos líderes del nacionalsocialismo, estando todos de acuerdo en que cantar es mejor que pensar, y ser de derechas, sentimientos éstos que les proporciona una identidad y disfrute.
Son actividades esenciales de un skiner ensayar miradas asertivas y de odio al extranjero, hablar respecto de ellos y darles de buenas hostias, a la par que disfrutar consumiendo altas dosis de cerveza y whisky, bebiendo ávidamente y buscando bronca de continuo, armándose con bates de béisbol, navajas, sprays, puños americanos, cadenas, munchacos, pitones, etc, llegando algunas de sus acciones violentas a la profanación de tumbas y cementerios.
La tribu juvenil a la que encomienda toda la violencia posible los skiners, son los punkys, y sobre ellos lanzan el mensaje que sigue “sucio punk de ciudad / te voy a dar de palos / no me gusta tu forma / ni tu chupa / ni tus pelos / toma acero / toma acero para tu boca / voy kortandote la kresta / borrando tu A de anarquía / toma acero / toma acero para tu boca” y referente a los sharps dicen el mensaje “ni los putos sharps ni los putos reds skins, solo sois basura, movido por los judíos, los verdaderos skinheads somos los nacionalsocialistas que luchamos por nuestra raza y nación.
La presencia de la mujer en el mundo skiner es muy reducida y escasamente relevante y si aparece como fenómeno es siempre de la mano de un compañero o familiar, no obstante entre aquellas que se significan como integrantes o pertenecientes a esta tribu se observa en relación a su estética el pelo muy corto sin rapar, al uno, resaltando mucho el maquillaje en la línea de los ojos y de las cejas, con pendientes en cada oreja en forma de aro, vistiendo camisas de cuadros Ben Sherman, polos Fred Perry y chalecos y jerseys con cuellos en forma de uve. Las skiners mantienen igual que los varones de su tribu, tirantes, pero éstos con profusos colores y también usan de cazadoras Bomber, Alfa, MA1 y también de la marca Harrinton, prefiriendo ellas el color burdeos y faldas con dos centímetros por encima de la rodilla, en colores negro/gris y también con cuadros escoceses, que usan en alternativa a los pantalones vaqueros y con zapatos náuticos de suela gruesa, tiras de cuero y lazo en el empeine, de colores.
PUNKIES
En una calle de la ciudad, un chaval sin nombre a ninguna parte va. No hay nada nuevo, nada que hacer, pateando porquería, escupiéndose los pies.
El término punk viene de la jerga carcelaria norteamericana y referido a sujetos, por lo general jóvenes, recién llegados a las prisiones, éstos llenos de greñas, de aspecto miserable, expresando con ello basura, e inmundicia, identificándose también aquél término de punk con el añadido de marginal y delincuente.
La música rock que surgió antes que Elvis Presley se montara en sus espectáculos, y que continúa con matices en nuestros días, entretuvo a diferentes generaciones de jóvenes rebeldes desde mil novecientos cuarenta a mil novecientos setenta, hasta que esa subcultura se subió a los escenarios, saliendo de la calle y alojar a sus estrellas en palacios, fruto del mucho capital adquirido e ingresado por los caudales suministrados por las multinacionales discográficas. El punk, criatura y sucedánea del rock, surgida en la clandestinidad y en las tascas, es la música que representa a partir de los setenta a una nueva generación de jóvenes que fracasan y que están en desacuerdo con la élite de la clase política y especialmente enfrentada a la burguesía, a los que señalan como productores de basura, impidiendo que ellos, los punkis, maduren y se realicen. El movimiento punk aglutinaría a jóvenes blancos de clase trabajadora para instrumentar una música, un lenguaje, y una voz, como medios de expresar sus insatisfacciones. La voz adquiere en el punk musical el modo de la clase obrera, usando de acentos proletarios, apoyados éstos en cánticos de hinchas de futbol.
A mediados de los setenta del pasado siglo, en Nueva York, una publicación editada por unos jóvenes que recogen el espíritu de la música de los Ramones, MC5 y The Stooges, presentan la Revista Punk, tapizando, previa a ésta publicación, las paredes de las calles de Nueva York con propagandas donde advertían “precaución, el punk viene” (Watchout punk is coming), obteniendo con esta campaña un triunfo total el movimiento punk en la alternativa underground.
McLaren observa y contempla esta experiencia de la Revista Punk, con ocasión de uno de sus viajes de Londres a Nueva York, por lo que se constituye en manager de una de las Bandas que hacen música punk, los New York Dolls, presentándola en Londres, a la cual impregna de una imagen estética novedosa, inspirada en el Dadaismo y antiarte, vistiendo a los músicos con ropa ajustada de cuero, tacones altos, prendas afeminadas y usos de terciopelos.
En cualquier caso autores hay que cuando se enfrentan al análisis de la Tribu Juvenil Punki manifiestan que su origen está en el movimiento DADA, surgido con ocasión de la Iª Guerra Mundial, en Suiza y Estados Unidos, fruto de un movimiento de intelectuales y refugiados, que se juntaron en diversos establecimiento en Suiza al objeto de protestar contra la cultura y la sociedad que había conducido a la confrontación mundial, poniendo en tela de juicio la poesía y el arte del momento. El Dadaismo consiste en un inventario libre de formas y colores, donde la poesía se hace presente con un lenguaje incoherente, destruyéndose a sí misma. En el dadaismo todo está permitido y nada es lógico; su discurso y lenguaje no tienen límites, apostando siempre por la insolencia, denuncia, insulto y provocación. Dada sería un movimiento antiarte, con tendencias agresivas que asumía propuestas ilógicas y absurdas, reflejando todo ello una disposición particular del espíritu, muy interesado en provocar gestos para pretender escándalos y así expresar un espíritu destructor que imbuía su filosofía y a los efectos de eliminar una cultura vigente, considerada por el dadaismo como muy malvada. El Suprarealismo, movimiento afín al Dadaismo, empujado por André Breton, marxista y luego troskista, influiría desde el ocaso de la Iª Guerra Mundial hasta la Segunda, afirmando que “vivimos como si al nacer apestara ya a muerte”, brindando aquél por la violencia frente a la paz.
Fuera de este discurso y entraeta de lo que aquí venimos tratando, advertimos de que cualquier necio, acompañado de escaso rigor, que pretende acercarse a esta tribu a efectos de análisis, puede caer en el atrevimiento de afirmar que los punkis visten o no chupa de cuero, usan o no botas militares, llevan o no peercing, y tambien crestas, así como chapas y lentejuelas, cuestiones éstas que al ser leídas por un estudioso de tribus juveniles, le llenaría de sorpresa, y si fueran auténticos punkis, afirmarían sobre aquél que no tiene idea de lo que escribe, porque es bien sabido que los punkis no constituyen una estética o un conjunto de prendas, sino que por el contrario se autodefinen como unos pavos a los que les suda la polla, es decir, lo mismo que cuando de una persona se dice de ella que es cristiana o atea (1).
En este orden algunos punkis, acorde con la letra de sus canciones se perciben como bichos, identificándose con aquellos que se arrastran, reptiles y gusanos, reiterando ellos en el sentido de que sólo valen para comer, emborracharse y estar pedo todo el día. Punki es un tío al que le gusta la guerra, la muerte, la destrucción y la ñorda, y así lo manifiesta “esta puta vida me va fatal / la naturaleza se konfundió al hacerme humano / yo debí haber sido un reptil – gusano / kiero ser un
(1). Los punkis se sienten bien cuando usan pantalones holgados y camisetas guarras sudadas. La ropa de la gente punki, a diferencia de los raperos, que se aprieta al cuerpo, suele permitir los movimientos, aunque no tan holgadas como los grunges. Los punk squaterrs usan de camisetas cortas negras y pantalones largos holgados de color marrón con cadenas y también portan chupas de cuero a la que suelen coser pinchos y tachuelas y calzar botas vestidas con cintas rojas. Actualmente vestirse de punk es ser una kostra. Arroparse de punki escénico con crestas iluminadas y demás abalorios son vestigios y residuos de la década fundacional de los setenta, al parecer motivado, acorde con la filosofía dadaista y futurista, en poner y situar el antiarte en la calle, entre las personas, empezando los punkis, uno a uno, por ellos mismos, buscando que los demás les miren y admiren la basura social que evacua la burguesía, y que los miren al igual que a Frankenstein, monstruo hecho a trozos, productos del despojo humano y de la basura de los estercoleros.
reptil – gusano”, añadiendo “haze algunos años me escapé de mi kasa/ me puse una kresta y grité: akí ke pasa / me enfrenté día a día con fatxas y polizía / y te metiste de lleno en el mundo de lo bueno / por la totxa o por la vena / para ti ya no hay problema, fuiste a morir en el suelo / komo hubiera muerto un perro / me dizen que el sida akabó contigo / pero para mi tu seguirás vivo / fuiste y serás el rey del spiz digan lo ke digan notdid”.
Lo podrido es el marco más vinculante de la tribu punki. Punki es igual a podrido. Algunos punkis se autodefinen como arrojados a la basura, hijos de las cosas que suelen tirarse, príncipes de las cloacas, compañeros de todas las ratas y gente que huele mal, pregonando con reiteración que no les importa oler mal, orinarse en las cabinas telefónicas, en las oficinas, y también en las piscinas. Ellos manifiestan en sus discursos “ke somos pasotas / viva yo y mi kaballo / ke más me da, no voy a kambiar / viva yo y mi kaballo / por mi forma de vestir no dejan de hablar de mí / yo kreo que no hay que pensar / viva yo y mi kaballo / y si ves a los punkis pasar / kon su vómito social / pasan los punkis gritando / arrasando y kantando vómito social / toda la gente se aparta / y mira diciendo ke inmoralidad y en un garito de degenerados / spiz y kanutos korren sin parar / y en la ventana una mierda de kria la muy gilipollas se me etxa a llorar”.
El origen de los punkis se sitúa en los Sex Pistols (Pistolas del Sexo) grupo musical inglés que tocaba punk-rock, creada la banda en agosto de mil novecientos setenta y cinco, a iniciativa de Malcon McLaren, casado con Vivian Wettwood, que mantenía una red de tiendas de ropa, constituido aquél por Johnny Rotten (J.Lydon), que era su voz y lider; Steve Jones, guitarra léctrica; Paul Cook, batería; y Glen Maclok, bajo, luego reemplazado por Sid Vicious. Los Sex Pistols debutaron en vivo el seis de noviembre de mil novecientos setenta y cinco en Londres, y al igual que los dadaistas escandalizaron al público con su comportamiento en el escenario, subiendo muchos tonos de ruido su música punk-rock, así como la violencia de sus acometidas y crecer éste escándalo con ocasión de la entrevista en el “Bill Grundy Sohw” en el programa de televisión Today, el uno de diciembre de mil novecientos setenta y seis, donde provocaron alarma por el elevado tono de sus tacos y expresiones, dando con ello a conocer su música escandalosa que etiquetaron como punk, y que en definitiva es postrock.(2)
La música de los Sex Pistols sería prohibida por el Parlamento inglés y EMI, su firma discográfica, editaría un sencillo “Anarquía en el Reino Unido”, que sería la canción de lucha del movimiento punk, al que seguiría el sencillo “God save the Queen” (Dios salve a la Reina),
(2) El Reino Unido contempló como cuatro jóvenes, con aspecto vagabundo, pelos teñidos, ropas rotas, imperdibles en las orejas, insultan al presentador y atacan sus canciones con gritos disonantes, proclamándose ante toda la audiencia anarquistas, aullando por la destrucción, contribuyendo con este revulsivo a que el rock perdiera su energía y convocatoria entre los jóvenes, relanzando de otro lado el movimiento punk, basado en el escándalo y la confrontación con las instituciones más conservadores, léase la Monarquía inglesa representada por S.M. La Reina a la que cosen la boca con un imperdible en la portada de uno de sus discos.
con ocasión del XXV aniversario de la Reina Isabel II, donde insultaban a S.M. llamándola reiteradamente la Reina idiota. Los Sex Pistols acabaron con el rock and roll glamuroso de los años cuarenta y siguientes, y fueron Platino, después de veinte años de su lanzamiento.
La firma McLaren/Wettwood aprovechó el tirón del movimiento punk para convertir su tienda en la promotora de articulos y efectos referentes al sexo, así como camisetas, pornografía, murales y todo un complejo de fanzines, abriendo con ello un nuevo lenguaje verbal y visual que da estilo a una nueva generación de jóvenes y más cuando las quince canciones originales del grupo Sex Pistols fueron prohibidas en la radio, que incluiría no tocar en público, por lo que tendrían que utilizar nombres falsos, entre ellos The Spots y The Pirats. La música punk de los Sex Pistols, se basaba esencialmente en el rock and roll de los años cincuenta, sumando inspiraciones de rock duro de los setenta, y también algo del rock de los Mods de los sesenta, caracterizándose su música por instrumentar voces penetrantes, incisivas y agresivas, así como por guitarras distorsionadas y baterías conglomeradas que se tensan y confrontan con guitarras, siendo clave en el éxito del grupo la alta calidad de sus instrumentos, algunos de ellos robados a David Bowie, su equipo electrónico, y a Bob Marley , su amplificador de guitarra. Los Sex Pistols al tener limitadas sus actuaciones en el Reino Unido, tuvieron que saltar el Atlántico, siendo en USA sus actuaciones desastrosas, muriendo por sobredosis de heroína, a los veintiún años Sid Vicious, presunto culpable de la muerte de su novia Nancy.
Coincidente con el nacimiento del punk, en 1977, en el Reino Unido se producen una serie de desajustes económicos, que afectan a la juventud, comprobando la misma que después de estudiar no tienen salidas, apareciendo como fenómeno el fracaso laboral y aquellos afortunados que consiguen un trabajo tienen que vivir con sueldos miserables, surgiendo entre los jóvenes la opinión y conciencia de que no hay soluciones laborales para ellos, percibiendo de continuo el rechazo en todos los sitios, añadiendo a esta percepción la precariedad de sus padres, que no pueden con sus sueldos de miseria alimentarlos y vestirlos. El punk surge de una sociedad sin futuro, con un pasado lleno de mentiras, y con una juventud reprimida y asqueada de modas y estrellas del rock, éstos llenos de hipocresía. Los jóvenes golpeados por el desempleo, la miseria se abrazan al punk y sitúan como enemigo radical a la Reina de Inglaterra y a toda una burguesía, que viven en la opulencia, arrojando sobre ellos sus excrementos. Esta juventud se quejaría por esta problemática ante las Instituciones, y en el mundo punki se comulga de que en la cima de las instituciones está la Familia Real que vive muy bien, encima de la miseria y su basura, y en este orden lanzan el mensaje “esta demokracia es una basura / no la diferencio de la dictadura / puta real de la puta situación / ke mierda es vivir en esta nazión”.
De otro lado algunos estudiosos mantienen que el origen del punk se sitúa en Estados Unidos, a finales de los sesenta, entre grupos experimentales como The Velvet Underground y The Stroges, y cantantes como Iggy Pop, y artistas del popart como Andy Warhol, añadiendo aquéllos que el detonante para que surgiera la movida punk fue, al igual que en el Reino Unido, en la década de los setenta, la depresión económica, el aumento del desempleo y la deserción escolar abrumadora, que afectarían incluso, a la industria musical. El punk americano acosó al rock glamuroso de algunos divos y estrellas, utilizando la ofensa y el escándalo.
Paralelamente a los Sex Pistols, los Ramones en USA dieron alas al punk, poniendo en este movimiento la ejecución de la música punki y el criterio ético trabado en sus canciones y luego recogido en fanzines de hazlo tú mismo, principio éste que revolucionó el modo de ser y hacer de éstos jóvenes, viviendo los punkis al día y ocupándose en tareas fuera de la línea de producción al uso. Los Ramones promovieron que las bandas punkis fueran editoras de sus discos, constituyéndose en verdaderas alternativas a las multinacionales discográficas. Las bandas punk y el movimiento punk harían sus propios talleres, ocupando locales, y sellando sus producciones, compitiendo, con total independencia, con las multinacionales que dirigían el mundo del disco, devolviendo así el rock duro a la calle, alejándolo de los macrofestivales y conservatorios. En este orden, la banda musical Crass ha sido considerada como la más radical de la historia del punkrock. Si los Sex Pistols cantaban sobre el anarquismo, Crass lo ponía en práctica, viviendo sus músicos en una granja okupada, lugar donde crearían un taller discográfico, hasta el punto de publicar libros, revistas y fanzines, activando por más movimientos en las calles contra las armas.
En esta misma línea, la Banda punk californiana Dead Kennedys, ataca con su música y letra a las Instituciones más conservadoras de su país, entre ellas a la Administración Reagan, al Ku Kus Klan, policía, compañías multinacionales, Iglesia, CIA, por lo que será perseguida de continuo por la policía con ocasión de actuaciones y reprimida por organizaciones interesadas mediando el boicot de sus emisiones en radio, televisión y demás medios.
El movimiento punk favoreció en el proceso de maduración a la banda musical THE SLITS en mil novecientos setenta y siete, con la singularidad de ser el primer grupo punki constituido por mujeres, que con sus actuaciones y presentación desnudas en la carátula del disco, cubiertas de barro, logran escandalizar a muchos, defendiendo en sus canciones y mensajes discursos feministas y prejuicios sexistas. Aquél grupo de mujeres punkis firmaron sello y fueron las pioneras de las que después en la década de los noventa surgieron entre las mujeres punk, entre otras, Bikini Kil y Huggi Dear; y además, a los HARDPUNKS, que respecto a los punkis, más o menos escénicos, mantienen una actitud antivitalista que se conduce por el continuo menosprecio hacia cualquier actividad entre ellas las deportivas, siendo éstos altos consumidores de programas televisivos. La motivación esencial de los hardpunks consiste esencialmente en confrontarse a la gente y a la comunidad que les da cobijo, apreciando ellos la guerra, la muerte y la destrucción. La autoestima del hardpunk se sitúa en la basura, afirmando de él mismo que no vale para nada y que solo sirve para engullir, emborracharse, y estar colgado todo el día en la cama o en el sillón. El comportamiento de un hardpunk se dibuja en pasarlo bien, negándose a trabajar, consumir caballo, organizarse en comunas autónomas y ocupar locales. El movimiento hardpunk está muy relacionado con los squatterss, situados éstos en el pacifismo, antimilitarismo, vivencia autónoma y sin dependencia al sistema. Okupar para los squatter y hardpunk, aparte de un acto de necesidad es una denuncia social (3).
Los marcos referentes de los punkis se remiten a la policía, anarquía, droga, familia, sexo, colores, hedonismo y otros más, así cuando se refieren a la policía dicen “vaya notxe ke he pasado / hoy sí he sido feliz / aunke me he kedao dormido / he tenido un sueño ke era una flipada / he tenido un sueño ke era una gozada / ha sido una lástima ke sólo fuera un sueño / había por la calle / millones de polizias muertos / sí, sí, millones de polizías muertos, añadiendo respecto de este marco otros mensajes “la rebelión, por fin vamos a por ti / sublevación y a kemar esta nazión / señor presidente estoy hasta los huevos de usted / kiteme de enzima las fuerzas de orden público / la komisaría parece mi kasa / siempre paso por allí al menos un día a la semana // kuando vas por ahí te para la polizía / te piden la dokumentazión, te suben a la komisaría / te meten al kalabozo y te dan una paliza”.
Con relación al Gobierno, el espíritu anárquico de los punkis se refleja en el siguiente mensaje “!anarkia / yo no aguanto a ningún gobierno / iros todos al infierno / yo kemare vuestras leyes / mataré a vuestros reyes / yo soy mi rey, anarkia / no soporto ningún kontrol / no acepto ninguna religión / ni presidente, ni Dios / sexo, droga, rock and roll / yo soy mi rey, anarkia / yo soy un anticristo / yo soy un anarkista!”. El anarquismo ha encontrado su máxima expresión musical en el punk, desde mediados de los setenta, así los Crass en el Reino Unido; Dead Kenedys en USA, y la Polla, en España (4).
(3).- Los antecedentes del movimiento squatterrs, se sitúan en Berlín, Holanda y Dinamarca en la década de los setenta, derivándose de movimientos revolucionarios radicales de izquierdas, de procedencia basada en el pensamiento libertario, fundamentado éste en el ideario anarquista de Bakunin y Kropofkin. Los squatterrs, ocupadores de viviendas, organizados mediante asambleas crean sistemas alternativos de producción, generando talleres de costura, dibujo y mecánica. Acorde con sus pronunciamientos los squatterrs afirman que ocupar un local es un acto de necesidad y una denuncia, siendo algunos de ellos apoyados por grupos vecinales situados en la izquierda y también por ecologistas radicales.
(4) En España el punk, entró por el País Vasco, cuna del movimiento musical y radical, luchando las bandas musicales por la independencia de esa región española, incentivando su identidad nacional, destacando entre ellas Kortatu, Barricada, Sociedad Alcoholica y Ostia puta, colaborando la mayoría de ellas con organizaciones próximas e ETA, recaudando fondos para su causa. El punk vasco colaboró desde un principio en la creación de una conciencia nacionalista, independentista y revolucionaria, generando actitudes frente al servicio militar obligatorio y apoyar al movimiento okupa y libertario en todo el territorio nacional. Actualmente en el País Vasco triunfa la Banda Eskorbuto que canta por ahí mucha policía, poca diversión, y otras letras que contienen mensajes apologéticos, algunos de carácter muy radical y violento, por lo que han sido descalificados por algunas casas discográficas, entre otras Hispavox.
El término punk viene de la jerga carcelaria norteamericana y referido a sujetos, por lo general jóvenes, recién llegados a las prisiones, éstos llenos de greñas, de aspecto miserable, expresando con ello basura, e inmundicia, identificándose también aquél término de punk con el añadido de marginal y delincuente.
La música rock que surgió antes que Elvis Presley se montara en sus espectáculos, y que continúa con matices en nuestros días, entretuvo a diferentes generaciones de jóvenes rebeldes desde mil novecientos cuarenta a mil novecientos setenta, hasta que esa subcultura se subió a los escenarios, saliendo de la calle y alojar a sus estrellas en palacios, fruto del mucho capital adquirido e ingresado por los caudales suministrados por las multinacionales discográficas. El punk, criatura y sucedánea del rock, surgida en la clandestinidad y en las tascas, es la música que representa a partir de los setenta a una nueva generación de jóvenes que fracasan y que están en desacuerdo con la élite de la clase política y especialmente enfrentada a la burguesía, a los que señalan como productores de basura, impidiendo que ellos, los punkis, maduren y se realicen. El movimiento punk aglutinaría a jóvenes blancos de clase trabajadora para instrumentar una música, un lenguaje, y una voz, como medios de expresar sus insatisfacciones. La voz adquiere en el punk musical el modo de la clase obrera, usando de acentos proletarios, apoyados éstos en cánticos de hinchas de futbol.
A mediados de los setenta del pasado siglo, en Nueva York, una publicación editada por unos jóvenes que recogen el espíritu de la música de los Ramones, MC5 y The Stooges, presentan la Revista Punk, tapizando, previa a ésta publicación, las paredes de las calles de Nueva York con propagandas donde advertían “precaución, el punk viene” (Watchout punk is coming), obteniendo con esta campaña un triunfo total el movimiento punk en la alternativa underground.
McLaren observa y contempla esta experiencia de la Revista Punk, con ocasión de uno de sus viajes de Londres a Nueva York, por lo que se constituye en manager de una de las Bandas que hacen música punk, los New York Dolls, presentándola en Londres, a la cual impregna de una imagen estética novedosa, inspirada en el Dadaismo y antiarte, vistiendo a los músicos con ropa ajustada de cuero, tacones altos, prendas afeminadas y usos de terciopelos.
En cualquier caso autores hay que cuando se enfrentan al análisis de la Tribu Juvenil Punki manifiestan que su origen está en el movimiento DADA, surgido con ocasión de la Iª Guerra Mundial, en Suiza y Estados Unidos, fruto de un movimiento de intelectuales y refugiados, que se juntaron en diversos establecimiento en Suiza al objeto de protestar contra la cultura y la sociedad que había conducido a la confrontación mundial, poniendo en tela de juicio la poesía y el arte del momento. El Dadaismo consiste en un inventario libre de formas y colores, donde la poesía se hace presente con un lenguaje incoherente, destruyéndose a sí misma. En el dadaismo todo está permitido y nada es lógico; su discurso y lenguaje no tienen límites, apostando siempre por la insolencia, denuncia, insulto y provocación. Dada sería un movimiento antiarte, con tendencias agresivas que asumía propuestas ilógicas y absurdas, reflejando todo ello una disposición particular del espíritu, muy interesado en provocar gestos para pretender escándalos y así expresar un espíritu destructor que imbuía su filosofía y a los efectos de eliminar una cultura vigente, considerada por el dadaismo como muy malvada. El Suprarealismo, movimiento afín al Dadaismo, empujado por André Breton, marxista y luego troskista, influiría desde el ocaso de la Iª Guerra Mundial hasta la Segunda, afirmando que “vivimos como si al nacer apestara ya a muerte”, brindando aquél por la violencia frente a la paz.
Fuera de este discurso y entraeta de lo que aquí venimos tratando, advertimos de que cualquier necio, acompañado de escaso rigor, que pretende acercarse a esta tribu a efectos de análisis, puede caer en el atrevimiento de afirmar que los punkis visten o no chupa de cuero, usan o no botas militares, llevan o no peercing, y tambien crestas, así como chapas y lentejuelas, cuestiones éstas que al ser leídas por un estudioso de tribus juveniles, le llenaría de sorpresa, y si fueran auténticos punkis, afirmarían sobre aquél que no tiene idea de lo que escribe, porque es bien sabido que los punkis no constituyen una estética o un conjunto de prendas, sino que por el contrario se autodefinen como unos pavos a los que les suda la polla, es decir, lo mismo que cuando de una persona se dice de ella que es cristiana o atea (1).
En este orden algunos punkis, acorde con la letra de sus canciones se perciben como bichos, identificándose con aquellos que se arrastran, reptiles y gusanos, reiterando ellos en el sentido de que sólo valen para comer, emborracharse y estar pedo todo el día. Punki es un tío al que le gusta la guerra, la muerte, la destrucción y la ñorda, y así lo manifiesta “esta puta vida me va fatal / la naturaleza se konfundió al hacerme humano / yo debí haber sido un reptil – gusano / kiero ser un
(1). Los punkis se sienten bien cuando usan pantalones holgados y camisetas guarras sudadas. La ropa de la gente punki, a diferencia de los raperos, que se aprieta al cuerpo, suele permitir los movimientos, aunque no tan holgadas como los grunges. Los punk squaterrs usan de camisetas cortas negras y pantalones largos holgados de color marrón con cadenas y también portan chupas de cuero a la que suelen coser pinchos y tachuelas y calzar botas vestidas con cintas rojas. Actualmente vestirse de punk es ser una kostra. Arroparse de punki escénico con crestas iluminadas y demás abalorios son vestigios y residuos de la década fundacional de los setenta, al parecer motivado, acorde con la filosofía dadaista y futurista, en poner y situar el antiarte en la calle, entre las personas, empezando los punkis, uno a uno, por ellos mismos, buscando que los demás les miren y admiren la basura social que evacua la burguesía, y que los miren al igual que a Frankenstein, monstruo hecho a trozos, productos del despojo humano y de la basura de los estercoleros.
reptil – gusano”, añadiendo “haze algunos años me escapé de mi kasa/ me puse una kresta y grité: akí ke pasa / me enfrenté día a día con fatxas y polizía / y te metiste de lleno en el mundo de lo bueno / por la totxa o por la vena / para ti ya no hay problema, fuiste a morir en el suelo / komo hubiera muerto un perro / me dizen que el sida akabó contigo / pero para mi tu seguirás vivo / fuiste y serás el rey del spiz digan lo ke digan notdid”.
Lo podrido es el marco más vinculante de la tribu punki. Punki es igual a podrido. Algunos punkis se autodefinen como arrojados a la basura, hijos de las cosas que suelen tirarse, príncipes de las cloacas, compañeros de todas las ratas y gente que huele mal, pregonando con reiteración que no les importa oler mal, orinarse en las cabinas telefónicas, en las oficinas, y también en las piscinas. Ellos manifiestan en sus discursos “ke somos pasotas / viva yo y mi kaballo / ke más me da, no voy a kambiar / viva yo y mi kaballo / por mi forma de vestir no dejan de hablar de mí / yo kreo que no hay que pensar / viva yo y mi kaballo / y si ves a los punkis pasar / kon su vómito social / pasan los punkis gritando / arrasando y kantando vómito social / toda la gente se aparta / y mira diciendo ke inmoralidad y en un garito de degenerados / spiz y kanutos korren sin parar / y en la ventana una mierda de kria la muy gilipollas se me etxa a llorar”.
El origen de los punkis se sitúa en los Sex Pistols (Pistolas del Sexo) grupo musical inglés que tocaba punk-rock, creada la banda en agosto de mil novecientos setenta y cinco, a iniciativa de Malcon McLaren, casado con Vivian Wettwood, que mantenía una red de tiendas de ropa, constituido aquél por Johnny Rotten (J.Lydon), que era su voz y lider; Steve Jones, guitarra léctrica; Paul Cook, batería; y Glen Maclok, bajo, luego reemplazado por Sid Vicious. Los Sex Pistols debutaron en vivo el seis de noviembre de mil novecientos setenta y cinco en Londres, y al igual que los dadaistas escandalizaron al público con su comportamiento en el escenario, subiendo muchos tonos de ruido su música punk-rock, así como la violencia de sus acometidas y crecer éste escándalo con ocasión de la entrevista en el “Bill Grundy Sohw” en el programa de televisión Today, el uno de diciembre de mil novecientos setenta y seis, donde provocaron alarma por el elevado tono de sus tacos y expresiones, dando con ello a conocer su música escandalosa que etiquetaron como punk, y que en definitiva es postrock.(2)
La música de los Sex Pistols sería prohibida por el Parlamento inglés y EMI, su firma discográfica, editaría un sencillo “Anarquía en el Reino Unido”, que sería la canción de lucha del movimiento punk, al que seguiría el sencillo “God save the Queen” (Dios salve a la Reina),
(2) El Reino Unido contempló como cuatro jóvenes, con aspecto vagabundo, pelos teñidos, ropas rotas, imperdibles en las orejas, insultan al presentador y atacan sus canciones con gritos disonantes, proclamándose ante toda la audiencia anarquistas, aullando por la destrucción, contribuyendo con este revulsivo a que el rock perdiera su energía y convocatoria entre los jóvenes, relanzando de otro lado el movimiento punk, basado en el escándalo y la confrontación con las instituciones más conservadores, léase la Monarquía inglesa representada por S.M. La Reina a la que cosen la boca con un imperdible en la portada de uno de sus discos.
con ocasión del XXV aniversario de la Reina Isabel II, donde insultaban a S.M. llamándola reiteradamente la Reina idiota. Los Sex Pistols acabaron con el rock and roll glamuroso de los años cuarenta y siguientes, y fueron Platino, después de veinte años de su lanzamiento.
La firma McLaren/Wettwood aprovechó el tirón del movimiento punk para convertir su tienda en la promotora de articulos y efectos referentes al sexo, así como camisetas, pornografía, murales y todo un complejo de fanzines, abriendo con ello un nuevo lenguaje verbal y visual que da estilo a una nueva generación de jóvenes y más cuando las quince canciones originales del grupo Sex Pistols fueron prohibidas en la radio, que incluiría no tocar en público, por lo que tendrían que utilizar nombres falsos, entre ellos The Spots y The Pirats. La música punk de los Sex Pistols, se basaba esencialmente en el rock and roll de los años cincuenta, sumando inspiraciones de rock duro de los setenta, y también algo del rock de los Mods de los sesenta, caracterizándose su música por instrumentar voces penetrantes, incisivas y agresivas, así como por guitarras distorsionadas y baterías conglomeradas que se tensan y confrontan con guitarras, siendo clave en el éxito del grupo la alta calidad de sus instrumentos, algunos de ellos robados a David Bowie, su equipo electrónico, y a Bob Marley , su amplificador de guitarra. Los Sex Pistols al tener limitadas sus actuaciones en el Reino Unido, tuvieron que saltar el Atlántico, siendo en USA sus actuaciones desastrosas, muriendo por sobredosis de heroína, a los veintiún años Sid Vicious, presunto culpable de la muerte de su novia Nancy.
Coincidente con el nacimiento del punk, en 1977, en el Reino Unido se producen una serie de desajustes económicos, que afectan a la juventud, comprobando la misma que después de estudiar no tienen salidas, apareciendo como fenómeno el fracaso laboral y aquellos afortunados que consiguen un trabajo tienen que vivir con sueldos miserables, surgiendo entre los jóvenes la opinión y conciencia de que no hay soluciones laborales para ellos, percibiendo de continuo el rechazo en todos los sitios, añadiendo a esta percepción la precariedad de sus padres, que no pueden con sus sueldos de miseria alimentarlos y vestirlos. El punk surge de una sociedad sin futuro, con un pasado lleno de mentiras, y con una juventud reprimida y asqueada de modas y estrellas del rock, éstos llenos de hipocresía. Los jóvenes golpeados por el desempleo, la miseria se abrazan al punk y sitúan como enemigo radical a la Reina de Inglaterra y a toda una burguesía, que viven en la opulencia, arrojando sobre ellos sus excrementos. Esta juventud se quejaría por esta problemática ante las Instituciones, y en el mundo punki se comulga de que en la cima de las instituciones está la Familia Real que vive muy bien, encima de la miseria y su basura, y en este orden lanzan el mensaje “esta demokracia es una basura / no la diferencio de la dictadura / puta real de la puta situación / ke mierda es vivir en esta nazión”.
De otro lado algunos estudiosos mantienen que el origen del punk se sitúa en Estados Unidos, a finales de los sesenta, entre grupos experimentales como The Velvet Underground y The Stroges, y cantantes como Iggy Pop, y artistas del popart como Andy Warhol, añadiendo aquéllos que el detonante para que surgiera la movida punk fue, al igual que en el Reino Unido, en la década de los setenta, la depresión económica, el aumento del desempleo y la deserción escolar abrumadora, que afectarían incluso, a la industria musical. El punk americano acosó al rock glamuroso de algunos divos y estrellas, utilizando la ofensa y el escándalo.
Paralelamente a los Sex Pistols, los Ramones en USA dieron alas al punk, poniendo en este movimiento la ejecución de la música punki y el criterio ético trabado en sus canciones y luego recogido en fanzines de hazlo tú mismo, principio éste que revolucionó el modo de ser y hacer de éstos jóvenes, viviendo los punkis al día y ocupándose en tareas fuera de la línea de producción al uso. Los Ramones promovieron que las bandas punkis fueran editoras de sus discos, constituyéndose en verdaderas alternativas a las multinacionales discográficas. Las bandas punk y el movimiento punk harían sus propios talleres, ocupando locales, y sellando sus producciones, compitiendo, con total independencia, con las multinacionales que dirigían el mundo del disco, devolviendo así el rock duro a la calle, alejándolo de los macrofestivales y conservatorios. En este orden, la banda musical Crass ha sido considerada como la más radical de la historia del punkrock. Si los Sex Pistols cantaban sobre el anarquismo, Crass lo ponía en práctica, viviendo sus músicos en una granja okupada, lugar donde crearían un taller discográfico, hasta el punto de publicar libros, revistas y fanzines, activando por más movimientos en las calles contra las armas.
En esta misma línea, la Banda punk californiana Dead Kennedys, ataca con su música y letra a las Instituciones más conservadoras de su país, entre ellas a la Administración Reagan, al Ku Kus Klan, policía, compañías multinacionales, Iglesia, CIA, por lo que será perseguida de continuo por la policía con ocasión de actuaciones y reprimida por organizaciones interesadas mediando el boicot de sus emisiones en radio, televisión y demás medios.
El movimiento punk favoreció en el proceso de maduración a la banda musical THE SLITS en mil novecientos setenta y siete, con la singularidad de ser el primer grupo punki constituido por mujeres, que con sus actuaciones y presentación desnudas en la carátula del disco, cubiertas de barro, logran escandalizar a muchos, defendiendo en sus canciones y mensajes discursos feministas y prejuicios sexistas. Aquél grupo de mujeres punkis firmaron sello y fueron las pioneras de las que después en la década de los noventa surgieron entre las mujeres punk, entre otras, Bikini Kil y Huggi Dear; y además, a los HARDPUNKS, que respecto a los punkis, más o menos escénicos, mantienen una actitud antivitalista que se conduce por el continuo menosprecio hacia cualquier actividad entre ellas las deportivas, siendo éstos altos consumidores de programas televisivos. La motivación esencial de los hardpunks consiste esencialmente en confrontarse a la gente y a la comunidad que les da cobijo, apreciando ellos la guerra, la muerte y la destrucción. La autoestima del hardpunk se sitúa en la basura, afirmando de él mismo que no vale para nada y que solo sirve para engullir, emborracharse, y estar colgado todo el día en la cama o en el sillón. El comportamiento de un hardpunk se dibuja en pasarlo bien, negándose a trabajar, consumir caballo, organizarse en comunas autónomas y ocupar locales. El movimiento hardpunk está muy relacionado con los squatterss, situados éstos en el pacifismo, antimilitarismo, vivencia autónoma y sin dependencia al sistema. Okupar para los squatter y hardpunk, aparte de un acto de necesidad es una denuncia social (3).
Los marcos referentes de los punkis se remiten a la policía, anarquía, droga, familia, sexo, colores, hedonismo y otros más, así cuando se refieren a la policía dicen “vaya notxe ke he pasado / hoy sí he sido feliz / aunke me he kedao dormido / he tenido un sueño ke era una flipada / he tenido un sueño ke era una gozada / ha sido una lástima ke sólo fuera un sueño / había por la calle / millones de polizias muertos / sí, sí, millones de polizías muertos, añadiendo respecto de este marco otros mensajes “la rebelión, por fin vamos a por ti / sublevación y a kemar esta nazión / señor presidente estoy hasta los huevos de usted / kiteme de enzima las fuerzas de orden público / la komisaría parece mi kasa / siempre paso por allí al menos un día a la semana // kuando vas por ahí te para la polizía / te piden la dokumentazión, te suben a la komisaría / te meten al kalabozo y te dan una paliza”.
Con relación al Gobierno, el espíritu anárquico de los punkis se refleja en el siguiente mensaje “!anarkia / yo no aguanto a ningún gobierno / iros todos al infierno / yo kemare vuestras leyes / mataré a vuestros reyes / yo soy mi rey, anarkia / no soporto ningún kontrol / no acepto ninguna religión / ni presidente, ni Dios / sexo, droga, rock and roll / yo soy mi rey, anarkia / yo soy un anticristo / yo soy un anarkista!”. El anarquismo ha encontrado su máxima expresión musical en el punk, desde mediados de los setenta, así los Crass en el Reino Unido; Dead Kenedys en USA, y la Polla, en España (4).
(3).- Los antecedentes del movimiento squatterrs, se sitúan en Berlín, Holanda y Dinamarca en la década de los setenta, derivándose de movimientos revolucionarios radicales de izquierdas, de procedencia basada en el pensamiento libertario, fundamentado éste en el ideario anarquista de Bakunin y Kropofkin. Los squatterrs, ocupadores de viviendas, organizados mediante asambleas crean sistemas alternativos de producción, generando talleres de costura, dibujo y mecánica. Acorde con sus pronunciamientos los squatterrs afirman que ocupar un local es un acto de necesidad y una denuncia, siendo algunos de ellos apoyados por grupos vecinales situados en la izquierda y también por ecologistas radicales.
(4) En España el punk, entró por el País Vasco, cuna del movimiento musical y radical, luchando las bandas musicales por la independencia de esa región española, incentivando su identidad nacional, destacando entre ellas Kortatu, Barricada, Sociedad Alcoholica y Ostia puta, colaborando la mayoría de ellas con organizaciones próximas e ETA, recaudando fondos para su causa. El punk vasco colaboró desde un principio en la creación de una conciencia nacionalista, independentista y revolucionaria, generando actitudes frente al servicio militar obligatorio y apoyar al movimiento okupa y libertario en todo el territorio nacional. Actualmente en el País Vasco triunfa la Banda Eskorbuto que canta por ahí mucha policía, poca diversión, y otras letras que contienen mensajes apologéticos, algunos de carácter muy radical y violento, por lo que han sido descalificados por algunas casas discográficas, entre otras Hispavox.
OKUPAS
-OKUPAS-
“Acracia es la ciudad que buscan los Okupas”
Los antecedentes de los okupas se sitúan en el movimiento squatter, que surgió en la década de los setenta en los espacios de Holanda y Dinamarca y muy singularmente en Berlín, derivado aquél en movidas izquierdistas revolucionarias y radicales, alimentado en el pensamiento libertario, basado éste en los idearios anarquistas de Bakunin y Kropofkin.(1)
Una de las causas próximas del movimiento Okupa consiste en la actividad de las Multinacionales, que aparte de estructurar las relaciones de ajuste en la economía neoliberal vigente, vienen diseñando, aquí y ahora, las formas y tamaños de las ciudades, reorganizando las mismas en metrópolis y regiones, al objeto de concentrar en los Nortes urbanos el capital financiero, las altas tecnologías y la mano de obra muy calificada; y en los Sures, la mano de obra barata, alterando con estas decisiónes los barrios y periferias obreras, y también, los centros y cascos antiguos de las ciudades, interviniendo aquellas multinacionales en procesos de inversión especulativa en sectores económicos muy seguros, como es el caso de los solares, edificaciones y viviendas de todo tipo.
Las políticas de los Gobiernos influenciadas por las Multinacionales han elaborado estrategias, entre otras, políticas de vivienda social, con la finalidad de expulsar de las ciudades hacia la periferia urbana a colectivos que presentan/pueden presentar marginalidad crónica, con altos niveles de conflictividad, añadiéndose a estos colectivos el grupo de mayores y de ancianos, a los que se empujan a mudarse, instrumentando sobre ellos impuestos insostenibles en sus viviendas, acorde con sus pensiones, y sustituir estos colectivos por la terciarización que consiste en levantar oficinas, locales comerciales, actividades de ocio, hostelería, recreación, dominando en estos espacios funciones residenciales, comerciales, asociativas, institucionales, salpicados éstos de lugares verdes y expansivos, eliminando así, con estas estrategias, la presencia habitual de poblaciones inmigrantes, gitanos, y ancianos, y también de aquellos jóvenes que con sus tribus buscan centralidad urbana para expresarse.(2)
(1) Okupar viviendas y edificios vacíos para convertirlos en lugares de alojamiento, de trabajo, de reunión, de intercambio cultural y como espacio para realizar actividades políticas, viene del modelo squatter, desarrollado en la década de los ochenta en ciertos barrios de Berlín que alcanzó en su cénit a setenta bloques.
(2) Acorde con los parámetros de ausencia de coordinación entre locales e individuos okupas, escasa o ausente relación con partidos políticos y sindicatos obreros y también por su incapacidad para movilizar masas, el movimiento okupa no puede entenderse como un movimiento social y sí en calidad de una tribu urbana que presenta como ninguna un conjunto ambiguo y complejo de identidades, proyectando a una clase juvenil y obrera muy fragmentada, con empleos precarios, que ha fracasado, y que instrumentan la desobediencia civil para operar en las transformaciones sociales y prorrogar el estado del bienestar, tribu a la que se han sumado otros individuos y colectivos que por edad, raza o cualquier signo de identidad se les parezca, entre otros inmigrantes, trabajadores temporales y gitanos.
El movimiento okupa sería en principio una primera resistencia cultural de jóvenes a estas ciudades globales gestadas por las multinacionales neoliberales y que provocan entre los jóvenes focos de emboscados, que de continuo ponen trabas a su exclusión y marginación, llevadas a cabo por la planificación posmodernista y globalizadora.(3)
Okupa se escribe con K, letra etiquetada como antipática y antiespañola, según Don Miguel de Unamuno, a la que él denominaba la malquerida, letra aquélla de la que sólo existen en castellano treinta y cinco palabras. La K ha sido elegida entre todas las letras del abecedario por los okupas por ser su grafía una de las más violentas y a la que instrumentalizan como bandera desplegada para presentarla en las lizas de sus combates, expresando con ello un lenguaje fuera del sistema, que en un momento popularizó el movimiento insumiso y la tribu punki con el famoso grito de milikk.
Los Okupas en España aparecen en la década de los ochenta, en las ciudades de Madrid, Barcelona y Bilbao extendiéndose entre 1984 y 1985 a Zaragoza, Pamplona y Vitoria. En una segunda fase, a principios de la década de los noventa del pasado siglo el movimiento okupa español se extiende por las ciudades de Coruña, Orense, Sevilla, Granada, Valencia, Alicante, Vigo, Gran Canaria, Gijón, Burgos, Santiago de Compostela, Elche y Cáceres. Estas dos fases de expansión del movimiento okupa coinciden con periodos de crecimiento económico especulativo y crisis generalizada que afectan a la juventud en asuntos de desempleo y falta de viviendas, sumándose a esos desfavorables la reestructuración urbana en los centros históricos de las ciudades y organización de los barrios obreros, a la par que se abandonan espacios de fábricas y se hunden los polígonos industriales, lindantes a las grandes urbes, coincidiendo estas circunstancias con la peculiaridad de que la ocupación de vivienda o de locales no eran constitutivos de delito, tratándose estos comportamientos por la jurisdicción civil. Coinciden los desfavorables en que los Partidos en el Poder y en las Administraciones gestionan recursos económicos, culturales, sociales, con exclusividad para mujeres, ancianos, discapacitados, y otros colectivos, ignorando a los jóvenes, restando viviendas sociales para ellos, así como subvenciones y créditos para conseguirlas, razones por las que los okupas se unirían a otros movimientos afines, entre otros, insumisos, objetores de conciencia, lanzándose juntos en la revuelta, no sólo para ocupar viviendas y locales, sino también, en las calles, siendo tildados unos y otros, por algunos medios como hordas de desarraigados.(4)
(3) El movimiento okupa se sitúa en la tradición libertaria, exceptuando en el País Vasco que está bajo la órbita abertzale y sigue el modelo etiquetado en Berlín de 1980 y aplicando la nomenclatura de sus centros sociales a la manera de los grupos terroristas Brigadas Rojas italianos de la década de los setenta. Los okupas tienen entre otros los registros de no superar los treinta años y proceder de clase media, aunque en los últimos tiempos se observa que las edades aumentan y la procedencia deviene de clases medias bajas y bajas, incorporándose las mujeres, que constituyen sus propias okupaciones, defendiéndose éstas mediante la creación de talleres de costura, baile, animación fotografía y favoreciendo algunas veces cobijo a grupos de sindicatos de estudiantes o antifachas.
(4) En España, al tiempo que okupaban algunos punkis y otros marginales, lo hacían minorías étnicas, gitanos y también gentes de la inmigración, africanos, sudamericanos, y países del Este, a los que luego se añadirían colectivos de deshauciados por impagos, emancipados sin recursos, expulsados de oficinas y naves industriales, etc,.
En una tercera fase, entre los años 1996 y 2000 se produce un hecho excepcional que afectará al movimiento Okupa, consistente en la penalización de las ocupaciones, aumentando los desalojos y, por supuesto, el incremento de las respuestas organizadas de los okupas, a los que se sumarían intelectuales, artistas y políticos de izquierdas. Es un periodo donde se producen numerosas detenciones, juicios, manifestaciones, desalojos brutales, manifestaciones y protestas urbanas y además se penaliza y criminaliza al movimiento okupa, desplazándose algunos okupas en salto de la ciudad a los pueblos, eligiendo el norte peninsular. Es en esta situación de penalización y criminalización del movimiento okupa cuando se produce el mayor número de ocupaciones y de desalojos, repitiéndose como media la permanencia en las ocupaciones hasta un año, descendiendo los tiempos de resistencia a partir del año 2000. Los emboscamientos y focos de resistencia ganan en su lucha violenta, defendiéndose los jóvenes okupas ante los desalojos policiales, instrumentando barricadas, lanzamientos de piedras, sabotajes a bancos y empresas inmobiliarias, así como enfrentamientos cruentos con la policía, motivos éstos que empujan a muchos medios a etiquetar a los okupas como violentos radicales y vinculados a Jarrai.
Los Okupas viven permanentemente en situación de denuncia, manifestando que cuando les obligan a desalojar no viven y no duermen, paralizando todas sus actividades, no abandonando la casa por un segundo ante el temor de que la policía se lleve “lo suyo”. Los Okupas están en la idea y pretensión de exigir el derecho a disfrutar los espacios que los especuladores han venido arrebatando a los empobrecidos, discurso éste que mantienen en confrontación con la sociedad y medios de comunicación, legitimando así, en consecuencia, sus acciones de desobediencia civil. Ellos responden a su manera a la pobreza, desempleo, carencia de viviendas y especulación inmobiliaria que afecta a las clases bajas y a la juventud, por lo que desde sus espacios ocupados y conquistados realizan actividades solidarias, instrumentando decisiones asamblearias que luego gestionan en sus Centros Sociales, que son los lugares donde realizan actividades de talleres y aprendizaje, debates, contrainformaciones, teatros y proyecciones. Okupar, en consecuencia, es para estos jóvenes una forma de pensar y actuar y un modo distinto de no integración al sistema, denunciando con ello su confrontación al capitalismo rancio y a cualquier tipo de autoridad, apostando los okupas por la autogestión asamblearia, con funcionamiento autónomo respecto de cualquier institución, organización, partido político, etc,. En este orden, el movimiento okupa vendría definido esencialmente por su característica antisistema, asambleario, autogestionario, antiglobalizador, radical, anarquista, que practica la piratería urbana y rural, herederos todos del movimiento libertario, y por ende antifascistas.
En un intento de síntesis, y en un acercamiento más fino al movimiento okupa, se evidencian dos características esenciales del mismo; primero, su heterogeneidad ideológica, dentro del marco anticapitalista y antiautoritario(5); y segundo, jóvenes que se unen con otros movimientos que mantienen posturas de desobediencia civil violentas y confrontadas con la policía y también con aquellos movimientos que a través de luchas antiglobalizadoras se enfrentan con los líderes económicos del mundo, participando en esas movidas con sus monos blancos, y agitando, junto a los black block.
Los Okupas no suelen causar desperfectos en los inmuebles donde se establecen, motivados estos comportamientos a efectos de no generar actitudes de rechazo vecinal, eligiendo entre los inmuebles aquellos que sean antiguos, que estén deteriorados y tapiados, averiguando previamente la situación legal de los mismos mediante información que obtienen a través de los Registros de la Propiedad, Mercantil, o por los vecinos. En la estrategia de ocupar los inmuebles, los jóvenes okupas prefieren los edificios públicos, frente a los privados, y si éstos fueran privados que sus propietarios hayan fallecido sin herederos, o que sean extranjeros y residan fuera del país, o que la construcción tenga problemas legales. Elegido el inmueble por los okupas, hacen turnos de guardia de día/noche, situando papelitos o muestras en los resquicios de las puertas, para cerciorarse de que no han sido abiertas, comprobándose en los mismos si hay suministro de agua o de luz, y en el caso de que esas energías estén cubiertas, proceder a discutir en asamblea si van a vivir solos o crean un Centro Social para constituirse en una Okupa abierta al barrio.
Entre los jóvenes okupas se conoce y distribuye por sus Centros Sociales una guía okupa donde se orienta a los novicios las medidas que deben adoptar a efectos de lograr una vivienda, entre las que destacan: conseguir un listado de casas vacías; asegurarse si los edificios están vacíos; no romper nada, mientras, o con ocasión de ocupar; no forzar nada en la ocupación; hacerlo de noche para que no te vean y colocar lo más rápidamente cerraduras nuevas; no tropezar con la policía y si se encuentran con ella manifestar que no son ladrones y que ocupan porque no tienen donde vivir; mandar asimismo correspondencia a la vivienda que ocupen; poner un aviso de ocupación por si los propietarios tomaran decisiones respecto de ellos; y abastecerse, usando todos los artilugios de gas, luz y agua (6).
(5) La inestabilidad de los trabajos y de los ingresos van parejos con la precariedad que distingue a los okupas. Cuando la Policía desaloja a los okupas de una vivienda o Centro Social, cada cual tira por su cuenta, cargando con lo suyo, reproduciéndose, lamentablemente, un individualismo, valor éste contrario a las formulaciones de solidaridad pregonadas por las Asambleas Okupas y el pensamiento libertario
(6) La okupación puede mejorar con la ayuda de los vecinos que pueden incorporar colchones, muebles rescatados de contenedores y otros utensilios. No obstante, en la mayoría de los inmuebles okupados el escenario de las habitaciones y aposentos puede manifestarse con gatos muertos, jeringuillas desechables, condones, vehículos robados, olor a marihuana y/o cocido casero. No obstante, okupar significa realizar tareas de fontanería y electricidad derivando, a su manera y con procedimientos extraños, luz y agua a los inmuebles okupados
La ocupación de locales favorece entre los jóvenes la adquisición de habilidades referentes al mantenimiento, rehabilitación, y construcción, destacando entre ellas las relacionadas con la electricidad, albañilería, fontanería, pintura, limpieza, cocina, muebles, provocando así aprendizajes novedosos, necesarios y que se aprenden por reciprocidad, aunque existen individuos okupas que en la comuna ejercitan el escaqueo en aquellas tareas definidas como colectivas o atribuidas individualmente por la asamblea(7).
Además de estas actividades propias a la esencia de los okupas, se producen otro tipo de actividades, unas para reforzar la idea de grupo y de tribu y otras de apoyo a otros colectivos, prefiriendo los okupas a los insumisos, a los que ejercen la desobediencia civil, a los presos en lucha y a los vecinos, realizando en los centros sociales talleres donde enseñan teatro, juegos, cerámica, guitarra, danza, malabares, exposiciones, debates y a veces conciertos con birra y también ravers.
En España los okupas no se solidarizan con las formaciones políticas de derechas o de izquierdas, obteniendo sólo alianzas de algunos movimientos vecinales, situados muy a la izquierda y también de algunos intelectuales críticos y políticos muy individualizados. Esta posición de los okupas viene adoptándose después de la reforma del Código Penal de 1996, momento en el que se criminalizaron las ocupaciones, señalando algunos medios de comunicación a los okupas de punkis, drogadictos, vagos, sucios, guarros, ácratas, satánicos, y piratas urbanos, y como muestra de ello las administraciones, a nivel local empezarían a negar subvenciones a sus Centros Sociales lavándose las manos ante los desalojos que se producen después de aquella fecha (8).
La cultura okupa, a pesar de su carácter asambleario y reflexivo en el que se sustenta, no ha producido abundante y suficiente documentación teórica propia y tampoco en textos ajenos al Movimiento Okupa y ésto, muy a pesar de sus innumerables y diversa panfletaria, pintadas, debates abiertos, exposiciones temáticas en sus Centros Sociales, así como manifestaciones en sus radios libres, agencias de comunicación alternativas, periódicos, participaciones en ateneos, publicaciones conjuntas con grupos afines y pases de vídeo para movilizar a barrios. No obstante, los okupas se vinculan a Ateneos literarios, comulgando su cultura con anarquistas, antimilitaristas, ecologistas, antiracistas, antipatriarcales, feministas, gays y lesbianas, Solidaridad con Cuba, Chiapas y Palestina, emitiendo publicaciones como Golpea al Estado, Molotov, La hoja ácrata y con varios registros en Internet con páginas propias.
(7) Locales/espacios que interesan a los okupas: empresas/fábricas/naves industriales abandonadas (32%); Administración Local (17%); Administración Central (14%); Inmobiliarias (7%); Iglesia (6%)
(8) Entre las formas de protesta Okupa se hacen presente las manifestaciones (50%); concentraciones (13%); desórdenes públicos (12%); sabotajes (10%); ruedas de prensa (5%); fax y cartas a Instituciones (4%); acciones simbólicas y okupaciones temporales de Instituciones y empresas (6%); recoger firmas (2%).
En este orden, la cultura de los jóvenes okupas coincide con aquellos movimientos juveniles anticapitalistas, antiglobalizadores, artistas, artesanos, vecinos radicales, radios libres y distribuidores alternativos, proclamándose ellos, unos dos mil en España, herederos del movimiento libertario de principios del siglo XX, percibiendo ahora en el XXI su incapacidad para recibir alianzas contundentes y apoyos sociales de los grupos en el poder, señalándoles la prensa y la policía como enemigos públicos, aludidos ellos como violentos por su resistencia a la Autoridad y últimamente por aproximaciones y contactos con la juventud revolucionaria de ETA, con ocasión de la kaleborroka.
“Acracia es la ciudad que buscan los Okupas”
Los antecedentes de los okupas se sitúan en el movimiento squatter, que surgió en la década de los setenta en los espacios de Holanda y Dinamarca y muy singularmente en Berlín, derivado aquél en movidas izquierdistas revolucionarias y radicales, alimentado en el pensamiento libertario, basado éste en los idearios anarquistas de Bakunin y Kropofkin.(1)
Una de las causas próximas del movimiento Okupa consiste en la actividad de las Multinacionales, que aparte de estructurar las relaciones de ajuste en la economía neoliberal vigente, vienen diseñando, aquí y ahora, las formas y tamaños de las ciudades, reorganizando las mismas en metrópolis y regiones, al objeto de concentrar en los Nortes urbanos el capital financiero, las altas tecnologías y la mano de obra muy calificada; y en los Sures, la mano de obra barata, alterando con estas decisiónes los barrios y periferias obreras, y también, los centros y cascos antiguos de las ciudades, interviniendo aquellas multinacionales en procesos de inversión especulativa en sectores económicos muy seguros, como es el caso de los solares, edificaciones y viviendas de todo tipo.
Las políticas de los Gobiernos influenciadas por las Multinacionales han elaborado estrategias, entre otras, políticas de vivienda social, con la finalidad de expulsar de las ciudades hacia la periferia urbana a colectivos que presentan/pueden presentar marginalidad crónica, con altos niveles de conflictividad, añadiéndose a estos colectivos el grupo de mayores y de ancianos, a los que se empujan a mudarse, instrumentando sobre ellos impuestos insostenibles en sus viviendas, acorde con sus pensiones, y sustituir estos colectivos por la terciarización que consiste en levantar oficinas, locales comerciales, actividades de ocio, hostelería, recreación, dominando en estos espacios funciones residenciales, comerciales, asociativas, institucionales, salpicados éstos de lugares verdes y expansivos, eliminando así, con estas estrategias, la presencia habitual de poblaciones inmigrantes, gitanos, y ancianos, y también de aquellos jóvenes que con sus tribus buscan centralidad urbana para expresarse.(2)
(1) Okupar viviendas y edificios vacíos para convertirlos en lugares de alojamiento, de trabajo, de reunión, de intercambio cultural y como espacio para realizar actividades políticas, viene del modelo squatter, desarrollado en la década de los ochenta en ciertos barrios de Berlín que alcanzó en su cénit a setenta bloques.
(2) Acorde con los parámetros de ausencia de coordinación entre locales e individuos okupas, escasa o ausente relación con partidos políticos y sindicatos obreros y también por su incapacidad para movilizar masas, el movimiento okupa no puede entenderse como un movimiento social y sí en calidad de una tribu urbana que presenta como ninguna un conjunto ambiguo y complejo de identidades, proyectando a una clase juvenil y obrera muy fragmentada, con empleos precarios, que ha fracasado, y que instrumentan la desobediencia civil para operar en las transformaciones sociales y prorrogar el estado del bienestar, tribu a la que se han sumado otros individuos y colectivos que por edad, raza o cualquier signo de identidad se les parezca, entre otros inmigrantes, trabajadores temporales y gitanos.
El movimiento okupa sería en principio una primera resistencia cultural de jóvenes a estas ciudades globales gestadas por las multinacionales neoliberales y que provocan entre los jóvenes focos de emboscados, que de continuo ponen trabas a su exclusión y marginación, llevadas a cabo por la planificación posmodernista y globalizadora.(3)
Okupa se escribe con K, letra etiquetada como antipática y antiespañola, según Don Miguel de Unamuno, a la que él denominaba la malquerida, letra aquélla de la que sólo existen en castellano treinta y cinco palabras. La K ha sido elegida entre todas las letras del abecedario por los okupas por ser su grafía una de las más violentas y a la que instrumentalizan como bandera desplegada para presentarla en las lizas de sus combates, expresando con ello un lenguaje fuera del sistema, que en un momento popularizó el movimiento insumiso y la tribu punki con el famoso grito de milikk.
Los Okupas en España aparecen en la década de los ochenta, en las ciudades de Madrid, Barcelona y Bilbao extendiéndose entre 1984 y 1985 a Zaragoza, Pamplona y Vitoria. En una segunda fase, a principios de la década de los noventa del pasado siglo el movimiento okupa español se extiende por las ciudades de Coruña, Orense, Sevilla, Granada, Valencia, Alicante, Vigo, Gran Canaria, Gijón, Burgos, Santiago de Compostela, Elche y Cáceres. Estas dos fases de expansión del movimiento okupa coinciden con periodos de crecimiento económico especulativo y crisis generalizada que afectan a la juventud en asuntos de desempleo y falta de viviendas, sumándose a esos desfavorables la reestructuración urbana en los centros históricos de las ciudades y organización de los barrios obreros, a la par que se abandonan espacios de fábricas y se hunden los polígonos industriales, lindantes a las grandes urbes, coincidiendo estas circunstancias con la peculiaridad de que la ocupación de vivienda o de locales no eran constitutivos de delito, tratándose estos comportamientos por la jurisdicción civil. Coinciden los desfavorables en que los Partidos en el Poder y en las Administraciones gestionan recursos económicos, culturales, sociales, con exclusividad para mujeres, ancianos, discapacitados, y otros colectivos, ignorando a los jóvenes, restando viviendas sociales para ellos, así como subvenciones y créditos para conseguirlas, razones por las que los okupas se unirían a otros movimientos afines, entre otros, insumisos, objetores de conciencia, lanzándose juntos en la revuelta, no sólo para ocupar viviendas y locales, sino también, en las calles, siendo tildados unos y otros, por algunos medios como hordas de desarraigados.(4)
(3) El movimiento okupa se sitúa en la tradición libertaria, exceptuando en el País Vasco que está bajo la órbita abertzale y sigue el modelo etiquetado en Berlín de 1980 y aplicando la nomenclatura de sus centros sociales a la manera de los grupos terroristas Brigadas Rojas italianos de la década de los setenta. Los okupas tienen entre otros los registros de no superar los treinta años y proceder de clase media, aunque en los últimos tiempos se observa que las edades aumentan y la procedencia deviene de clases medias bajas y bajas, incorporándose las mujeres, que constituyen sus propias okupaciones, defendiéndose éstas mediante la creación de talleres de costura, baile, animación fotografía y favoreciendo algunas veces cobijo a grupos de sindicatos de estudiantes o antifachas.
(4) En España, al tiempo que okupaban algunos punkis y otros marginales, lo hacían minorías étnicas, gitanos y también gentes de la inmigración, africanos, sudamericanos, y países del Este, a los que luego se añadirían colectivos de deshauciados por impagos, emancipados sin recursos, expulsados de oficinas y naves industriales, etc,.
En una tercera fase, entre los años 1996 y 2000 se produce un hecho excepcional que afectará al movimiento Okupa, consistente en la penalización de las ocupaciones, aumentando los desalojos y, por supuesto, el incremento de las respuestas organizadas de los okupas, a los que se sumarían intelectuales, artistas y políticos de izquierdas. Es un periodo donde se producen numerosas detenciones, juicios, manifestaciones, desalojos brutales, manifestaciones y protestas urbanas y además se penaliza y criminaliza al movimiento okupa, desplazándose algunos okupas en salto de la ciudad a los pueblos, eligiendo el norte peninsular. Es en esta situación de penalización y criminalización del movimiento okupa cuando se produce el mayor número de ocupaciones y de desalojos, repitiéndose como media la permanencia en las ocupaciones hasta un año, descendiendo los tiempos de resistencia a partir del año 2000. Los emboscamientos y focos de resistencia ganan en su lucha violenta, defendiéndose los jóvenes okupas ante los desalojos policiales, instrumentando barricadas, lanzamientos de piedras, sabotajes a bancos y empresas inmobiliarias, así como enfrentamientos cruentos con la policía, motivos éstos que empujan a muchos medios a etiquetar a los okupas como violentos radicales y vinculados a Jarrai.
Los Okupas viven permanentemente en situación de denuncia, manifestando que cuando les obligan a desalojar no viven y no duermen, paralizando todas sus actividades, no abandonando la casa por un segundo ante el temor de que la policía se lleve “lo suyo”. Los Okupas están en la idea y pretensión de exigir el derecho a disfrutar los espacios que los especuladores han venido arrebatando a los empobrecidos, discurso éste que mantienen en confrontación con la sociedad y medios de comunicación, legitimando así, en consecuencia, sus acciones de desobediencia civil. Ellos responden a su manera a la pobreza, desempleo, carencia de viviendas y especulación inmobiliaria que afecta a las clases bajas y a la juventud, por lo que desde sus espacios ocupados y conquistados realizan actividades solidarias, instrumentando decisiones asamblearias que luego gestionan en sus Centros Sociales, que son los lugares donde realizan actividades de talleres y aprendizaje, debates, contrainformaciones, teatros y proyecciones. Okupar, en consecuencia, es para estos jóvenes una forma de pensar y actuar y un modo distinto de no integración al sistema, denunciando con ello su confrontación al capitalismo rancio y a cualquier tipo de autoridad, apostando los okupas por la autogestión asamblearia, con funcionamiento autónomo respecto de cualquier institución, organización, partido político, etc,. En este orden, el movimiento okupa vendría definido esencialmente por su característica antisistema, asambleario, autogestionario, antiglobalizador, radical, anarquista, que practica la piratería urbana y rural, herederos todos del movimiento libertario, y por ende antifascistas.
En un intento de síntesis, y en un acercamiento más fino al movimiento okupa, se evidencian dos características esenciales del mismo; primero, su heterogeneidad ideológica, dentro del marco anticapitalista y antiautoritario(5); y segundo, jóvenes que se unen con otros movimientos que mantienen posturas de desobediencia civil violentas y confrontadas con la policía y también con aquellos movimientos que a través de luchas antiglobalizadoras se enfrentan con los líderes económicos del mundo, participando en esas movidas con sus monos blancos, y agitando, junto a los black block.
Los Okupas no suelen causar desperfectos en los inmuebles donde se establecen, motivados estos comportamientos a efectos de no generar actitudes de rechazo vecinal, eligiendo entre los inmuebles aquellos que sean antiguos, que estén deteriorados y tapiados, averiguando previamente la situación legal de los mismos mediante información que obtienen a través de los Registros de la Propiedad, Mercantil, o por los vecinos. En la estrategia de ocupar los inmuebles, los jóvenes okupas prefieren los edificios públicos, frente a los privados, y si éstos fueran privados que sus propietarios hayan fallecido sin herederos, o que sean extranjeros y residan fuera del país, o que la construcción tenga problemas legales. Elegido el inmueble por los okupas, hacen turnos de guardia de día/noche, situando papelitos o muestras en los resquicios de las puertas, para cerciorarse de que no han sido abiertas, comprobándose en los mismos si hay suministro de agua o de luz, y en el caso de que esas energías estén cubiertas, proceder a discutir en asamblea si van a vivir solos o crean un Centro Social para constituirse en una Okupa abierta al barrio.
Entre los jóvenes okupas se conoce y distribuye por sus Centros Sociales una guía okupa donde se orienta a los novicios las medidas que deben adoptar a efectos de lograr una vivienda, entre las que destacan: conseguir un listado de casas vacías; asegurarse si los edificios están vacíos; no romper nada, mientras, o con ocasión de ocupar; no forzar nada en la ocupación; hacerlo de noche para que no te vean y colocar lo más rápidamente cerraduras nuevas; no tropezar con la policía y si se encuentran con ella manifestar que no son ladrones y que ocupan porque no tienen donde vivir; mandar asimismo correspondencia a la vivienda que ocupen; poner un aviso de ocupación por si los propietarios tomaran decisiones respecto de ellos; y abastecerse, usando todos los artilugios de gas, luz y agua (6).
(5) La inestabilidad de los trabajos y de los ingresos van parejos con la precariedad que distingue a los okupas. Cuando la Policía desaloja a los okupas de una vivienda o Centro Social, cada cual tira por su cuenta, cargando con lo suyo, reproduciéndose, lamentablemente, un individualismo, valor éste contrario a las formulaciones de solidaridad pregonadas por las Asambleas Okupas y el pensamiento libertario
(6) La okupación puede mejorar con la ayuda de los vecinos que pueden incorporar colchones, muebles rescatados de contenedores y otros utensilios. No obstante, en la mayoría de los inmuebles okupados el escenario de las habitaciones y aposentos puede manifestarse con gatos muertos, jeringuillas desechables, condones, vehículos robados, olor a marihuana y/o cocido casero. No obstante, okupar significa realizar tareas de fontanería y electricidad derivando, a su manera y con procedimientos extraños, luz y agua a los inmuebles okupados
La ocupación de locales favorece entre los jóvenes la adquisición de habilidades referentes al mantenimiento, rehabilitación, y construcción, destacando entre ellas las relacionadas con la electricidad, albañilería, fontanería, pintura, limpieza, cocina, muebles, provocando así aprendizajes novedosos, necesarios y que se aprenden por reciprocidad, aunque existen individuos okupas que en la comuna ejercitan el escaqueo en aquellas tareas definidas como colectivas o atribuidas individualmente por la asamblea(7).
Además de estas actividades propias a la esencia de los okupas, se producen otro tipo de actividades, unas para reforzar la idea de grupo y de tribu y otras de apoyo a otros colectivos, prefiriendo los okupas a los insumisos, a los que ejercen la desobediencia civil, a los presos en lucha y a los vecinos, realizando en los centros sociales talleres donde enseñan teatro, juegos, cerámica, guitarra, danza, malabares, exposiciones, debates y a veces conciertos con birra y también ravers.
En España los okupas no se solidarizan con las formaciones políticas de derechas o de izquierdas, obteniendo sólo alianzas de algunos movimientos vecinales, situados muy a la izquierda y también de algunos intelectuales críticos y políticos muy individualizados. Esta posición de los okupas viene adoptándose después de la reforma del Código Penal de 1996, momento en el que se criminalizaron las ocupaciones, señalando algunos medios de comunicación a los okupas de punkis, drogadictos, vagos, sucios, guarros, ácratas, satánicos, y piratas urbanos, y como muestra de ello las administraciones, a nivel local empezarían a negar subvenciones a sus Centros Sociales lavándose las manos ante los desalojos que se producen después de aquella fecha (8).
La cultura okupa, a pesar de su carácter asambleario y reflexivo en el que se sustenta, no ha producido abundante y suficiente documentación teórica propia y tampoco en textos ajenos al Movimiento Okupa y ésto, muy a pesar de sus innumerables y diversa panfletaria, pintadas, debates abiertos, exposiciones temáticas en sus Centros Sociales, así como manifestaciones en sus radios libres, agencias de comunicación alternativas, periódicos, participaciones en ateneos, publicaciones conjuntas con grupos afines y pases de vídeo para movilizar a barrios. No obstante, los okupas se vinculan a Ateneos literarios, comulgando su cultura con anarquistas, antimilitaristas, ecologistas, antiracistas, antipatriarcales, feministas, gays y lesbianas, Solidaridad con Cuba, Chiapas y Palestina, emitiendo publicaciones como Golpea al Estado, Molotov, La hoja ácrata y con varios registros en Internet con páginas propias.
(7) Locales/espacios que interesan a los okupas: empresas/fábricas/naves industriales abandonadas (32%); Administración Local (17%); Administración Central (14%); Inmobiliarias (7%); Iglesia (6%)
(8) Entre las formas de protesta Okupa se hacen presente las manifestaciones (50%); concentraciones (13%); desórdenes públicos (12%); sabotajes (10%); ruedas de prensa (5%); fax y cartas a Instituciones (4%); acciones simbólicas y okupaciones temporales de Instituciones y empresas (6%); recoger firmas (2%).
En este orden, la cultura de los jóvenes okupas coincide con aquellos movimientos juveniles anticapitalistas, antiglobalizadores, artistas, artesanos, vecinos radicales, radios libres y distribuidores alternativos, proclamándose ellos, unos dos mil en España, herederos del movimiento libertario de principios del siglo XX, percibiendo ahora en el XXI su incapacidad para recibir alianzas contundentes y apoyos sociales de los grupos en el poder, señalándoles la prensa y la policía como enemigos públicos, aludidos ellos como violentos por su resistencia a la Autoridad y últimamente por aproximaciones y contactos con la juventud revolucionaria de ETA, con ocasión de la kaleborroka.
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