miércoles, 12 de diciembre de 2007

SISTEMA POLICIAL EN EL REINADO DE CARLOS IV

En 1793 Carlos IV resuelve crear un reglamento para el régimen, gobierno, disciplina y obligaciones de la Compañía suelta de Castilla la Nueva. En el artículo 69 de este reglamento, se señalan las competencias de esta Compañía, entre otras, contener el desenfreno y escandaloso tráfico de contrabando en las cercanías de Madrid, sitios reales y riberas del Tajo, y también el de arrestar y perseguir a desertores, vagos y malhechores, recorriendo todos sus pueblos, patrullando todas las rutas, y frecuentar el reconocimiento de posadas, ventas, casas particulares, ermitas, y demás sitios donde pudieran albergarse contrabandistas y reos; celarán mediante información de estanqueros, y administradores de tabacos de todas las noticias que puedan recoger; contactarán con los justicias de los pueblos por si hubiera alguna persona sospechosa o vagante en sus distritos y sin más diligencias lo arrestarán, dando cuenta al Gobernador de Madrid, y si tuviere delitos, a disposición de la justicia, y en el caso de que se comprobara la detención por requisitoria de cualquier ladrón, malhechor o vago, los individuos de esta compañía recibirán sesenta reales de vellón, de la cuenta de efectos y dinero que se encuentre al reo, y si éste fuere insolvente, por el Tribunal de Justicia, o por vía reservada de Hacienda.

La Compañía suelta, con sede en la Villa de Vallecas de Madrid, estaba integrada por cien hombres de infantería, treinta de caballería, al mando de un Capitán. Los individuos fueron seleccionados de los regimientos del ejército y siempre que tuvieren unas condiciones físicas extraordinarias, exigiéndose robustez y altura, pero destacando mucho la honradez y la intachable conducta. La Compañía dependería de la Superintendencia General de la Real Hacienda (verdadero antecedente en España de una Policía del Tesoro), y en cuanto a disciplina y gobierno interior, del Gobernador de la Plaza de Madrid. El uniforme de la oficialidad y suboficiales constaba, entre otros elementos de casaca azul, cuello y solapa encarnada de grana de Bejar, y de armamento un fusil y una pistola, con llaves a la española. Según el artículo 43 del citado Reglamento el Capitán de la Compañía, junto con los oficiales, cuidará de que recen todos juntos el rosario cada noche y cumplir con el precepto Pascual.

En 1807 S.M. Carlos IV restablece LA SUPERINTENDENCIA GENERAL DE POLICÍA PARA MADRID, SU JURISDICCIÓN Y RASTRO, mediante Real Cédula emitida en San Lorenzo a 13 de diciembre, recordando en esta Cédula el precedente de su augusto padre, S.M. Carlos III, que emitió la Real Cédula de 30 de marzo de 1782, por la que se crea aquella Superintendencia. Carlos IV suprimiría el 13 de junio de 1792, la citada Real Cédula de su padre, decretando de nuevo en la fecha precitada la aludida Superintendencia, nombrando como titular de la misma a Ignacio Martínez de Villela, que representaría a S.M. en asuntos de policía en el Consejo y para aquello que haya de ejecutar la Secretaría de Estado y del despacho de Gracia y Justicia, donde se incardinaría los negocios de la Policía.