viernes, 14 de diciembre de 2007

LA 2ª REPÚBLICA ESPAÑOLA Y LA POLICIA

Las elecciones del 12 de abril dieron la victoria a la coalición de republicanos y socialistas. Romanones negoció con Niceto Alcalá Zamora, la salida de D. Alfonso XIII hacia el destierro, partiendo para Cartagena, rumbo a Marsella y luego, Roma. Fue nombrado Jefe del Gobierno provisional de la Segunda República, Alcalá Zamora, antiguo Secretario de Romanones, celebrándose inmediatamente elecciones el 28 de junio para constituir las Cortes, luego presididas, por Julian Besteiro.

Los socialistas llevaron a las Cortes a 117 diputados; los republicanos 191, elaborándose una nueva Constitución, que entre otras cuestiones disponía la expulsión de la Compañía de Jesús y limitaba las órdenes religiosas, lo que supuso la dimisión de Alcalá Zamora, siendo sustituido por Manuel Azaña; que el Presidente de la República no podría ser militar, ni eclesiástico, ni miembro de la Casa Real; con una sola Cámara, elegida por sufragio universal; y donde la propiedad podría ser expropiada por causa de uso público.

Los primeros actos del Gobierno provisional fueron, la concesión de una amnistía y la aprobación del Estatuto Jurídico de la República, articulando abrir expedientes en organismos civiles y militares por posibles prevaricaciones o actos arbitrarios; y definir la libertad de creencias y cultos, que afectarían a la enseñanza privada, y en especial la impartida por los colegios religiosos católicos.

Los partidos republicanos en el poder integraban al partido de la derecha republicana, fundado en abril de 1930 por Alcalá Zamora, que agrupaba a grandes sectores de la burguesía y a terratenientes; Partido Radical, de derechas, dirigido por Alejandro Lerroux, con popularidad en Barcelona; Acción Republicana, de izquierdas, liderado por Manuel Azaña; Derecha Liberal, dirigido por José Giral; Partido Radical Socialista, liderado por Avaro de Albornoz, Marcelino Domingo y Ángel Galarza; Organización República Gallega, autonomista, de Casares Quiroga; Partido de Ezquerra Republicana, liderado por el Coronel Maciá; Partido Socialista Obrero Español, representado por Largo Caballero, Indalecio Prieto y Fernando de los Ríos.

El Partido Comunista de España, fundado en abril de 1920, nació de lo más crítico del movimiento socialista, las Juventudes Socialistas, que en su Comité central se transformó en el Partido Comunista Español, aportando al 12 de abril de 1931 la idea de una República de obreros y campesinos; soluciones al problema agrario; autodeterminación para Cataluña, País Vasco y Galicia; independencia de Marruecos y demás Colonias españolas; separación de la Iglesia y el Estado. Su Secretario General fue José Díaz, formando parte del Comité Dolores Ibarruri, denominada la pasionaria, Vicente Uribe, Pedro Checa, Manuel Delgado, etc. En 1923, el Partido Comunista pasó a la clandestinidad por excesiva represión del directorio militar.

La guerra de Marruecos formó a un grupo de militares africanistas, la mayoría, con sentimientos monárquicos, entre otros Sanjurjo, Mola Goded, Franco, Yagüe, Millán Astray, Orgaz, Ponte, Barrera, Aranda, Varela, Alonso Vega, García Valiño, Castejón, Muñoz Grandes, etc. Manuel Azaña, Ministro de la Guerra, pretendió democratizar el ejército y reducir a ocho las dieciseis divisiones orgánicas, suprimiendo los grados de Teniente General y Capitán General; y apartar de las Jefaturas militares a aquellos militares tildados de africanistas y con pasado monárquico. En el ánimo de cambiar el ejército, Azaña retiró del mismo a numerosos jefes y oficiales de los cuarteles, mandándolos a sus casas. No obstante, el Gobierno Republicano mantuvo a Sanjurjo como Director General de la Guardia Civil, y a pesar de su comportamiento antirrepublicano, más tarde, le confirmaría como Director General del Cuerpo de Carabineros. A Franco le cesaría en la Dirección de la Academia Militar de Zaragoza, destinándolo a Coruña en el mando operativo de una brigada.

El 10 de febrero de 1932, fue aprobado el Estatuto de Cataluña, declarándola autónoma, con un órgano de Gobierno, La Generalidad, y una lengua oficial, el catalán. El traspaso de servicios del Estado español al catalán se realizó en el transcurso de 1933. En esas fechas, Sanjurjo se subleva contra la República, secundado por los Generales Cavalcanti y Ponte, con la pretensión de entregar el Gobierno de la República a las derechas. Fue un fracaso, al no contar con los militares africanistas, siendo Sanjurjo condenado a pena de muerte, luego conmutada por penas de prisión, y luego destierro.

En enero de 1933, en Alemania, Hitler sube al poder, recibiendo por ello, parte de la sociedad española un fuerte estímulo para luchar contra la República, entre ellos los monárquicos, surgiendo de estas filas, de nuevo, Calvo Sotelo; saliendo al poco tiempo un primer y único ejemplar, el fascio, que traduciría artículos doctrinales del fascismo y nazismo. Monárquicos/alfonsinos; Renovación Española y Falange Española, todos, con carácter tradicional y clerical, intentan agruparse hasta que surge la confederación d derechas autónomas (Ceda), constituida en octubre de 1932 con extensas bases en el campo, sobre todo en Castilla, siendo su líder José María Gil Robles, integrante del grupo Ángel Herrera, Director del debate y que había creado Acción Popular, recién proclamada la Segunda República. La Ceda no se declaró monárquica ni republicana, adoptando en el transcurso del tiempo una posición ecléctica; no obstante Gil Robles estaría presente en septiembre de 1933 en el Congreso de Nuremberg del partido nazi, afirmando él mismo en discurso pronunciado el 15 de octubre de 1933 “necesitamos el poder íntegro .... la democracia no es para nosotros un fin, sino un medio para ir a la conquista de un Estado nuevo; llegado el momento, el Parlamento se somete o le hacemos desaparecer”. En el transcurso de este mes surge un comunismo libertario, en Cataluña, Andalucía y Valencia, alcanzando gran dramatismo en Casas Viejas, Cádiz, que obligó al Gobierno de Azaña a una represión cruenta, etiquetándose una frase de éste “tiros a la barriga”.

En marzo de 1933, el Partido Comunista de España se dirige al Partido Socialista, a la UGT, CNT y FAI, proponiendo la creación de un frente antifascista, antecedente del Frente Popular que se instala en 1936; al mismo tiempo crea las milicias antifascistas obreras y campesinas (Maoc), para defenderse de la agresividad y violencia de grupos reaccionarios y fascistas.

El 12 de septiembre de 1933, Azaña presentó la dimisión, disgregándose la conjunción republicana-socialista, encargándose de formar Gobierno Lerroux, luego sustituido por Martínez Barrio, masón, con nivel de Gran Oriente, que militaba en los radicales, disolviendo las Cortes y convocando elecciones generales en noviembre del año en curso.

En noviembre de 1933, la Ceda con los agrarios, consigue 152 actas de diputados, que junto a los 79 diputados de Lerroux, darán el triunfo al Centro Derecha, que gana las elecciones, incorporando la Ceda tres ministros al Gobierno. Los extremistas se lanzan a la revolución, entre otros, Companys, proclamando la independencia de Cataluña como un Estado de la República federal de España., obligando al ejército a intervenir y detener a numerosos líderes catalanes; en Asturias la Revolución se concretaría en la poblaciones de Oviedo, Gijón y Truvia,; siendo al final de las revueltas detenidos Azaña y Largo Caballero, después, indultados.

El Partido Socialista en enero de 1934 elabora un programa de acción para derribar al Gobierno de Centro Derecha Republicano, integrando diez puntos y que por interés destacamos algunos: todas las tierras de España se declararán de propiedad del Estado; disolución del ejército y reducción de sus contingentes; disolución de la Guardia Civil y creación de una Milicia como instituto armado al servicio del Estado, reclutados, en organizaciones democráticas; y separación inmediata de funcionarios desafectos a la República. En este mes y año aparece de nuevo el General Franco, Comandante General de las Baleares, protegido por el Ministro de la Guerra, el radical Diego Holgado, que lo requiere a Madrid so pretexto de unas maniobras militares en León, instalándose luego en el Ministerio de la Guerra, para dirigir desde allí la represión de la revuelta de octubre de Asturias; luego a comienzos de mayo de 1935, Gil Robles, como Ministro de la Guerra del Gobierno Lerroux, ascendería a Franco a General de División y Jefe Superior de las Fuerzas en Marruecos, y en fecha inmediata, el 14 de mayo, le encarga la responsabilidad de dirigir el Estado Mayor Central del Ejército español.

En junio de 1935, en el mitin celebrado en el Monumental Cinema, el Partido Comunista, después de establecerse Gil Robles y Franco en el Ministerio de la Guerra, propuso la creación del FRENTE POPULAR, con los siguientes puntos, entre otros: confiscación de la tierra a los grandes terratenientes sin indemnización; liberación de los pueblos oprimidos de España, Cataluña, Euskadi y Galicia; libertad para los presos republicanos y amnistía para los presos políticos. En febrero de 1936, en reacción al Frente Popular, y a iniciativa de Calvo Sotelo, se forma un BLOQUE NACIONAL, donde se agrupan Renovación Española y Grupos Tradicionalistas, siendo su portavoz, Ansaldo, que incita a los Generales Franco, Fanjul y Goded, para que se subleven contra la República.

Las elecciones del 16 de febrero de 1936, dieron la victoria al Frente Popular, obteniendo actas 88 diputados socialistas; 81 diputados de Izquierdas Republicanas de Azaña; 36 diputados de Unión Republicana de Martínez Barrio; 29 diputados de Ezquerra de Cataluña y 17 diputados del Partido Comunista. En total, el Frente Popular obtendría 269 actas de diputados, frente al Bloque Nacional que consignaría 157 actas de diputados; y el Centro 48 actas. En el transcurso de los días siguientes, Calvo Sotelo y Gil Robles, solicitan a Portela que decrete el Estado de Guerra, y el General Franco se dirige al General Molero, Ministro de la Guerra, con el mismo interés. También remiten invitaciones al General Pozas, Inspector General de la Guardia Civil, para que secunden en una intervención del ejército, resisitiéndose éstos, lo que motivaría un nuevo destino de castigo a Franco mandándolo a Canarias, en calidad de Comandante General.

A partir de febrero de 1936, los cabecillas de la sublevación del 18 de julio, la mayoría africanistas, ocupaban los siguientes puestos: Goded, Comandante General en Baleares; Mola, Gobernador Militar en Navarra y en situación muy favorable por haber realizado gestiones con carlistas y tradicionalistas; Cavanillas al mando de la División Orgánica de Zaragoza; Queipo de Llanos era Director General de Carabineros; Yagüe y González de Lara, mandaban la Brigada de Burgos; y Aranda, la Comandancia de Asturias. A finales de febrero, antes de salir de Madrid para Canarias, Franco celebró una entrevista con los Generales Mola, Villegas y Varela, tomando la firme determinación de ir a un levantamiento, quedando constituida una Junta de Generales, con la misión de organizar la sublevación y que la integrarían Mola, Varela, Goded, Franco, Saliquet, Fanjul, Ponte, y Orgaz, siendo designado como Jefe de la misma el General Sanjurjo, desterrado en Portugal. Entre las primeras decisiones de esta Junta, fue fijar un plazo para el Alzamiento, el 20 de abril, precisando que Varela tomaría el Ministerio de la Guerra y Orgaz la Capitanía General de Madrid; ordenando al mismo tiempo que la acción fuera extremadamente violenta, encarcelando a todos los dirigentes y políticos desafectos. El Gobierno Republicano, abortó esta sublevación, residenciando a Varela en Cádiz y a Orgaz en Canarias. A finales de mayo de 1936, Mola sería confirmado en calidad de Jefe de los sublevados, hasta que Sanjurjo retornase a España para presidir el Directorio que se constituiría; fijándose una nueva fecha para el Alzamiento, el 24 de junio, pero nuevas disensiones entre los Generales y otros partidos interesados, obligarían a un nuevo aplazamiento. La Ceda y la Falange, aceptaron sin más supeditarse a los Generales africanistas que encabezaban la conspiración.

El 14 de marzo de 1936, José Antonio Primo de Rivera, fundador de Falange Española, es detenido, y se declara por la República que la Falange está fuera de la Ley; procediéndose a continuación a detener a la mayoría de sus líderes provinciales y nacionales. Por motivos de seguridad y de orden público, José Antonio Primo de Rivera, es trasladado con urgencia a la cárcel de Alicante, siendo allí fusilado.

El 12 de julio de 1936, a las nueve de la noche, es asesinado el Teniente Castillo, Policía de los Guardias de Asalto, conocido por su adhesión fervorosa a la República; horas después, a las tres de la madrugada se producía la muerte de Calvo Sotelo, al parecer por componente de la Guardia de Asalto y dirigidos éstos por oficiales de la Guardia Civil.

Desde la perspectiva comunista y acorde con sus textos, las causas esenciales que desencadenaron el Alzamiento y la Guerra Civil, fueron, entre otras, las que siguen:

· Cerril intransigencia de la oligarquía financiera y terrateniente, que desplazada del poder en 1931, rechazó de plano el camino de las reformas democráticas, recurriendo a un grupo de Generales africanistas, para desatar una Guerra Civil e imponer un dictadura.
· Enorme apoyo internacional de las dictaduras fascistas de Italia y Alemania, que estimularon a la reacción española a levantarse en armas contra la República, y asegurarse en España un Gobierno fascista.
· No emprender con resolución los Gobiernos republicanos-socialistas, cuando ocuparon el poder de 1931 a 1933, y luego en 1936, las transformaciones democráticas imprescindibles, no desplazando del Estado a la oligarquía dominante, y sobre todo al ejército, dejando expedito el camino hacia la sublevación y la guerra.

El 19 de julio de 1936 se constituyó un Gobierno Republicano, presidido por José Giral, nombrando a los Generales Castelló y Pozas en Guerra y Gobernación, respectivamente. Duró este Gobierno hasta el 4 de septiembre. En ese momento, los soportes del Estado republicano, se encontraban en situación de mínimos; sin cúspide burocrática estatal; sin Cuerpo Diplomático; sin Magistrados, a lo que se añadiría, que gran parte del ejército profesional se pasaba al lado de los sublevados, así como los representantes de la Autoridad, Gobernadores Civiles y delegados, en las diferentes poblaciones, con los Cuerpos y Fuerzas de Orden Público. Este cúmulo de abandonos, promovió un movimiento popular espontáneo y desorganizado en las filas republicanas, por lo que el Frente Popular, para evitar el enorme vacío, creó Milicias de toda condición para la defensa de la República, constituyendo aquél Frente, Comités en todos los Ayuntamientos, sustituyendo de inmediato a las Autoridades que las ocuparan, en la casuística de que no fueran leales a la República.