sábado, 23 de mayo de 2009

POLICÍA , AÑO 1987

ACTUACIONES POLICIALES

Año 1987


Es bien sabido y reconocido que hasta finales de los ochenta la mayor información sobre la banda terrorista ETA la poseía el Cuerpo Nacional de Policía. El Comisario Manuel Ballesteros es en esos momentos el policía más relevante en temas de información y lucha contra el terrorismo, ya demostrado en la época de la transición, habiendo colocado e infiltrado en aquella banda a sumergidos y contando con una auténtica red organizada de confidentes que darían resultados extraordinarios en servicios al Estado. Los colaboradores sólo confiaban en Ballesteros como único interlocutor. Gracias a aquellos colaboradores cayó el Comando Madrid y se prepararon las negociaciones de Argel, fallidas por las reticencias de los políticos de ETA, respecto de la documentación de los militares de aquella organización terrorista. Según la información de Bardavío, Cernuda y Jáuregui en su libro Servicios Secretos, Ballesteros fue el responsable del fichaje de Paesa. Este personaje mantenía amplios contactos internacionales con individuos relacionados con el tráfico de armas, así como con jefes y miembros de gobiernos tercermundistas, ampliándose estas relaciones a policías y miembros de servicios de información de otros Estados. Paesa, diplomático y comercial pasaría numerosa información privilegiada que permitiría operaciones con éxito policial.


Manuel Ballesteros, Comisario del Cuerpo Nacional de Policía, que en el transcurso de los años setenta ostentó la titularidad de dos Jefaturas Superiores, y luego elevado al rango de Comisario General, por sus extraordinarias conocimientos en contenidos de información, y muy singularmente de lucha antiterrorista contra ETA, en el cambio político, cuando se incorpora el primer Gobierno socialista, es retirado de la circulación, postergándole en la tercera planta, en un despacho muy reducido y desvestido, adscrito a la Comisaría General de Documentación, que por aquella época se etiquetaba “la tumba de los elefantes”, indicando con ello el lugar o refugio de los Comisarios en situación de activos en paro, sin destino o tareas concretas. La situación antiterrorista que transcurre durante 1985/86, y ante el cúmulo de fracasos, decide a la Administración de Seguridad socialista a rescatar a tan insigne personaje nombrándole Director del Gabinete de Información de la Secretaría de Estado para la Seguridad, publicado en la Orden General nº 233.

En enero D. Agustín Linares, Jefe Superior de Policía de Barcelona es nombrado Subdirector General de Policía. En los periodos de titular en aquella Jefatura, aparte de manifestarse como un eficaz gestor, llamó la atención en todos los ámbitos policiales por las innovaciones que incorporaba en la dimensión operativa y muy especialmente en las áreas de delincuencia juvenil, y otras orientadas a discapacitados, marginados, etc, trabajando muy solidariamente con los servicios sociales del Ayuntamiento, que regía la Sra. Renau, manteniendo muy buenas relaciones con los regidores socialistas de aquella Comunidad, motivo, entre otros que le señalarán como el policía idóneo para dirigir operativamente a la Institución policial. Al incorporarse a Madrid para ocupar su nuevo puesto de trabajo incorpora a su Secretaría, al Sr. Zurera que viene desde Barcelona, hoy Jefe de la División de Enseñanza y Perfeccionamiento, y al responsable de prensa, Manolo Jimenez, hoy un prestigioso presentador en programas televisivos. En el lado operativo, integrará su estructura a todos los profesionales que le han apoyado en Barcelona, ubicándolos en el proceso del tiempo en los puntos del triángulo policial, Madrid, Valencia y Barcelona, como titulares de Jefaturas Superiores para pasar a ocupar después las Jefaturas de Sevilla, Valladolid, Granada y Comisarías que más inciden en tasas delictivas, por ejemplo, Alicante, nombrando como responsable a S. García Raja, su Jefe de Grupo de Policía, Judicial, cuando D. Agustín fue Jefe de Cartagena. En definitiva fue trenzando el entramado policial con “sus leales” y reconocidos como excelentes profesionales.

Otro Policía aparece en el escenario, se trata de Luis Luengo Alfonso, profesional cualificado al que se añade la singularidad de ser Ingeniero Superior de Telecomunicaciones, y que ha trabajado en el Ministerio del Interior junto a Miguel Angel Alonso, en esos momentos nombrado Secretario General de la División de Formación y Perfeccionamiento siendo éste Inspector Jefe. El Policía Luengo, permanecerá hasta 1996, formando parte de la cúpula policial, pasando por Titular de Divisiones y de la Comisaría General de Documentación, siendo sus opiniones altamente consideradas por D. Agustín.

El Comisario M.F. Aragón Robles, que ha sido Comisario General de Documentación acabará su carrera policial como Jefe Superior de Galicia y Jesús Prol, factótum de la primera Administración de Seguridad Socialista será descendido a Jefe Superior de Valladolid, y desde allí a Valencia, donde acabará su carrera policial.

En 1987 en reconocimiento a “sus méritos extraordinarios”, después de haber cesado como Jefe de la División de Personal, al Comisario Fco. Mata, se le concede la Cruz Roja al mérito policial.

En este año la propuesta es crear el Consejo de la Policía y en consecuencia periodo de elecciones sindical del Cuerpo Nacional de Policía, surgiendo en la liza electoral diez sindicatos que pretenden representar a Escalas, Categorías, uniformados, etc; obteniendo la mayoría de votos el Sindicato Unificado de Policías con 23.558 votos, seguido, a mucha distancia del ANPU, con 4699 votos.

El Programa Policía Escuela nace este año, aunque surgen algunas experiencias concretas de singular interés en el marco de las Comisarías Provinciales de Valencia y Jaén, siempre distinguidas en ésta área por la actividad gestora de los Policías Enlaces (algunos viejos policías llamaban a esta función, con afán de menosprecio, Policías de relación con las Cortes) que así se denominaban a los que se dedicaban a las tareas de relación con la Comunidad, y luego registrados oficialmente con tal denominación.

Los objetivos de este programa eran, entre otros, los que siguen:
- Insistir en las relaciones con las Asociaciones de Padres de Alumnos.
- Promover reuniones con Directores de Centros escolares al objeto de conocer comportamientos individuales, colectivos tramposos en el ámbito escolar.
- Intercambiar información y experiencias con profesores de Áreas sociales.
- Incidir en el ciclo superior de E.G.B. (11-14 años)
- Prevenir el abandono escolar como predictor de riesgo, y
- Acordar protocolos con Instituciones.




Por un Real Decreto, el 1677, se reestructuran los servicios de la Casa de Su Majestad el Rey, ubicando en la Secretaría General de la misma los Servicios de Seguridad, lo que significaría la neutralización y presencia del Cuerpo Nacional de Policía en aquella alta institución del Estado, siendo sustituido este cuerpo policial por la Guardia Civil y militares. El impulsor de aquel decreto sería Sabino Fernández Campos, en aquellos momentos Secretario General de aquella Casa, que acorde con su biografía, recientemente publicada por Planeta y etiquetada la obra con el epígrafe un hombre de Estado , dice en el transcurso de su paginado que se prendió al Movimiento Nacional el 19 de julio por los cánticos a la violencia que pregonaba José Antonio Primo de Rivera (página 27); que se encuadra en las milicias de Falange hasta el 31 de julio de 1937 (página 28); que fracasa en el intento de ingresar en el cuerpo de oficiales provisionales de aviación, ingresando como alférez provisional en octubre del 37, permaneciendo encuadrado en la unidades de Falange. Entre sus numerosas condecoraciones figuran la medalla de la Vieja Guardia, Cruz de la Orden del III Reich y Cruz del mérito de la guerra italiana. Acabada la guerra, entre infantería e intervención, opta por esta última. A partir de ese momento y según su biógrafo se sucede como un secretario particular de militares y políticos, hasta que la suerte e influencias le sitúan en Zarzuela, intermediando notablemente el conspirador Armada, uno de los cabecillas del 23 F, detrayendo competencias al bueno y muy honorable Marqués de Mondéjar, por desgracia en esos momentos muy envejecido y golpeado por aquella fatídica fecha. Este hombre de Estado, según su biógrafo y para otros un secretario particular aventajado será el que por acción /omisión consintió el pase a un segundo o tercer escalón al Cuerpo Nacional de Policía que prestaba servicio a la Familia Real desde un principio, llenándose la Zarzuela de Guardias Civiles y militares.