lunes, 1 de febrero de 2010

SAINZ PARDO MANUEL ,EDUCADOR DE SAR EL PRINCIPE DE ASTURIAS

Conocí a Manolo Sainz Pardo , a finales de los años cincuenta del pasado siglo, cuando él se ocupaba ,con cariño y vocación ,de la disciplina de “Trabajos Manuales” en la Escuela Blasco Vilatela, dependiente de la Normal de Magisterio ,ubicada en Madrid, Pablo Montesinos.

Yo contaba por aquel entonces quince años, recién cumplidos y era un patán inédito, llegado a Madrid , que procedía de la sierra de la Demanda , instalado en la creencia de que Burgos era caput castella , ignorante de ciudades metropolitanas , donde rezaba aquello, tan sonoro, de Madrid al cielo. Eran otros tiempos y se bailaba el chotis.

Desde un principio mis sentimientos hacia el profesor Sainz Pardo fueron de respeto , en calidad de autoridad docente , y admiración, por su plenitud creativa , en base a que con cualquier objeto natural o producto artificial “construía ,transformaba y creaba mediando sus manos habilidosas”, siendo yo carente de esa capacidad , como si fuera disminuido , imposibilitado de hacer uso de ellas , por torpeza manifiesta qué sólo servían para hacer leña, subir a los pinos ,tras el alza del varagancho a la rama conveniente , y golpear, en calidad de zaguero, desde el cinco a la pelota vasca, hecha a la guisa de los pobres , de gállara , con algodón ,hilo de lana y esparadrapo, y alguna vez ,muy pocas por cierto, de cuero ,como los niños bien de la plaza , embadurnada en sebo de caballo , cuando disponías de céntimos de peseta para alquilar un partido en el frontón abierto y congelado del pueblo de Quintanar , a la falda del Pico de Urbión.

Mi incapacidad manual siguió manifiesta en el transcurso de aquella disciplina ,aunque no fracasé , tras la propuesta al bueno de Don Manuel de alternativa creativa que aceptó , sin poner oídos sordos a mi sugerencia de maquetar la Escuela Blasco Vilatela a escala centil, tarea difícil y compleja que obligaba a cálculos matemáticos superiores a los que allí se impartían , y para los cuales yo estaba singularmente dotado ,al parecer por el aprendizaje reiterativo en cubicar madera ,desde la más tierna infancia, procedente de los pinos que se desarraigaban en el monte tras el peso de neveros en sus copas y luego tumbados por vientos del Cierzo, que constituían “fortuna “de los serranos , a través de la donación comunitaria de “matas y corros” que se distribuían entre los hijos del pueblo , suficiente peculio para que familias del lugar , llenas de miserias , la remediaran , y se dirigieran a la Cooperativa , tras relleno de libreta mediando apuntes , a efectos de adquirir alimentos y depositar en sartenes y ollas , asistidas por lumbres y candelas , preñadas de resínes , piñorros y leñas de baja condición, sin tea.

Pasado el tiempo reconocí ,con cierta sorpresa a la par que contento, a mi “antiguo maestro” Don Manuel , con ocasión de entrega de juguetes en el Palacio de la Zarzuela , cuando SS.AA. los PrÍncipes de España, Don Juan Carlos y Doña Sofía distribuían los mismos al personal que asistía a la Casa , a principios de los setenta , él instalado como gestor y promotor de la industria del juguete en Valencia , y yo, en calidad de funcionario, al servicio de SS.AA.

Transcurrido dos años del encuentro en Zarzuela ,y ya cumplido 1973, el destino o la suerte me remitió a la Escuela Superior de Policía tras obtener ,mediante concurso de méritos, la plaza de Profesor Titular de Psicología, y al mismo tiempo la de Director del Colegio de Huérfanos de la Seguridad del Estado ,en esos momentos tildado de centro docente benéfico, que seguía el modelo vigente del régimen nacionalcatolicista, similar al de los promovidos por Orfanatos y Reformatorios, con trescientos alumnos , exclusivamente varones, de los cuales un ochenta por ciento eran internos ,con la etiqueta de huérfanos.

Mi tarea en aquella Institución consistió en cambiar el modelo educativo verticalista, asertivo, pasivo, sustituyéndolo por un diseño basado en la escuela “constructiva, activa , creativa ,participativa y ambientalista”, introduciendo la coeducación ,fracturando modelos educativos imperantes, y la extraescuela , concepto novedoso, no incorporado al sistema educativo español y por evidente inexistente en cualquier colegio privado ,público, concertado, alarmando con ello al Consejo Rector y a la Superioridad en el marco de la Seguridad del Estado.

Aquel Colegio, en su vertiente extraescolar, sería atendido por un conjunto de excepcionales educadores, capaces de ilusionar y abrir ventanas de oxigeno y alegría , entre ellos, Pérez de Tudela , Pascual del Riquelme, Martín Barroso, Roland Burger, y una pléyade de eficaces jóvenes becarios ,formados en organizaciones juveniles de tiempo libre ,destacando entre los precitados el “maestro” de antaño, Manuel Sainz Pardo, que desde un principio se encargó de las desempeños creativos del Centro docente, ayudándome ,junto al Preceptor del mismo , Perez de Tudela, a dotar a la Institución de la mayor cobertura de actividades extraescolares que se pudieran proponer , alrededor de cuarenta, que cubrían desde la creación de un cine forum, gimnasia deportiva, ballet ,esquí, circuito de car, Judo, construcción de un fuerte de enormes dimensiones donde promover fantasías ,alpinismo, pasando por aeromodelismo, cabuyería, y completar en la franquicia de un grupo musical, edición de una revista mensual, creación de una discoteca que serviría para aproximar la Institución al barrio de Carabanchel, y teatro.

La extraescuela que forjamos, soportada por tan eficaces educadores y becarios , sostenida en la creatividad y en la libertad expresiva , fue la mejor alternativa para sembrar semillas de ,convivencia y maduración social, que impregnarían la formación de un carácter entre los alumnos de aquel Centro ,ya no tan benéfico, ni tan nacionalcatolicista y ,verticalista

A los dos años la matrícula en aquel Centro se situó alrededor de un millar de alumnos ,tras instituir el nuevo modelo , ubicándose el fracaso escolar en cifras y porcentajes insignificantes , por supuesto inferiores a los colegios privados de más prestigio en el marco de la comunidad madrileña..

Tal vez , de oídas o por seguimiento interesado , derivado del éxito escolar y extraescolar realizado en el Colegio de Huérfanos, motivó, entre otras razones o peculiaridades que desconozco, que SS.MM.RR tomaran la decisión de designarme, en 1976, Profesor de Refuerzo de SAR el Príncipe de Asturias en Zarzuela, asistiendo en este desempeño los días alternos de semana, desde la diecisiete a las veintiuna horas, incluyendo infinidad de fines de semana, y Preceptor extraescolar ,tarea que cumplimenté en el transcurso de nueve años , tanto en Zarzuela, como en Marivent(Palma de Mallorca) , y además, en múltiples espacios diversos de España, a través de los cursos extraescolares programados por la Casa de Su Majestad que cubrían áreas de formación que atendían aprendizajes de convivencia, arte, creatividad, deporte, aire libre, naturaleza, y un largo etc, coordinando los mismos , así como elegir a un elenco de profesores y educadores , alrededor de un centenar, entre los que se encontraban Mariano Haro, Sánchez Paraíso, Omar, De la Cuadra Salcedo, Rodríguez de la Fuente, González Green, Lombau ,etc y especialmente mi equipo de educadores principales del Colegio de Huérfanos , sobresaliendo el bueno de Manolo , al que llamábamos con cariño, y así lo bautizó SAR Don Felipe, con el sobrenombre de “fray manitas” aludiendo a su fácil manejo de esa habilidad, capaz de transformar una sencilla tocona de raíz o rama caída en un Cristo susurrante que invita a la piedad.

Manuel me acompañaría en todos los cursos que programó la Casa Real , ayudándome , en el aspecto creativo, y además en la toma de decisiones , que alguna vez fueron comprometidas y de alcance. Sin duda su aportación fue encomiable, y generosa.

Ahora , tras la semblanza , Manolo me pide que “abra” sus recuerdos vividos y sentidos ,recogidos en un Tomo de carácter íntimista y con doble discurso, uno , de carácter familiar y otro, con valor histórico y trascendente ,al objeto de desentrañar falsedades biográficas ,referentes a SAR ,amén de pregonar donde fuere la valía ,entusiasmo y buen hacer de un equipo de cien educadores ,que ayudaron a formar la personalidad de aquél Príncipe de Asturias , con ocasión de los cursos que programó la Casa de S.M .

Entre los discursos citados , mi amigo Manolo, apuesta por el sentido familiar e intrahistórico , escrito para dejar constancia entre los suyos: hijos, nietos y amigos de que su paso por la vida consistió en educar, transformar y cambiar a otros para ser personas y ciudadanos, y en este caso excepcional, nada menos que a un Príncipe de Asturias ,que un día reinará con el sobrenombre de Felipe VI .

En definitiva Manolo ha enseñado a sus alumnos a convivir y mostrar espacios de sensibilidad sin límites y tolerancia activa respecto de cualquier actitud que manifestaran los otros, singularmente en la medida que beneficiaran y fueran semillas de algo bueno , a fin de gatillarlas, explosionarlas, reventarlas y ponerlas en eclosión, en el marco de la naturaleza, seres humanos y comunidad.

Manolo tenía/mantiene esa capacidad que lo eleva a la condición de maestría como educador juvenil.



Julio de Antón