lunes, 11 de junio de 2007

franco y el conde ciano

Galeazzo Ciano nace en Livorno, 1903, hijo del Almirante y Conde de Castellazzo, héroe de la Gran Guerra, íntimo de Mussolini y fascista desde la primera hora. Galeazo Ciano alcanza el cum laude en Derecho a los veintidós años, ingresando de inmediato en la carrera diplomática, trabajando en las Embajadas ubicadas en Río de Janeiro, Buenos Aires y Santa Sede. Su carrera diplomática fue brillantísima, destacándose entre los suyos, uniéndose a este aspecto la amistad entre la familia Ciano y Mussolini, cortejando el Conde Ciano a Edda, hija primogénita del Duce, uniéndose en matrimonio, en Abril de 1930.

A partir de este momento Ciano inicia un promocional ascenso alcanzando el grado de Embajador, participando al mismo tiempo en calidad de voluntario en la guerra de Etiopía en una escuadrilla de bombardeos, retornando a Italia como un héroe, siendo nombrado Ministro de Asuntos Exteriores, dirigiendo coherentemente la política del Duce, referente a la alianza con el nazismo, basada ésta en pactos de no beligerancia y neutralidad.

Hitler aprovecharía el prestigio de la victoria de Mussolini frente a Etiopía, y la buena consideración que Francia e Inglaterra tenían respecto de aquél, atrayendo a su órbita al Duce y Ciano, circunstancia que aprovecharía para participar en la oferta de ayudar a Franco, con ocasión de la guerra civil, y con ello atajar al comunismo naciente en Italia, liderado por Togliatti, asi como el antinazismo predicado por el austriaco Dolfus, iniciándose así el veinte de Octubre de 1936 una carrera sin límite de Ciano que se inicia con el reconocimiento por parte de Hitler de Imperio al régimen instaurado por el Duce.

En 1939, Von Ribbentrop, Ministro alemán y Ciano firman el Pacto de Acero que sella los destinos de Italia y Alemania, resistiéndose Ciano posteriormente a los planes de guerra que los alemanes alentaban, culminando su oposición al Duce y al Nazismo en 1942, uniéndose Ciano a algunos disidentes fascistas, a efectos de destituir al Duce, apoyándose en el Gran Consejo Fascista, reunido en Julio de 1943 donde apoyaría a la destitución de Mussolini, siendo relevado como Ministro de Asuntos Exteriores y declarado traidor por el Duce.

Con relación al Conde Ciano vamos a intentar detenernos en las primeras fechas de Julio de l936, momento extraordinario de aquél personaje, con ocasión de su visita a Franco, y analizar, aparte de situaciones protocolarias, desplazamientos de aquellos personajes, y muy especialmente las medidas de seguridad que se adoptaron por el régimen franquista, con ocasión de aquella visita imperial, como así es definida.

El Conde Ciano llega a Barcelona el día diez de julio a las dieciséis horas, siendo recibido por el Vicepresidente del Gobierno, Ministro de Asuntos Exteriores, Ministro de la Gobernación y Ministro de Prensa y Propaganda, realizándose un desfile, luego presencia en Montjuich a efectos de ver actuaciones deportivas y terminar con cena privada de aquella personalidad en la residencia de Pedralbes.

El mismo día Franco se traslada de Burgos a San Sebastián, levantándose un arco de triunfo en Echegarete, límite de la provincia de Guipuzcoa, siendo recibido aquél por el Gobernador Civil, Presidente de la Diputación y Jefe Provincial de Falange, siendo este último el responsable de cuidar el adorno de las poblaciones por donde pase la caravana de Franco, y que las recepciones sean dignas en todas ellas, cuidándose aquél de que no se produzcan incidentes, advirtiendo que Franco no pararía en el transcurso del recorrido. Los pueblos por los que pasaría la caravana del Jefe del Estado serían Idiazabal, Beasain, Villafranca, Legorreta, Icaztegui, Alegria, Tolosa, Irura, Vilabona, Andoain, Lasarte, finalizando en Ayete, donde Franco sería saludado por el Alcalde de San Sebastián , al que acompañaría sobre las diecinueve horas a la Parroquia de Santa María para celebrar un Tedeum, y acabar la jornada visitando el Consistorio , donde recibiría el homenaje del pueblo vasco, precediendo el Alcalde a la entrega de la medalla de oro de la ciudad a Franco y nombramiento de Alcalde, con su correspondiente vara.

Por las autoridades de Gobernación se recomiendan precauciones de protección y vigilancia con ocasión de encuentro del Conde Ciano con Franco, que ocurrirá a las dieciocho horas del doce de Julio, adoptándose medidas en el Hotel Cristina, donde cenarán aquellas personalidades a las veintidós horas, seguido de un baile a las veintitrés horas, al que no asistirá Franco, en el Club Náutico, siendo invitado el Conde Ciano, al día siguiente a comer con Franco en el Museo de San Telmo, terminando la visita del Ministro de Asuntos Exteriores el día catorce de Julio, después de visitar una exposición de guerra y asistir a una corrida de toros al estilo goyesco, ofreciendo aquella personalidad una cena a las autoridades, a las veintidós horas, en la Embajada de Italia.

Con relación a la visita del Conde Ciano y su encuentro con Franco en San Sebastián, la Dirección General de Seguridad emite una circular disponiendo unas medidas de seguridad, tal vez, la primera y única en el régimen franquista, sirviendo ésta de parámetro a los dispositivos que actualmente se realizan con ocasión de eventos delicados o visitas de personalidades con rango de jefes de Estado. Aquella circular consideraba en concurso de funciones de Vigilancia y Seguridad a personal militar y miembros afiliados a FET de las JONS, en servicios de carácter policial o de custodias de armas, reforzando la escasez de policías de paisano y uniformados en el régimen franquista, señalando como tareas prioritarias a estos agentes de la Autoridad la identificación de viajeros que llegaran a las ciudades y poblaciones donde se personara el Conde Ciano y Franco, indistintamente, estableciendo controles en ferrocarriles y carreteras, y cuidando especialmente la vigilancia en fondas, casas de huéspedes, obligando a éstas a enviar papeletas de entrada, especialmente de extranjeros. Además deberían verificar aquellos agentes requisas escalonadas en lugares donde permanecieran aquellas personalidades, abarcando edificios públicos, oficinas, privados y dependencias militares; vigilar constantemente garajes donde se guarden vehículos del cortejo; intervenir en locales donde se alojen, celebren banquetes, controlando cocina y reconocimiento de víveres, eliminación de personal de servicio en hoteles, restaurantes, sustituyéndoles por elementos de máxima confianza, pertenecientes a los sindicatos de falange.

Aquella circular, añadía que en el recorrido de las personalidades se tuviera en cuenta la instrucción de alejar al público entre diez y quince metros, acordonándose con fuerza pública, interviniendo los edificios hasta las alturas, confeccionando censos de personas, casa por casa, con papeletas firmadas por propietarios o inquilinos, y en aquellos estimados como sospechosos, establecer con anticipación falangistas para registrar las casas, cachear y ocupar balcones y azoteas, estableciéndose éstas normas siempre en pensiones, hoteles, obras, y casas deshabitadas, y con ocasión de recorrido de caravana de cortejo, situar vigilancia entre el público, con agentes, guardias de asalto y falangistas, mirando al público.