domingo, 3 de mayo de 2009

SOTO CAMPOS FERANDO SEMBLANZA

FERNANDO SOTO CAMPOS




Conocí a Fernando Soto a mediados de la década de los sesenta del pasado siglo, cuando él se ejercitaba en uno de los desempeños que más le cuadró en vida , la consideración de Preceptor, cumpliendo esta noble tarea en la Escuela de Magisterio Blasco Vilatela , rémora docente de la que fuera centro espiritual de largas promociones de hombres de Juventudes, la Academia de Mandos José Antonio, sita en Mantuano 51,junto a Pradillo y próxima a López de Hoyos, en la ciudad de Madrid.

En ese centro residía y cumplía sus funciones Fernando, el arquetipo de educador juvenil , y hacia aquel lugar fluían de continuo mis pasos y correrías festeras , con ocasión de encuentros profesionales, permisos y vacaciones , movidos aquellos por necesidad de aventuras, tras destino incómodo, aburrido y lejano, en calidad de Maestro Instructor de Juventudes, en Ceuta , beneficiándome en el citado centro de prolongadas pernoctas y manutenciones que fueron socorridas por “mandos” de aquella academia espartana, que atendían con hospitalidad, al modo templario .

Desde Mantuano 51 y en el transcurso de los sesenta, tuve la suerte de hilar mi vida a Fernando , trenzando con él una larga y profunda amistad, rayana en devoción feudal , sin que hubiera lazo alguno de vasallaje , aunque sí de fidelidad sostenida , sorprendiéndome una cualidad , su bonhomía , que se traducía en atenciones discretas , consejos sabios y sonados afectos, a su manera, que repartía y distribuía ,sin empaquetar y a granel , entre aquellos próximos que gozaban de su compañía , experiencia ,docencia y presencia vital.










La noche fue siempre su leal compañera. Fernando gozaba en la noche ,momento y lugar que servían de fulcro para alimentar su alma de poeta y espíritu ,palancas que gatillaban a la elaboración de sentimientos, a fin de construir y elevar hacia los cielos un Cristo desmadejado y sufriente , a la par que se conmovía con versos y palabras bien dichas, hasta el punto de que fuera conocido por hombre redicho y bien hablado ,no consintiendo a ciertos brutos felices que de continuo innovaban palique ,degradando con las maldichas chácharas la basura en el lenguaje, y comprobar su ofuscación y revolicamiento hacia aquéllos malentretenidos y trajineros del vocablo sucio con la expresión lapidaria de que se enjuagaran la boca y tiraran de la cadena.

A principio de los setenta , tras cuatro años de silencio ,debido a destinos profesionales y avatares de la vida ,tanto de Fernando como la mía, que no apagó la llama de la amistad , tuve el goce y afortunada suerte de cruzar mi vida con él ,tras reconocerle en una calle próxima a la Plaza de Oriente, participándome, tras abrazos y atropellos de palabras, que se hallaba en una encrucijada vital y extraordinaria aventura, tras excesivas reglamentaciones y circulares organizativas , consistente en la construcción de una arquitectura poética de la Organización Juvenil Española que sirviera de gran portada a la Promesa , necesitada aquella Organización de filosofías y ambages novedosos , animándome a la construcción de ese castillaje ,tarea que sin duda acepté de manera generosa , no sólo por el espíritu que transfería aquella organización juvenil sino por el alma de Fernando ,que siempre estaría tras ella. Y de ese modo ,entregué de manera generosa , a la guisa feudal, muchísimo tiempo libre ,compartiendo con Fernando la carga ilusionante y afectiva de construir una organización juvenil que pretendiera su camino en hacer sus pasos hacia la búsqueda de novedosos valores , ente otros solidaridad , tolerancia, amor a la naturaleza y en esa marcha orientara de vez en cuando la mirada hacia un Cristo desmadejado que necesitaba de personas limpias y talladas en madera de barca.











Y al hilo de la limpieza , Fernando fue un prototipo de pulcritud, no sólo en su vestimenta ,elegantemente discreta, por añadidura gris, con tinte azulado, sino por el buen uso de la palabra y locuacidad ,sin que le atañera expresiones de mal gusto , buscando en cada expresión el término preciso y oportuno que sirviera para entrelazar a un sujeto con su acción y predicados, construyendo así oraciones lógicas e inteligentes , pregonando mente ordenada , privilegiada , correcta y adecuada, trasladando este modo de ser a la escritura, muy cuidada y esmerada en una obra, que se organizó y construyó en el transcurso de las noches , donde firmábamos conjuntamente sueltos de“ puntos para debate”,en el marco del Plan de formación de la OJE,1973-74.

Y en los silencios de la noche a la alusión mía de que muchos delincuentes juveniles clavaban en sus brazos rótulos con el lema “amor de madre”,Fernando me respondió con el alegato “mira Julio a que punto me quería mi madre que cuando se enteró de que no había fallecido en la guerra civil salió de rodillas de casa para arrastrar su cuerpo por los pedregales del camino hacia la ruta lejana de la ermita de las Nieves , Pontevedra, y rezar plegarias de alegría. Así escribió mi madre su amor”.

Por demás , ya son tópicos ,sus enormes capacidades, mostradas en revistas al uso, a través de complicados montajes de estructuras campamentales y acampadas de fortunas, así como manualidades, fotografías , cabuyería, y cualquier quehacer que exigiera imaginación , fantasía y arte, acabando su obra final, que compartí y colaboré ,mostrando mi mucha torpeza , por no ser avezado con las manos , y de esa guisa tallar y esculpir la enorme piedra redonda icónica , depositada en el campamento de Covaleda ,ubicada al lado del río Duero , entre el comedor y el raso de la Nava.

Y al final, Fernando, te fuiste a los cielos con tu Cristo desmadejado y sufriente, calladamente , en silencio , sin que tú , mi auténtico y radical Preceptor , tuvieras conocimiento de que tu ejemplar bonhomía y enseñanzas fueron , tal vez ,los mejores recursos y curriculares para que









pasado los años, tras tu fallecimiento, 27 de Noviembre de 1974, SS.MM.RR me designaran Preceptor de SAR el Príncipe de Asturias, tarea que cumplimente nueve años , manteniendo fielmente los procesos educativos de maduración y socialización, acorde con tus reflexiones , experiencias y vivencias .

Con tu silencio final, Fernando, nos dejaste por un tiempo “sordomudos”, tanto a seres queridos, como a educadores de juventud , y por extensión, la inmensa muchachada de la Organización Juvenil Española que te admiraba con afecto , en señal de deferencia y luto.
Yo quedé lastrado en los llanos de la tristeza y desazonado , sin cura, tras cuarenta noches y otros días que corrieron.


Julio de Antón

Educador juvenil
Expreceptor de SAR el Príncipe de Asturias