sábado, 23 de mayo de 2009

POLICÍA ,ACTUACIONES ,1990

Año 1990

Se inicia el año con la presencia de las Unidades de Intervención Policial, creadas por el Real Decreto 1168/89 que sustituyen a las Compañías de Reserva General, que no responden a los planes de Seguridad del Centro Directivo, diseñados en 1987. Al mando de estas Unidades se sitúa por la Subdirección General Operativa al reciente Comisario Bertomeu Freixolí, de la promoción Pablo Iglesias, y procedente de la Oficialidad del ejército adscrito al Cuerpo de Policía Nacional en aquellas Compañías. Desde el principio estas Unidades tendrían problemas por su doble dependencia funcional de la Jefatura Central del Servicio y de los Jefes policiales donde prestaban sus servicios aquellas Unidades, como destacadas, muy especialmente con ocasión de espectáculos deportivos declarados de alto riesgo o eventos deportivos donde asistían personalidades del Estado que obligaban a dispositivos de Seguridad complejos, y que en situaciones concretas, por diferencias de entendimientos, de competencias, hubo necesidad de que interviniera para dilucidar las mismas, la propia Subdirección General Operativa. Lo cierto es que hubo en un principio problemas con el uso de estas Unidades, cuando eran destacadas en la periferia, motivado por la utilización de las mismas en tareas menores de presencia policial en la calle en contenidos preventivos, desviando la función esencial de las mismas, dedicadas a la intervención en grandes concentraciones de masas, manifestaciones y actuaciones en situación de alerta pública.

Por esas fechas se informa de la creación del catálogo de Puestos de Trabajo en la Policía, documento importantísimo donde se recoge la relación individualizada de los puestos de los funcionarios del Cuerpo Nacional de Policía, atribuyendo complementos específicos en su componente singular con indicación de su nivel de complemento de destino. Ese catálogo afectaría a las nóminas, constituyéndose en un elemento diferenciador ya no de categorías sino de atribución de jerarquías administrativas a la que se asignaría una retribución económica. Lo importante ya no será ser Inspector Jefe, Comisario, Facultativo, sino la condición de Jefe de Sección, Servicio, etc, y dentro de esos parámetros si tienes el nivel más alto o no, y si estás en estructuras centrales o periféricas.

La consulta del catálogo será continua y la reclama a los Superiores para cambiar en el mismo, por evidente, por elevación siendo ésta una motivación continua de los funcionarios que no estén presentes o se sientan aparcados. En estos momentos la plantilla policial, según la Subdirección General de Gestión es de 54.469 funcionarios, de los que hay que restar un número importante de facultativos que asesoran en diferentes especialidades, tales como Derecho, Medicina y Cirugía, Psicología, Informática, Arquitectura, Farmacia, Químicas, Ingenierías, etc.

En este año se concede la medalla de plata al Mérito policial, publicado en la Orden General nº 744 de 1 de octubre a P. Rodríguez Nicolás, Comisario del Cuerpo Nacional de Policía, constituyéndose esta carrera profesional en una de las más interesantes de la Policía por el “equilibrio” demostrado a través de diferentes equipos y Gobiernos distintos, pasando por los puestos de trabajo más significativos en la cúpula policial, a saber, Comisario General de Policía Judicial, Jefe de la División de Formación y Perfeccionamiento y Jefe de la División de Personal.

En octubre hay una remodelación seria de ceses y nombramientos de Jefes Superiores de Policía que instrumenta la Subdirección General Operativa para el logro de sus objetivos, situando a sus leales Jesús Espigares en Granada, C. Corrales en Canarias, Morales en Sevilla y Julio Fernández en Valladolid, todos ellos formados en Barcelona y que han constituido equipo con el titular de aquella Subdirección. Extraña el nombramiento de F. Casillas, Coronel del Ejército y que siempre ha estado destinado en Policía Armada como Jefe Superior de Baleares, que ha tenido su último destino como Jefe de la Brigada de Seguridad Ciudadana de Madrid, y al parecer motivado aquél por decisión del propio Director General de la Policía, Colorado, que tenía grandes simpatías por los militares, aunque también se arguye que la razón vendría explicada por su buen hacer como titular de aquella Brigada y premiar el final de su carrera con el aludido nombramiento.

Este año tiene una especial importancia en base a que hace su presentación lo que hemos venido en llamar la Policía Comunitaria empujada por todas las estructuras centrales de la Dirección General de la Policía, emitiendo la famosa Circular 67 de Participación Ciudadana; verdadero antecedente, en parangón de criterios, de los definidos en el Programa 2000, por el Sr. Cotino, Director General de la Policía en este momento. En este año se termina la configuración del Colegio de Huérfanos, transformándolo en una Fundación, desapareciendo el Colegio Santo Angel como Internado, pasando aquella dependencia de Carabanchel Bajo a disposición de la División de Enseñanza y Perfeccionamiento como Centro de Promoción, adscribiéndose los profesores y funcionarios excedentes de aquella Institución a cubrir plazas con destino en la Dirección General de la Policía.

En zonas metropolitanas aparecen, aparte de los fanáticos del fútbol, un número determinado de Tribus juveniles, que van a movilizar a algunos departamentos policiales a su estudio y análisis, encontrando un panorama suficientemente serio para su tratamiento en momentos posteriores. Destacan entre esas tribus los Skiners, que arrancan desde los Rastafaris, surgidos en los setenta, procediendo de los Hard Modds, de los Rude Boys (inmigrantes jamaicanos) y Boot Boys o Holligans, desaparecidos en el Reino Unido en 1971, y vueltos a renacer con la explosión del mundo Punky, sus enemigos de guerra. Es a partir de la década de los ochenta cuando la Tribu Skiner se divide en escénicos, nazis (Bone Heads), Rojos (Reds Skiners) y los Sharps, antiracistas, apoyados por numerosos grupos de Ská. A los Skiners entre otras características les distingue el rechazo de la basura y el desorden, menosprecio por el pensamiento, aprecio por la acción violenta, perseguir al extranjero o extraño, reunirse en los búnkers, consumir música OI, reggae , Ska británico de la Two Tonner y Hard-core de origen belga/alemán.

La Tribu Punky, originaria de los sesenta, surgida en los barrios periféricos de Londres, aparece con la LSD, la marihuana, el sexo y un deseo por la libertad. La cultura punky nace como consecuencia del “amor por la destrucción”, generando antiarte, apego por el desecho/excremento/basura, compartiendo su lucha en ateneos libertarios, coordinadores pacifistas, milikakas, “muelles”, blecks (ratas), etc; y por supuesto son los enemigos naturales de los Skiners. Este movimiento ha madurado en los Hard Punks, autocalificados como “puta mierda”, afirmando que sólo sirven para comer, emborracharse y estar pedo todo el día en la cama o en el sillón viendo la televisión.

Otra tribu de especial significación en España y que se inicia en estos momentos son los Okupas, que se extenderán por el País Vasco, Navarra, Sevilla, Valencia, Zaragoza, Castellón, Granada, Burgos, Girona, Córdoba y Galicia. El modelo Okupa español sigue el etiquetado en Berlín (1980) y en los centros sociales de Italia, años setenta, vinculado al Grupo terrorista Brigadas Rojas. Los Okupas tienen los siguientes registros, entre otros: no superan los treinta años; cuando okupan combaten; usan la okupación como medio de experiencia personal. Las primeras okupaciones conocidas en España fueron en Barcelona, año 1984 y en Madrid, 1985. Esta tribu está univinculada a anarquistas, ecologistas, antirracistas, feministas, gays y lesbianas, solidaridad con Cuba, Chiapas y Palestina.