viernes, 8 de julio de 2011

JULIO DE ANTON DONA 1400 LIBROS A QUINTANAR DE LA SIERRA

Donando libros, regalando sabiduría
1.395 libros. Julio de Antón López, descendiente de Quintanar de la Sierra, ha decidido donar una parte de su gran colección al pueblo que le vio pasar su infancia y donde ha regresado con asiduidad durante muchos años. 1395 libros de los cuales catorce son creados por su propio puño y letra, algunos con Quintanar como principal protagonista.
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Raquel Fernández08 de Julio de 2011

Un total de 1.395 nuevos libros han llegado esta misma semana a la biblioteca de Quintanar de la Sierra. El mejor legado posible que nadie puede dejar, sabiduría y cultura al alcance de todos los pinariegos.
Y es que Julio de Antón López, descendiente de Quintanar de la Sierra, ha decidido donar una parte de su gran colección al pueblo que le vio pasar su infancia y donde ha regresado con asiduidad durante muchos años. 1.395 libros de los cuales catorce son creados por su propio puño y letra, algunos con Quintanar como principal protagonista.
Allí, en Quintanar estudió hasta los catorce años en el colegio de Ernesto Sanz y Sanz, “recuerdo que había muy pocos libros y entre los alumnos nos los comprábamos y los compartíamos”, comenta De Antón.
Este quintanaro, nacido en Ceuta, está ahora jubilado pero cuenta con una larga e impresionante carrera profesional que por suerte ha hecho que el nombre de este pueblo serrano haya llegado a muchas partes del mundo.
Mucho de éste quintanaro tiene la educación del Príncipe de Asturias ya que en el transcurso de los años 1976-1983 fue Preceptor suyo, apoyado por más de ciento treinta educadores más, designado por SS.MM. los Reyes de España.
Pero no solo ahí queda su gran quehacer. Julio de Antón López es Licenciado en Psicología, con sobresaliente en fin de carrera; fue maestro de Primera Enseñanza, profesor de Educación General Básica, profesor de Educación Física y Diplomado en Filosofía Pura. De ahí muchos de sus libros sobre educación como ‘Factores que promueven la violencia en el Deporte’, ‘Juventud difícil y delincuencia juvenil’, o ‘Prevención de la violencia en el deporte’ (tres tomos).
“La retórica con los niños no vale. Con los niños hay que actuar de dos maneras: con limpieza de espíritu y con mimo. La limpieza se expresa por la sencillez y no alteridad, y el mimo se manifiesta más por la expresividad de la cara que por la fuerza de las palabras. No gritemos a los niños, hablémosles despacito y con paciencia. Luego el tiempo pondrá las cosas en su sitio”, comenta Julio de Antón sobre la educación en su página web.
Hijo de militar, De Antón también ha ejercido como Comisario de la Policía. De ahí muchos de los temas de los libros escritos por él como ‘Historia de la policía’ (tres tomos, 1456 páginas).
Entre sus publicaciones también se encuentran dos novelas históricas tituladas ‘La mano del Octaedro’ (con la localidad de Quintanar de la Sierra como protagonista) o ‘Memorias de Pedro el Cruel’.
Todos estos libros se encuentran ya en la biblioteca municipal de la localidad al alcance de todos los usuarios que quieran descubrir parte de la vida y obra de Julio de Antón. “Son libros que yo mismo he utilizado durante estos años. Son libros que a mí me han servido para mis estudios y además, también libros escritos por mi”, explica De Antón, “creo que esta donación es una de las mejores formas de agradecimiento con mi pueblo de la infancia y espero que gusten y que sirvan. Ahora estoy luchando contra un tumor cerebral y creo que este es el mejor legado que puedo dejar”, añade.
Julio de Antón regaló, en la entrega de libros, un ejemplar de ‘Memorias de Pedro el Cruel ‘ y otro de ‘La mano del octaedro’ a la alcaldesa de la localidad, Montserrat Ibáñez.
Este quintanaro además fue hace años pregonero de las fiestas de San Cristóbal y este año, los días 9 y 10 de julio, volverá a pisar suelo pinariego para disfrutarlas en compañía de amigos de toda la vida.
Para dar fin a este reportaje, nada mejor que una de sus reflexiones: “Cuando caminas con niños a través de valles, por montañas y riscos nunca puedes programar la velocidad de la marcha. Siempre van por delante. Siempre están corriendo, saltando o subiendo. A los niños les es propio la velocidad, el estar allí . Constantemente están cerca de meta. A los adultos, por contrario, les tira el letargo y el sosiego de la lentitud, y el estar aquí, pegado a lo que sea más cómodo, sólido o contundente. Mientras que los niños quieren llegar donde fuere y como sea, los adultos se empeñan y reiteran en quedarse. Los niños cambian habitualmente y los adultos tienden a permanecer sin cambiar”.
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