lunes, 11 de junio de 2007

modelo policial españo, historia

Aunque el modelo policial del periodo viene diseñado por la Ley Orgánica de Fuerzas y Cuerpos de Seguridad 2/86, no obstante es preciso realizar un análisis de cada uno de los parámetros que hemos venido considerando y ya expresado en el Capítulo II de esta Historia Policial, Tomo I, a saber:
1.º Dependencia/Autonomía de la Dirección General de la Policía: En los Gobiernos socialistas la dependencia de la Dirección General de la Policía respecto de la Secretaría de Estado es extraordinaria y excesivamente controlada por sus titulares, especialmente con Vera Huidobro, y luego con Margarita Robles. Con la llegada del Sr. Fluxá, en el Gobierno Popular, la Dirección General de la Policía se alivió de aquella dependencia tan tensa, dejando hacer al responsable de la Dirección General de la Policía, Sr. Cotino, que gozará, además, de la confianza del Ministro Mayor Oreja.
2.º Las competencias policiales se diluyen al compartir la Guardia Civil, por abducción, aquellas que son exclusivas de la policía, entre otras Droga y Estupefacientes, comprobando la Dirección General de la Policía que algunas de las contraídas tradicionalmente son también asumidas por las Policías Municipales, entre otras espectáculos y establecimientos públicos, inmersas en la mayoría de Reglamentaciones y Ordenanzas Municipales.
3.º Respecto del Territorio, la Policía se define en este momento como urbana y metropolitana, en ciudades por encima de los 25.000 habitantes, extendiéndose en los distritos; aumentando su territorio por implemento de los espacios urbanos. Nunca el Cuerpo Nacional de Policía se hace presente en poblaciones pequeñas o zonas rurales, a excepción de equipos móviles del DNI, atendidos por Cuerpos Generales, y por el contrario, sí está pre-sente la Guardia Civil en los territorios donde se desenvuelve el Cuerpo Nacional de Policía, arguyéndose el ejercicio de sus competencias exclusivas y necesidad de complementar algunas de sus investigaciones, que se han localizado en las urbes.
4.º Presencia de un solo Cuerpo Policial, el Cuerpo Nacional de la Policía, que en el proceso de cinco años después de aquella Ley Orgánica, madura como tal integrando a los funcionarios en Brigadas y Grupos Operativos, procedentes del Cuerpo General de Policía y Cuerpo de Policía Nacional.
5.º Se promueve la estructura desconcentrada y subsidiaria de la Policía que se adecúa al Estado de las Autonomías, ubicando en la cabecera de las mismas las Sedes de sus Jefaturas Superiores de Policía, vinculadas a las Delegaciones de Gobierno de la Administración Central de Seguridad. La descentralización y subsidiaridad se logra a partir de 1998, creando los distritos. El barrio se llena de entidades mediando la Policía de Proximidad. A principios de 1987 y siguientes, las Jefaturas Superiores de Policía con sus Brigadas Operativas llenan la operatividad policial; en 1994 y siguientes, serán las Comisarías de Distritos las unidades básicas de aquella operati-vidad; y por último, a partir de 1997, serán los MIP (Módulos integrados de Proximidad) las bases sobre las que se sustentará el plan por objetivos de la Dirección General de la Policía.
6.º Las funciones que potencia y prioriza el modelo con los Gobiernos socialistas son la coordinación con el resto de Cuerpos y Fuerzas de Seguridad al objeto de defender las Instituciones del Estado y de las Comunidades, reclamando la colaboración ciudadana en contenidos de seguridad, así como el componente de Entidades que pueden y deben coadyuvar al mantenimiento de la Seguridad Ciudadana. Con el advenimiento del Gobierno Popular, y a partir de 1998, el modelo se define más comunitario que gubernativo o estatal, situación paradójica ya que el Cuerpo Nacional de Policía se vació de estatal llenándose la Guardia Civil. En este orden pensamos, a riesgo de equivocarnos, que el modelo que se inicia en el 2000, surgido en 1997, hace que la Dirección General de la Policía y su Cuerpo Nacional de Policía sean cada vez más parecidos a la Policía Municipal, alejándose de sí mismos; y la Guardia Civil, por el contrario, se hace más del Estado, pretendiendo, no sé si con estrategias, lograr la exclusividad como Policía del Estado, constatada su incapacidad en hacerse como Policía Comunitaria, por su alejamiento de la Comunidad y sus Colectivos ciudadanos. Hasta ahora, y ahí están las evidencias de los hechos, ha quedado demostrado la ausencia de programas en la Guardia Civil de contactos o relaciones comunitarias, por obviedad rotunda, no definidos por su fundador y tradición de ese Cuerpo.
7.º Se pasa de una duplicidad/multiplicidad de mando policial en la época socialista, confirmando la presencia intensa en la Policía del Ministerio del Interior, por ejemplo, Corcuera y Vera, aparte de Gobernadores Civiles, etc., a un momento, a partir de 1996, fecha en la que el responsable de la Dirección General de la Policía empieza a mandar en exclusividad sin verse obstaculizado por instancias superiores, ganando en Autonomía de dirección a partir de la consolidación del cargo en el 2000.
8.º La formación es un objetivo esencial desde el principio de este periodo, consolidándose en 1995, iniciándose momentos de especializaciones acorde con la criminalidad y detectada por diferentes observatorios policiales referentes a la droga, delincuencia económica, tecnología, delincuencia informática, tráfico de personas, etc.
9.º El modelo policial se dedicó al principio en la apuesta por los valores de neutralidad política, defensa de la Constitución y de la ley, respeto a la seguridad e integridad humana y servir a la comunidad. Estos valores, junto a otros se han ido manteniendo en el proceso de los años, insistiendo más la Administración de Seguridad del Gobierno Popular por la aproximación a los ciudadanos con actitudes tolerantes y abiertas y dispuestas a servirlos, atendiendo a sus demandas. Ahora en el 2000 se habla de aproximarse a los ciudadanos, especialmente mediante experiencias y carrera profesional, y capacidad de coordinarse con Instituciones y Entidades comunitarias.
10.º El nivel profesional y científico policial alcanzan cotas muy significativas debido a los procesos de selección, requisitos académicos para el acceso a la Policía, duración de los cursos de formación, oferta innumerable de cursos de actualización y perfeccionamiento, promoción interna por oposición a superiores categorías del Cuerpo; y de otro lado el cuantioso alimento en las bases de datos de los diferentes bancos y aplicaciones informáticas, así como el considerable nivel alto en el ámbito de policía científica y técnica.
11.º La flexibilidad del modelo policial queda constatado en el proceso de los trece años de maduración, sometido a toda clase de contingencias internas, por ejemplo, tres cambios de estructuras y de cúpulas policiales, y su adecuación a cambios tanto de la Administración de Seguridad socialista como del Partido Popular.
12.º Por último, cabe destacar a finales de los noventa el enorme esfuerzo en instrumentar recursos de automoción, telecomunicaciones, vestuario, mobiliario, informática, edificios, y para ejemplo ahí está el Complejo de Canillas, inaugurado en el 2000 con ocasión del 175 aniversario de la Policía, al objeto de hacer más viable la operatividad policial en la globalidad de sus funciones.
En este breve análisis del modelo policial destacamos tres evidencias, que nos preocupan, la primera, consiste en que la Policía, el Cuerpo Nacional de Policía y su Centro Directivo pierden en cada periodo alguna de sus competencias, o de las que tienen como exclusivas, absorbidas, entretenidas y/o asumidas por otros Cuerpos policiales, al modo de tiento sin que alguien, por encima, ponga algún coto a este modo de actuar, sea porque convenga, sea por no interceder, dejando pasar los años. Segundo, la Policía no conquista/
toma territorios y si lo hace es con muy escasa significación, mientras que otros Cuerpos policiales se hacen cada vez más presentes en territorios que no son suyos, ocupándose de tareas que no ha activado el Cuerpo Nacional de Policía por tenerlas muy acumuladas; y tercera, tal vez la más preocupante, la tendencia observada y ya percibida por funcionarios policiales de que estamos en un proceso de cambio donde se puede perder la condición de policía del Estado o gubernativa y tildarse de municipal por su excesivo entronque con la Comunidad, a la par de su celo en trabajar de forma coordinada con Cuerpos de Seguridad de carácter local, favorecido por el ejercicio operativo de las Juntas de Seguridad.