miércoles, 12 de diciembre de 2007

ESTRUCTURAS POLICIALES CREADAS POR EL REY CARLOS III

a efectos de prevención de la criminalidad y buen orden de policía el Rey Carlos III creó/rehabilitó las siguientes estructuras policiales:



CUERPO DE INVÁLIDOS

Este cuerpo, en principio lo organizó Felipe V en 1.717 para acoger a los veteranos inútiles en el servicio de armas. Estuvo presente el Cuerpo de Inválidos en Castilla, Galicia, Extremadura y Andalucía realizando tareas de velar por el orden público y la seguridad ciudadana en los territorios que ocupaban. Los más hábiles de los inválidos eran llamados “salvaguardas del público” con misión de vigilancia estática durante el día, instalándose en casas de ciudadanos singulares, de modo que se obligaba a los ciudadanos a prestar cama junto al portal y silla para sentarse en la calle; y en la noche se constituían en patrullas, recorriendo las calle de los distritos asignados, relevándose cada dos horas, inspeccionando las casas de juego, casas públicas, hospedajes, entradas de forasteros y control de vagos y gente ociosa.


LA MILICIA URBANA

Para completar la tarea del Cuerpo de Inválidos, Carlos III creó el Cuerpo de Milicia Urbana, de larga tradición ene la Policía Española, concretamente en el período de la Segunda República y del Alzamiento Nacional. Se componía esta Milicia de cuatrocientos cincuenta hombres, entre personas de vida honrada, en su mayoría jornaleros, artesanos y gremios y siempre que cumplieran unas mínimas condiciones: voluntarios, buena traza, entre dieciocho y cuarenta años y con talla mayor de cinco pies. La misión de los milicianos era el patrullaje de noche, integrados con los “inválidos”, quedándoles el día libre para atender a sus oficios. Por esta tarea los milicianos cobraban veinticinco reales al mes.


ALCALDES DE CUARTEL Y DE BARRIO

Las ciudades, principal objetivo de control en cuestiones de policía, orden y justicia, en tiempos de Carlos III fueron divididas en Cuarteles, concretamente, ocho cuarteles en Madrid y tres en La Coruña. Madrid y Barcelona por aquella época tenían respectivamente cien mil habitantes; y superaban los cuarenta mil las ciudades de Sevilla, Valencia, Cádiz, Málaga, Granada, Zaragoza y Murcia. En cada cuartel actuaban Cuerpos de Inválidos y Milicias Urbanas, bajo la jurisdicción de un Alcalde con amplios poderes en asuntos criminales, entre otros recibir declaraciones de testigos y detenidos y elevar las causas a la Sala de lo Criminal que correspondiera.

Carlos III dispuso para Madrid que en cada Cuartel se establecieran ocho Alcaldes de Barrio, elegido por sus convecinos, considerado como el vecino más honrado y con las misiones de matricular la vecindad a los forasteros del barrio; y cuidar el alumbrado, limpieza y policía de calle; así como de la quietud y el orden público, y con facultad de instruir las primeras diligencias, dando cuenta de las mismas a su alcalde de cuartel para que este las continuara. Los Alcaldes de Barrio, para que fuesen reconocidos y respetados, fueron dotados de insignias, un bastón de vara y media, con puño de marfil.

En 1.768 Carlos III sanciona el auto acordado que regula la actividad de los alcaldes, precisando que debían saber “celar los figones, tabernas, casas de juego y botillerías; prender a los delincuentes in fraganti; descubrir a mendigos, vagos y niños abandonados; evitar que mancebos, aprendices de artistas y criados de las casas estuviesen por calles y ociosos en las esquinas; y en general, velar por la tranquilidad pública, llevando por norte de su actuación la seguridad y confianza del vecino”.

Tal vez, los Alcaldes de Barrio serían el verdadero antecedente de lo que hoy identificamos como Comisarios de Distrito.
CORREGIDORES Y ALCALDES MAYORES

El Corregidor equivaldría a primera autoridad de la provincia referente a la Administración de Justicia, cuidando de los intereses generales de la nación, siendo delegados del poder del Rey. Entre las misiones del Corregidor, desde una perspectiva policial se destacan las que siguen: castigar escándalos y juegos prohibidos; exterminar a los ociosos, vagos y mal entretenidos; recoger a los mendigos inválidos e impedir que llevasen muchachos para que no se formen en hábitos de vagancia; y castigar a los artesanos desaplicados que holgaran viciosamente en sus trabajos.

El Corregidor para cumplir sus funciones judiciales, administrativas y policiales disponía de uno o dos Tenientes letrados, denominados Alcaldes Mayores con la función de asesoramiento directo en asuntos que concernía o intervenía.

Carlos III mediante la pragmática de Asonadas, en 1.774, robusteció el poder civil, militar y eclesiástico de los Corregidores al apuntar “las gentes de guerra se retirarán a sus cuarteles. Y prestará el auxilio que pidieran los Corregidores” ; y de otro lado, mirando al poder de la Iglesia prescribió que los párrocos se limitaran a la amonestación espiritual, obligándoles a vincularse a las leyes ordinarias y que no confundieran lo temporal con lo espiritual.

En 1782, S.M. emitió la Real Cédula por la que se crea LA SUPERINTENDENCIA GENERAL DE LA POLICÍA PARA MADRID, SU JURISDICCIÓN Y RASTRO, que será motvo de estudio extenso en el capítulo dedicado a los nombres de la Policía.

En el Palacio nuevo, llamado Real de Madrid Su Majestad Carlos III cayó enfermo de fiebre inflamatoria en 1.788, muriendo el 14 de diciembre de este año, siendo el primero de su dinastía que quiso ser sepultado en El Escorial.